Desde hace un tiempo que la medicina privada viene combatiendo la difícil tarea de brindar un buen servicio. Con la actual situación económica, sumado a la pandemia de Covid-19 que aún nos atraviesa, se les volvió prácticamente imposible mantenerse de pie a los centros de salud de San Nicolás. EL NORTE dialogó con varios directores y responsables de las clínicas locales, quienes coincidieron en que “el sistema de salud está quebrado” y que “hoy la situación se ha agravado el triple”.

Guillermo Puliti
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La palabra “crisis” debe ser de las más escuchadas en el último tiempo, independientemente del rubro del cual se esté hablando. Hoy le toca dar a conocer su difícil situación a las clínicas y sanatorios privados, las cuales se encuentran haciendo equilibrio entre la delgada línea del cierre y el crecimiento.
EL NORTE dialogó con varios responsables y directores de estos centros, quienes manifestaron las causas por las cuales hoy se pusieron en estado de alerta en San Nicolás. Principalmente, entre todos los puntos de flagelo que expresan, el cobro tardío de las obras sociales y la crisis económica son los detonantes.
“La Clínica San Nicolás viene arrastrando desde hace años todo lo que significó siempre en Argentina el desplazamiento de la medicina privada hacia un segundo sector, dado que el 90% de las instituciones privadas depende un poco del Estado. Pero de las obras sociales del Estado, que son malas pagadoras, que se atrasan en los pagos y te come la inflación; y que los salarios y los insumos siempre son más altos que los ingresos”, manifestó Roberto Fernández Viña, responsable de la Clínica San Nicolás.
En tal sentido, vale recordar que dicha institución había tenido dificultades graves con el pago de salarios a enfermeros durante el año pasado. Tampoco estaban en contratación de personal por el mismo motivo la imposibilidad de poder cumplir en tiempo y formar con los pagos de los salarios. Si bien hoy esa situación está normalizada a medias, aún se hace cuesta arriba para los responsables.

“Con mucho esfuerzo y generalmente con los aportes de capitales de los dueños, las clínicas en todo el país subsisten de esta manera. Hoy en día la situación se ha agravado el triple por el proceso inflacionario que estamos viviendo, entonces, las facturas que presentamos la solemos cobrar a 90 o 120 días, por lo cual quedan absolutamente desfasados”, afirmó Fernández Viña.
De inmediato, añadió que “esto vale aclarar que ha pasado en períodos de inflación anteriores, en la época de Alfonsín hemos tenido el 300% de inflación y parece que no nos acordamos de esas cosas. Sumado a esto, hay obras sociales que han hecho una especia de ‘no pago y vuelvo a barajar de nuevo’, entonces la deuda ha quedado para atrás”.
Para ejemplificar sobre un hecho de esta índole, el médico en cuestión aseveró que “en la época de Menem, el PAMI hizo una convocatoria de acreedores y la deuda la pagaron 20 años después. A esta clínica se le debían US$ 4.000.000 y terminamos cobrando $1.000.000. En estos momentos, con la situación como está en Argentina, es inviable que las clínicas privadas sigan funcionando”.
Malabares económicos
No solo vienen siendo golpeadas las clínicas o instituciones privadas, sino que la construcción de nuevas están en franco declive. Si bien es cierto que es algo que viene sucediendo a nivel nacional, en San Nicolás hace años que no hay apertura de nuevos centros de salud privada, que no tengan una espalda para subsistir ante cualquier problema.

Otro responsable de un instituto privado de nuestra ciudad confió a este diario que entre los malabares económicos no se puede seguir creciendo por la falta de inversión. Se habla de que una consulta no supera los $1000 y que una cirugía cuesta menos que un par de zapatillas; no se permite el aumento de las prepagas y la alta demanda no deja poder crecer porque se debe priorizar la atención.
“Un incremento salarial que supere el 72% anual, más allá de la inflación; un aumento de los medicamentos que está superando el 100% anual, y cobrando las clínicas un reajuste del 10%, que cuando vos podés percibir el ingreso ya no existe por la inflación; a pesar de ello, la salud privada sigue brindándose a un nivel muy elevado”, expresó Fernández Viña.
“La tecnología es otro tema delicado. Se hace cada más difícil reponerla y mantenerla –porque cotiza en dólares– sumado a la falta de insumos que hay. Por ejemplo, si querés comprar chasis para hacer radiología digital, no hay en el país”, dijo Fernández Viña, al tiempo que agregó que “si no hay un ajuste de tuercas por parte del Gobierno en cuanto a pagos de tarifa, para fin de año creo que esto está totalmente descalabrado”.
No quieren trabajar
En misma sintonía con lo mencionado anteriormente, el personal de salud es de los más perjudicados en estas complicaciones. Un dato no menor es que hay especialidades que están en falta en San Nicolás porque los médicos no quieren trabajar por un sueldo tan bajo. Los anestesistas son de las principales ramas de la medicina que no abundan en nuestro distrito, como así también médicos clínicos o pediatras.
“Los sueldos van por el ascensor y los ingresos en una clínica privada van por las escaleras. A veces, los trabajadores deben aguantarse cobrar en partes porque los dueños no podemos hacer frente a cada uno de sus pagos. En reiteradas oportunidades hemos tenido que salir a buscar fondos fuera del hospital”, explicó Fernández Viña.

Coinciden en ese sentido otros responsables del sector privado, donde han tenido una clara baja del personal en cuestión porque no les conviene realizar trabajos extras que terminan siendo mal remunerados. “Es principalmente por el no pago de obras sociales”, sostiene una alta fuente de este medio. “Por estas razones se hacen trabajos conjuntos entre las clínicas de la ciudad”, agregó.
Fernández Viña concuerda con lo dialogado con otros responsables locales. “No solamente que eso es cierto, sino que tenemos el problema de los horarios de los médicos. Por lo que se paga no quieren cubrir, por ejemplo, las guardias, que es uno de los flagelos que solemos tener las instituciones del sector privado”, expresó.
A nivel nacional y provincial
Autoridades de la Federación de Clínicas de la provincia de Buenos Aires (Fecliba) indicaron que “la situación va a pasos agigantados a un final muy poco feliz”. Aumentos en los insumos, débitos de obras sociales y prepagas y cobros con valores desactualizados forman un combo cada vez más preocupante.
El titular de Fecliba, Néstor Porras, dijo que “el sector atiende a más del 60 por ciento de la población en cuestiones de salud -internación, consultorios externos, tratamientos crónicos- y no nos tratan como corresponde. Cuando en los debates públicos hablan de salud privada dialogan con las prepagas en lugar de hacerlo con las clínicas, que representamos un eje fundamental a la hora de dar respuestas como fue durante la pandemia, antes de la pandemia y luego de la pandemia”.
También dijo el dirigente que “la gente está siendo usada como ganado porque la libre elección es una mentirita. Las obras sociales plantean traslados a distancias extensas o bajan la cantidad de opciones para los afiliados. Y la gente lo naturaliza”.
En relación con los insumos, Porras indicó que “en estos momentos, en los permisos para importación, está dando prioridad a los sectores críticos. Y entendemos que la salud es un sector que necesita esos permisos. No hay faltantes crónicos, hay algunos casos puntuales, pero nada de gravedad”. En tanto, remarcó que hay insumos que tuvieron subas importantes: “El suero fisiológico tuvo algún faltante circunstancial. De junio a hoy, por 500 mililitros aumentó el 36,66 por ciento, y en otras presentaciones tuvieron subas de entre el 31,54 por ciento y el 51 por ciento”.

