Investigan un posible foco de contaminación en un basural a cielo abierto de 20 hectáreas en San Pedro

La Justicia Federal realizó allanamientos y tomó muestras de líquidos, suelo y agua para determinar si existe contaminación y cuáles podrían ser sus efectos sobre la salud. El predio funciona desde hace más de dos décadas y fue señalado por la falta de tratamiento adecuado de los residuos.

La Justicia Federal investiga un posible foco de contaminación ambiental en un basural a cielo abierto de unas 20 hectáreas ubicado en el barrio La Tosquera, en San Pedro. La investigación busca determinar si el funcionamiento del predio generó contaminación, cuál es su alcance y si existe un riesgo para la salud de las personas que viven en las inmediaciones.

La causa está a cargo de la Sede Fiscal Descentralizada San Nicolás y cuenta con la intervención de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA). En el marco de la investigación se realizaron allanamientos en dependencias de la Municipalidad de San Pedro, el Concejo Deliberante y la empresa concesionaria del servicio de recolección de residuos.

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El basural se encuentra bajo investigación desde noviembre de 2025, cuando la UFIMA tomó conocimiento de su existencia a partir de una nota periodística que advertía sobre focos de combustión y emanaciones de humo. Una inspección posterior permitió registrar residuos de distintos tipos, humo, quemas, olores intensos, insectos y maquinaria trabajando sobre los desechos.

Qué encontraron durante los relevamientos

De acuerdo con un informe técnico incorporado a la investigación, el predio crece de manera constante desde hace más de 20 años y no cuenta con una membrana impermeabilizante ni con un sistema adecuado para tratar los residuos y los líquidos que se generan a partir de ellos.

Los investigadores también detectaron la presencia de personas adultas y de niños que ingresaban al lugar para revolver los residuos y separar cartones y botellas. Además, observaron vehículos particulares que arrojaban basura y camiones vinculados con el servicio de recolección.

Uno de los aspectos que generó preocupación está relacionado con el agua utilizada por los vecinos. En el barrio, algunas familias se abastecen mediante pozos. Cerca de la Escuela N° 44 funciona un tanque que recibe agua extraída de las napas mediante bombas y que, según se constató durante el relevamiento, no atraviesa un proceso de potabilización.

Durante las entrevistas realizadas en la zona, vecinos manifestaron sufrir molestias que atribuyen a las quemas del basural, entre ellas irritación en los ojos y la garganta, dolores de cabeza, asma y malestar general. Uno de los testimonios incorporados a la investigación corresponde a un vecino cuyo hijo padece asma y que señaló que el humo afecta especialmente al menor.

Para determinar si existe una relación entre esas situaciones y una eventual contaminación, la fiscalía dispuso la toma de muestras de lixiviados, que son los líquidos que se desprenden de los residuos, además de suelo, agua y napas subterráneas. Los análisis permitirán establecer qué sustancias están presentes y si sus concentraciones pueden resultar peligrosas.

También se tomaron muestras en distintos puntos del predio y en cursos de agua cercanos que desembocan en el río Paraná. A esto se sumó el secuestro de historias clínicas del Centro de Salud Federico Rosito-La Tosquera, con el objetivo de analizar si existen enfermedades o síntomas compatibles con una posible exposición a contaminantes.

La investigación todavía no determinó que exista contaminación ni estableció responsabilidades. Los resultados de los peritajes serán fundamentales para establecer si el basural representa un riesgo ambiental y sanitario y qué medidas podrían adoptarse a partir de esas conclusiones.

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