Caso Paulina Lebbos: la Corte cierra la vía de apelaciones

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la condena al ex fiscal tucumano Carlos Albaca y dejó firme la pena de seis años de prisión por su rol en el encubrimiento del crimen de la estudiante universitaria Paulina Lebbos, asesinada en 2006 en Tucumán. El máximo tribunal declaró inadmisible la queja presentada por su defensa, con lo cual se agotó la última instancia de apelación disponible.
El recurso había sido impulsado por el abogado de Albaca, Juan Macario Santamarina, pero los ministros de la Corte consideraron que no reunía los requisitos para ser tratado. De este modo, la sentencia dictada en diciembre de 2021 por la Justicia tucumana, que lo encontró culpable de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado, quedó definitivamente firme y ejecutable.
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Albaca recién fue detenido en mayo de 2023 y alojado en el penal de Villa Urquiza, en la capital tucumana. Sin embargo, este año obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria. Su actuación en el expediente comenzó luego del apartamiento del entonces fiscal Alejandro Noguera, quien había sido fotografiado saliendo de la casa del ex gobernador José Alperovich, señalado por la querella como uno de los posibles involucrados políticos en el encubrimiento.
Durante los siete años en que Albaca estuvo al frente de la investigación, la causa prácticamente no avanzó. Medios locales y la querella recordaron una serie de irregularidades: el fiscal y su secretario eran los únicos que tenían copia completa del expediente y hubo demoras injustificadas en el envío a peritar cabellos hallados en el cuerpo de la víctima. Cuando finalmente llegaron a manos de los especialistas, el material estaba degradado y ya no permitió determinar a quién pertenecían.
Irregularidades, desplazamiento y una causa aún impune
El desplazamiento de Albaca se concretó cuando se comprobó que no había ordenado los cruces de llamadas telefónicas clave para reconstruir las últimas horas de Paulina. A partir de allí, la investigación quedó a cargo del fiscal Diego López Ávila, luego de que el Estado nacional enviara un veedor para auditar las falencias del expediente y monitorear el desempeño del Ministerio Público tucumano.
En casi dos décadas, se desarrollaron varios juicios vinculados al caso, que permitieron condenar a nueve personas por encubrimiento del crimen. Sin embargo, nadie fue condenado como autor material del homicidio. En mayo de este año, un tribunal absolvió a los dos principales acusados, entre ellos el ex novio de la joven, lo que profundizó la sensación de impunidad en la familia Lebbos y en organizaciones de derechos humanos.
Los jueces Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica absolvieron a Víctor César Soto y a Sergio Kaleñuk por considerar que las pruebas aportadas por la fiscalía no alcanzaban el estándar de certeza exigido para dictar una condena penal. Según la acusación, Soto habría estrangulado a Paulina en su casa el 26 de febrero de 2006 y luego descartado el cuerpo, que apareció 11 días después a la vera de la Ruta 341, a la altura del kilómetro 3.
Con la decisión de la Corte Suprema, se cierra el capítulo judicial respecto de la responsabilidad de Albaca en el encubrimiento, pero el crimen de Paulina Lebbos continúa sin autor penalmente responsabilizado. La familia de la joven insiste en reclamar verdad y justicia plena y sostiene que aún quedan por esclarecer las conexiones políticas y policiales que, a su entender, operaron para desviar y frenar la investigación original.

