León XIV reclamó fin de la violencia y dos Estados

León XIV pidió un alto inmediato a la violencia en Cisjordania

León XIV durante el ángelus en Castel Gandolfo

NewsITe

Buenos Aires, 16 de agosto (NA) – Desde la Villa Pontificia de Castel Gandolfo, León XIV elevó este domingo un fuerte llamado a la comunidad internacional para que actúe frente a la escalada de violencia en Cisjordania y avance de manera concreta hacia la solución de dos Estados entre israelíes y palestinos.

Tras la oración mariana del ángelus, el Pontífice reclamó el cese inmediato de los ataques contra la población civil palestina y exhortó a los gobiernos a asumir un rol activo en la búsqueda de una salida política al prolongado conflicto en Oriente Medio.

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“Que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania”, pidió León XIV, al tiempo que instó a los líderes mundiales a no demorar más decisiones de fondo. “Pido urgentemente a la comunidad internacional que garantice el progreso hacia la solución de dos Estados, para una paz justa y duradera”, insistió.

La solución de dos Estados, eje del mensaje papal

El llamado de León XIV se inscribe en una larga tradición de la diplomacia vaticana, que desde hace décadas respalda la fórmula de dos Estados como única vía viable para una paz estable en la región: un Estado de Israel seguro y reconocido, y un Estado palestino independiente, con fronteras acordadas y garantías internacionales.

En sus últimas intervenciones públicas, la Santa Sede viene advirtiendo sobre el aumento de la violencia en territorios ocupados y el impacto directo sobre las comunidades civiles. En esta ocasión, el Papa volvió a poner en el centro de la escena la protección de la población palestina en Cisjordania y reclamó el compromiso efectivo de las grandes potencias y de los organismos multilaterales.

El mensaje apunta no solo a frenar los ataques armados, sino también a impulsar negociaciones políticas que contemplen seguridad, reconocimiento mutuo, respeto al derecho internacional y garantías de convivencia entre pueblos que comparten una historia marcada por guerras, desplazamientos y profundas heridas humanitarias.

Juegos Mediterráneos y deporte como puente de paz

En otro tramo de su alocución dominical, León XIV se refirió al inminente comienzo de los Juegos Mediterráneos en Tarento, Italia, encuentro deportivo que reúne a atletas de diversos países de África, Asia y Europa con salida al Mediterráneo.

El Pontífice expresó su deseo de que la competencia funcione como un espacio de encuentro entre culturas y religiones distintas, y como un símbolo de cooperación en una región atravesada por conflictos, flujos migratorios y profundas desigualdades sociales.

  • Participarán deportistas de naciones de tres continentes: África, Asia y Europa.
  • El evento se presenta como una oportunidad para promover el diálogo y el respeto mutuo.
  • La Santa Sede destaca la capacidad del deporte para derribar prejuicios y construir puentes.

“Espero que este evento deportivo sea un presagio de paz y fraternidad entre los pueblos de esta región y del mundo entero”, señaló el obispo de Roma, reforzando la idea de que el deporte puede convertirse en herramienta de integración y de diplomacia informal entre Estados.

Saludo a los peregrinos y bendición a Polonia

Antes de despedirse, León XIV dirigió un saludo particular a los fieles y peregrinos presentes en Castel Gandolfo, llegados desde distintos países. El Papa destacó la diversidad de procedencias como una muestra viva del carácter universal de la Iglesia y de la fe compartida más allá de las fronteras.

Entre los grupos mencionados, tuvo un recuerdo especial para los polacos. El Pontífice extendió su bendición a los miles de fieles que participan de la tradicional peregrinación al Santuario de Piekary Śląskie, en la región de Alta Silesia, un centro de fuerte arraigo religioso e histórico para ese país europeo.

“Recibo con afecto a los peregrinos de diversos países. Al saludar a los polacos, extiendo mi bendición a los numerosos participantes en la tradicional peregrinación al Santuario de Piekary Śląskie, en la Alta Silesia”, concluyó el Santo Padre.

Con este mensaje, León XIV volvió a situar al Vaticano como una voz de referencia en los llamados a la paz global, combinando la preocupación por el drama en Oriente Medio con la promoción de ámbitos de encuentro, como el deporte y la vida religiosa, donde los pueblos puedan reencontrarse lejos de la violencia.

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