Abel Furlán cuestionó duramente el rumbo económico del Gobierno y advirtió sobre un escenario de conflicto social ante la desindustrialización, el ajuste y la pérdida de empleo, que en su sector ya se cobró casi 30.000 puestos de trabajo. También llamó a repensar el rol de la CGT como defensora de un modelo de desarrollo nacional. “Esto ya lo conocemos, termina en conflicto social”, advirtió el líder de la UOM.

De la redacción de EL NORTE
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El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, lanzó duras críticas al rumbo económico del Gobierno nacional y alertó sobre las consecuencias sociales y laborales que, según su visión, se están profundizando en el país. El dirigente sindical apuntó contra el proceso de desindustrialización, la pérdida de poder adquisitivo y el impacto de las políticas de apertura de importaciones.
“Esto termina mal porque tiene excluidas a las grandes mayorías populares”, advirtió Furlán, quien subrayó que el actual modelo “privilegia a un sector muy chiquito de nuestra sociedad” y somete al resto “a una situación de pobreza”.
En esa línea, denunció que ya se han perdido casi 30.000 puestos de trabajo en el sector metalúrgico, a raíz de lo que calificó como una “apertura indiscriminada de importaciones” que afecta especialmente a las pymes industriales. “Todos los días aparece un nuevo producto ingresado por nuestra frontera en desmedro del trabajo argentino”, lamentó, y criticó a Federico Sturzenegger por “festejar” la entrada de maquinaria agrícola usada tras eliminar el Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU).
Furlán también puso el foco en la situación interna de la CGT y en la necesidad de una renovación con sentido político y programático. “El cambio en la CGT no puede ser de nombres nada más. Tenemos que pensar quién va a defender un modelo de desarrollo de nuestro país, gobierne quien gobierne”, señaló.
Consultado sobre el papel de la central obrera frente a la gestión de Javier Milei, expresó: “Hoy Argentina está sometida a un proceso de desindustrialización, de pérdida del salario, de ajuste permanente. ¿Cómo la CGT va a estar mirando para otro lado sin generar ámbitos de discusión para revertir este modelo que atraviesa a toda la sociedad?”.
Además, cuestionó el endeudamiento que está promoviendo el Ejecutivo: “Es un endeudamiento catastrófico que hoy no es parte de la agenda, pero que va a tener un costo enorme para las próximas generaciones. Lo presentan como un logro para sostener el dólar, pero es una bomba de tiempo”.
Furlán remarcó que los trabajadores no son responsables de la crisis actual y denunció que el ajuste y la desregulación del mercado son decisiones políticas que agravan la situación: “Esto ya lo conocemos, termina en conflicto social”, concluyó.
Menos producción
Según el informe mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), si bien el sector acumula en 2025 un crecimiento interanual del 3,3%, está un 11,7% por debajo del promedio de 2023 y, lo que es peor, un 14,5% respecto a su pico máximo histórico.
Para el presidente de esa entidad, Elio del Re, “el uso de la capacidad instalada es apenas del 46%” y reveló que están observando “números que preocupan, con una importación arriba del 4% mensual y en el orden del 50% si la comparación es anual, lo que claramente afecta el trabajo argentino”, señaló.
El descontento con el presente del sector es aún mayor entre los empleados, que la están pasando peor. De hecho, desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) están al aguardo de que el Gobierno finalmente homologue el acuerdo salarial que se alcanzó con las cámaras del sector: Adimra, Afarte, Caiama, Fedehogar y AFAC.
Ese acuerdo, firmado el 4 de este mes entre privados –gremios y empresarios-, está sobre algún despacho de la Secretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio de Capital Humano, al aguardo de que se convalide lo resuelto entre las partes.
Esto es, para el período abril 2025–marzo 2026 una suba acumulada del 7,8%, que entre remunerativos y no remunerativos asciende al 11,2% sobre los valores de marzo de este año.
Según la ley vigente, una paritaria debe ser homologada en un plazo de hasta 30 días hábiles desde su solicitud. Si vencido ese plazo no se emite una resolución expresa (de aprobación o rechazo), el acuerdo se considera homologado en forma tácita. De no ser así, se avecinan tiempos de protesta por parte de los afiliados a la UOM de todo el país.

