La FIA dio marcha atrás y corrigió el resultado del GP de Mónaco

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La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) reconoció un fallo propio en el control de velocidad en boxes durante el Gran Premio de Mónaco y decidió revocar las sanciones aplicadas a Pierre Gasly, piloto de Alpine. Con esta rectificación administrativa, el francés recuperó oficialmente el tercer puesto obtenido en pista en el tradicional circuito callejero del Principado.
La revisión del resultado se produjo tras un reclamo formal presentado por Alpine, que activó el denominado Derecho de Revisión previsto en el reglamento deportivo de la categoría. Los comisarios analizaron nuevamente las pruebas y concluyeron que las dos penalizaciones de cinco segundos impuestas al auto N°10 carecían de sustento técnico sólido, por lo que quedaron sin efecto.
En un comunicado difundido en redes sociales, la escudería francesa celebró la decisión. “Damos la bienvenida a la determinación de la FIA de considerar admisible nuestro Derecho de Revisión tras la clasificación final del Gran Premio de Mónaco. Como resultado, los comisarios han revocado las dos penalizaciones de cinco segundos impuestas al auto N°10, lo que restablece el tercer puesto final del equipo”, expresó Alpine, subrayando la importancia del procedimiento de apelación.
Un error de 77 centímetros que cambió el podio
La clave del caso estuvo en una falla técnica en el sistema de cronometraje. Durante las audiencias realizadas el jueves posterior a la carrera, la empresa encargada de los tiempos oficiales y de la información de la Fórmula 1 (FOM) reconoció que el bucle electrónico que delimita la zona de control de velocidad en boxes no estaba ubicado con exactitud donde indicaba la normativa.
Las pericias determinaron una diferencia de 77 centímetros entre la demarcación física del sector y la posición registrada en el sistema. Esa desviación provocó que las mediciones arrojaran velocidades promedio superiores a las reales para varios autos, entre ellos el de Gasly. Sobre esa base se habían impuesto las sanciones a seis pilotos, lo que alteró la clasificación final provisional.
Si bien el error afectó a una docena de equipos, la modificación del clasificador terminó beneficiando únicamente a Alpine. La razón es reglamentaria: fue la única escudería que presentó en tiempo y forma el reclamo correspondiente, lo que habilitó la reapertura del expediente y la reconsideración de las pruebas por parte de la FIA.
Impacto en la pelea deportiva y mensaje institucional
La restitución del tercer puesto a Pierre Gasly implicó, como contracara, el descenso del piloto de Red Bull, Isack Hadjar, a la cuarta posición en el resultado definitivo del Gran Premio de Mónaco. Más allá del intercambio de lugares en el podio, el episodio vuelve a poner bajo la lupa la confiabilidad de los sistemas de control y de cronometraje en la máxima categoría del automovilismo.
Para la FIA, el reconocimiento público del error se presenta también como un mensaje institucional: la intención de transparentar los procedimientos, corregir desajustes tecnológicos y garantizar que las sanciones se basen en datos precisos. Para los equipos, en tanto, el caso refuerza la necesidad de monitorear de cerca la información oficial y de utilizar las herramientas reglamentarias disponibles cuando exista la sospecha de un perjuicio deportivo.
En un campeonato donde cada punto puede resultar decisivo, la rectificación del resultado en Mónaco no sólo reordena el podio, sino que sienta un precedente relevante sobre cómo deben gestionarse las controversias técnicas y las responsabilidades compartidas entre FIA, FOM y las escuderías.

