El sacerdote francés fundó congregaciones y compuso los primeros oficios litúrgicos dedicados a los Corazones de Jesús y María, en clara oposición a los jansenistas.

San Juan Eudes (1601-1680) es recordado el 19 de agosto como el gran promotor de las devociones al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Sacerdote misionero nacido en Normandía, dedicó su vida a la predicación, a la formación del clero y a la ayuda de los más necesitados. Su legado espiritual lo convirtió en “apóstol de los Corazones”, título con el que la Iglesia lo reconoce por haber compuesto los primeros textos litúrgicos oficiales en honor a estas devociones.
Formado en la Congregación del Oratorio, decidió luego fundar instituciones propias para responder a las necesidades de la época. En 1641 creó en Caen el Instituto de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, destinado a mujeres en situación de vulnerabilidad. Dos años después, en 1643, fundó la Congregación de Jesús y María, conocida como los Eudistas, para la formación de sacerdotes y la misión popular.
Devociones y cultos litúrgicos
La gran obra espiritual de San Juan Eudes fue instaurar el culto litúrgico a los Corazones de Jesús y María. En 1648, con autorización episcopal, celebró por primera vez la fiesta del Inmaculado Corazón de María en la diócesis de Autun. Más tarde, en 1672, organizó la primera celebración litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús, décadas antes de que las visiones de Santa Margarita María de Alacoque expandieran esa devoción en toda la Iglesia.
El santo escribió obras como El admirable Corazón de la Madre de Dios, donde desarrolla la espiritualidad centrada en el amor de María como camino hacia Cristo. En sus misiones populares predicaba la unión de los corazones de Jesús y María como fuente de misericordia, en un tiempo marcado por tensiones doctrinales y disputas teológicas.

Estas iniciativas litúrgicas buscaban no solo fomentar la piedad personal, sino también darle a la Iglesia oraciones oficiales, himnos y misas propias que sostuvieran y difundieran la devoción. Su labor le valió reconocimiento en algunas diócesis, aunque encontró resistencias en Roma y en sectores que veían con recelo nuevas prácticas de culto.
Oposición a los jansenistas
El contexto de San Juan Eudes estuvo atravesado por la controversia del jansenismo, corriente rigorista que subrayaba la predestinación y limitaba el acceso a la Eucaristía y a la misericordia divina. Eudes se opuso frontalmente a estas posturas, defendiendo la abundancia del amor de Dios manifestado en los Corazones de Jesús y María.
Sus misiones populares incluían la predicación sobre la confesión frecuente, la comunión y la confianza en la misericordia, en contraposición con las restricciones severas de los jansenistas. También fundó seminarios para formar sacerdotes que fueran pastores cercanos al pueblo, no clérigos distantes bajo ideales rigoristas.
Esta oposición le trajo conflictos con sectores de poder eclesiástico, incluidos los oratorianos y los propios jansenistas. Sin embargo, su insistencia en la bondad de Dios y en la devoción a los Corazones dejó un legado que más tarde fue adoptado por toda la Iglesia.
Reconocimiento y legado
San Juan Eudes murió en Caen en 1680. Fue beatificado en 1909 y canonizado en 1925 por el papa Pío XI, quien destacó su rol en la espiritualidad de los Corazones. Hoy es patrono de las Congregaciones Eudistas y de Nuestra Señora de la Caridad.
La Iglesia celebra su memoria cada 19 de agosto, reconociendo en él a un pionero de la devoción que marcaría la espiritualidad moderna. Su ejemplo recuerda que el corazón de la fe cristiana está en el amor misericordioso de Dios y en la intercesión maternal de María.

