Los ejercicios incluyen misiles, drones y fuerzas especiales y se desarrollan mientras crece la presencia militar estadounidense en la región. Irán aseguró que está preparado para responder ante cualquier agresión.

La Guardia Revolucionaria de Irán, el ejército ideológico de la República Islámica, inició amplias maniobras militares en el Golfo, en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos. El despliegue fue informado por la televisión estatal IRIB e incluye misiles, artillería, drones, fuerzas especiales y vehículos blindados.
El comandante de las fuerzas terrestres de los Guardianes, Mohammad Karami, explicó que la realización de los ejercicios responde a la percepción de “amenazas existentes” en la región y a la necesidad de demostrar capacidad de disuasión y de reacción rápida frente a cualquier intento de agresión.
Según los detalles oficiales, las maniobras abarcan el uso de armamento convencional, tecnología de guerra electrónica y drones, y ponen el foco en la defensa costera y en la protección de rutas marítimas estratégicas para el comercio de hidrocarburos. Las autoridades iraníes indicaron que el objetivo es dejar en claro que el país dispone de los recursos materiales y humanos necesarios para afrontar distintos escenarios, en particular ante el incremento de la presencia militar extranjera en la zona.
En ese marco, el ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadé, reiteró que la República Islámica no busca iniciar un conflicto, aunque afirmó que está preparada para responder ante cualquier ataque que se considere “impuesto”. “Si se produce una agresión, Irán dará una lección inolvidable al enemigo”, sostuvo, en referencia a las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de un “ataque limitado” si no se registran avances en las negociaciones nucleares.
Desde Teherán señalaron que cualquier acción militar será considerada un acto de agresión y que la respuesta será “decisiva”. La postura iraní se endureció tras los bombardeos estadounidenses e israelíes registrados en junio de 2025, que causaron más de 1.100 muertos en el país. Estos ataques se produjeron mientras ambas partes participaban en un proceso diplomático para intentar restablecer el acuerdo nuclear de 2015, debilitado tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018.
A pesar de la desconfianza expresada hacia Washington, el gobierno iraní aceptó participar en nuevas conversaciones indirectas bajo mediación internacional, aunque advirtió que un eventual acuerdo requerirá tiempo.
Presencia militar de Estados Unidos
La presencia militar de Estados Unidos en las inmediaciones de Irán aumentó de forma significativa tras el fracaso de la segunda ronda de negociaciones nucleares, realizada el 17 de febrero. Según imágenes satelitales y datos de rastreo de vuelos revisados por The Washington Post, más de 150 aeronaves fueron trasladadas en pocos días a bases en Europa y Oriente Medio.
Este movimiento constituye uno de los mayores despliegues estadounidenses en la región en más de dos décadas, desde el período previo a la guerra de Irak en 2003. El refuerzo militar se produjo luego de que Trump advirtiera sobre la posibilidad de un ataque contra Irán si no se alcanza un acuerdo para restringir su programa nuclear, aunque hasta el momento no precisó los objetivos de una eventual ofensiva.
Funcionarios iraníes indicaron que un pacto sigue siendo posible, pero insistieron en que cualquier entendimiento deberá darse en un marco de respeto mutuo y con tiempos adecuados para su implementación.

