Malvinas: Londres reaviva el plebiscito de 2013 ante Milei

Reacción británica tras el reclamo de Milei por Malvinas

Vista de las Islas Malvinas y presencia británica

NewsITe

El gobierno británico de las Islas Malvinas volvió a respaldar su postura colonial sobre el archipiélago al reivindicar el plebiscito realizado en 2013, en el cual la inmensa mayoría de los votantes se pronunció por seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar. La respuesta oficial llegó a través de la cuenta en X de la Oficina del Gobierno de las Islas Malvinas en Londres, luego de que el presidente argentino, Javier Milei, reiterara el histórico reclamo de soberanía de la Argentina sobre las islas.

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En su mensaje, las autoridades isleñas señalaron que en 2013 “los isleños de las Malvinas ejercieron su derecho a la autodeterminación y votaron de manera decisiva para permanecer como Territorio Británico de Ultramar”. La publicación, enmarcada en el discurso tradicional de Londres sobre el tema, busca reforzar la legitimidad británica en la disputa, pese a que la Argentina y buena parte de la comunidad internacional señalan que se trata de una situación colonial pendiente de resolución.

El texto difundido recuerda que el “derecho a la autodeterminación” está recogido en la Carta de las Naciones Unidas y sostiene que los habitantes de las islas “han tenido que luchar” por ese principio. Desde la óptica británica, el caso Malvinas se presenta como un asunto de libre determinación de los isleños, mientras que la Argentina subraya que la ONU lo trata como una controversia de soberanía entre dos Estados que debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.

El antecedente de la guerra de 1982 y el referéndum de 2013

La publicación oficial avanza luego sobre el recuerdo de la guerra de 1982. “Nuestro derecho a la autodeterminación ha sido cuestionado a lo largo de la historia de nuestras islas. Esto enfrentó la prueba definitiva durante la invasión y ocupación ilegal de Argentina de las Malvinas en 1982. Todos los días recordamos a todos aquellos que ayudaron a liberar nuestras islas”, señala el texto, en línea con la narrativa británica de la contienda bélica.

Las autoridades vuelven a apoyarse en el denominado Referéndum de Soberanía de 2013, en el que el 99,8% de los votantes eligió permanecer bajo el estatus de Territorio Británico de Ultramar. Londres lo presenta como una consulta “libre y justa”, observada internacionalmente, que habría otorgado a los habitantes el derecho a “decidir su propio futuro”. La Argentina, en cambio, no reconoce validez jurídica a esa consulta en el marco de la disputa.

Más retórica pro británica y apoyo de un exasesor de Thatcher

En otro tramo, el gobierno local dependiente de la corona británica afirma que, más de una década después, “las Islas Falkland siguen siendo un orgullosamente británico Territorio Británico de Ultramar del Reino Unido”. Además, se define como “una democracia autogobernada con una economía en crecimiento, una población diversa y una identidad y forma de vida distintivas”, para concluir que “el futuro de las Falklands pertenece a sus isleños”.

La posición fue acompañada por el analista político Nile Gardiner, exasesor de la primera ministra Margaret Thatcher y actualmente columnista del diario conservador The Telegraph. A través de X, Gardiner sostuvo que “si hay una causa hoy que une al pueblo británico es la defensa de las Malvinas y los principios de soberanía y autodeterminación”, y advirtió que la Argentina “está despertando una vez más a un león dormido que luchará por defender a su pueblo”.

“Las Malvinas serán británicas para siempre”, escribió Gardiner, en una frase que sintetiza el endurecimiento del discurso pro británico frente al reclamo argentino de soberanía.

En paralelo al cruce retórico, la cuestión Malvinas se mantiene como un tema central de la política exterior argentina. Diversos gobiernos, incluido el actual, insisten en reabrir el diálogo con el Reino Unido en el marco de las resoluciones de la ONU, que llaman a las partes a negociar una solución pacífica y duradera al diferendo sobre el Atlántico Sur.

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