Lula se reúne con Trump en Washington

Los presidentes de Estados Unidos y Brasil se reunirán este jueves en Washington. La seguridad, el comercio y los minerales críticos aparecen como los principales temas de una agenda marcada por una tregua diplomática frágil.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este jueves en la Casa Blanca a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en un encuentro atravesado por una relación bilateral que viene de un año de fuerte tensión. La reunión llega después de una etapa marcada por aranceles estadounidenses, sanciones, acusaciones públicas y diferencias políticas entre los mandatarios de las dos economías más grandes del hemisferio occidental.

Según analistas, la seguridad, el comercio y los minerales críticos estarán entre los principales temas de la agenda. Sin embargo, el encuentro también estará condicionado por los antecedentes recientes entre ambos gobiernos, luego de que Trump aplicara una serie de medidas contra Brasil y después retrocediera en varias de las sanciones más duras.

La relación entre Washington y Brasilia quedó afectada por la postura de Trump frente al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, aliado político del mandatario estadounidense. Trump utilizó los aranceles como herramienta de presión para intentar que Brasil retirara los cargos contra el expresidente brasileño, quien finalmente fue condenado por planear un golpe de Estado para mantenerse en el poder tras perder las elecciones frente a Lula.

En ese contexto, Trump también impuso sanciones al juez del Supremo Tribunal de Brasil que supervisaba la causa contra Bolsonaro. Lula rechazó esas medidas y las calificó como violaciones a la soberanía brasileña.

Una tregua diplomática tras meses de acritud

Pese a los cruces, Estados Unidos terminó retirando los aranceles sobre numerosas exportaciones clave de Brasil. Además, Trump y Lula lograron una especie de distensión diplomática en los últimos meses, después de haberse reunido a finales del año pasado al margen de una cumbre en Asia.

También tuvieron un breve contacto durante la Asamblea General de la ONU del año pasado, donde se abrazaron y mantuvieron una conversación. “Parecía un hombre muy agradable”, dijo Trump sobre Lula.

“Yo diría que la relación es una turbulencia controlada”, afirmó Bruna Santos, directora del programa de Brasil en el Diálogo Interamericano de Washington. “Todos sabemos que no siempre están de acuerdo, pero se necesitan mutuamente”.

Seguridad, narcotráfico y elecciones en Brasil

Uno de los temas que podría formar parte de la reunión es la posible designación, por parte del gobierno de Trump, de las dos principales bandas de narcotraficantes de Brasil como grupos terroristas. Esa medida fue impulsada por dos de los hijos de Jair Bolsonaro, entre ellos Flávio Bolsonaro, quien se presenta a la presidencia.

La seguridad ocupa un lugar central en la campaña electoral brasileña de octubre, en un escenario en el que las encuestas muestran un empate entre Lula y Bolsonaro. Según los analistas, una designación de ese tipo podría darle mayor protagonismo al tema y beneficiar políticamente a Bolsonaro, quien ha cuestionado a Lula por su gestión frente a la delincuencia.

El gobierno brasileño propuso un acuerdo de seguridad con Estados Unidos para enfrentar a los grupos criminales. Sin embargo, Santos advirtió que existe preocupación por el alcance de una eventual designación estadounidense, ya que podría “abrir la puerta a una intervención militar”.

Comercio, aranceles y minerales críticos

La reunión también podría incluir las investigaciones de Estados Unidos contra Brasil por sus prácticas comerciales, un proceso que podría derivar en nuevos aranceles. Ese punto mantiene abierta una zona de tensión entre ambos países, pese a las revocaciones y exenciones aplicadas por la administración Trump.

Otro eje clave será el de los minerales críticos. Estados Unidos busca que Brasil firme un acuerdo para producir millones de toneladas de elementos considerados estratégicos para las economías y los campos de batalla del futuro. Brasil posee una de las mayores reservas de minerales críticos, muy codiciados por Washington.

Lula, según funcionarios estadounidenses y brasileños, se mostró reacio a avanzar en ese acuerdo porque Brasil pretende mantener el control sobre sus recursos y conservar la posibilidad de venderlos a otros países además de Estados Unidos.

China, que cuenta con la mayor reserva de minerales críticos, amenazó con detener exportaciones en medio de disputas comerciales. Ese escenario llevó a Estados Unidos a buscar proveedores alternativos, entre ellos Brasil.

“Estados Unidos lo ve como el único lugar donde China puede, básicamente, paralizar partes de nuestra economía, y Brasil es una de las pocas opciones para romper el monopolio chino”, sostuvo Ricardo Zúniga, exalto funcionario de asuntos latinoamericanos durante el gobierno de Barack Obama.

Trump tiene previsto reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, la próxima semana en Pekín. La reunión con Lula, inicialmente prevista para marzo, había sido postergada por el conflicto con Irán.

El antecedente Bolsonaro y la respuesta de Lula

La tensión entre Trump y Lula tuvo uno de sus puntos más altos cuando el mandatario estadounidense cuestionó el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. Trump calificó la causa como una “persecución política” y un “grave abuso de los derechos humanos”.

También publicó en Truth Social una carta dirigida a Lula en la que reclamó: “¡Es una caza de brujas que debe terminar INMEDIATAMENTE!”.

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Lula respondió con un video oficial y un nuevo lema de gobierno: “Brasil pertenece a los brasileños, y se escribe con una S de Soberanía”. Los aranceles impulsaron un clima de orgullo nacional y preocupación económica entre empresarios brasileños. Además, fortalecieron inicialmente la posición de Lula en las encuestas, aunque su popularidad disminuyó desde entonces.

En octubre, las revocaciones y exenciones del gobierno de Trump debilitaron los aranceles, que finalmente fueron invalidados por la Corte Suprema de Estados Unidos en febrero.

Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión. Actualmente cumple la pena en una residencia por motivos de salud.

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