Propietarios de herrerías de la ciudad aseguran que la demanda de trabajos por roturas con barretas se ha duplicado en los últimos meses. “Lo hablo con otros colegas que me dicen lo mismo. La cantidad de trabajos de reparación a veces me desborda. Es algo bueno para mí, claramente, pero no para la persona que se siente insegura y tiene miedo por su familia”, explica un herrero que tiene su taller en zona norte.

De la Redacción de EL NORTE
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El escenario de crecientes episodios de inseguridad contra la propiedad se expresa, entre otros aspectos, en la duplicación de la demanda para reparar rejas de puertas y ventanas, uno de los tantos recursos que las familias implementan en sus viviendas para sentirse a resguardo del accionar de delincuentes.
El dato lo aportan los propietarios de herrerías de San Nicolás, quienes ponen énfasis en destacar que en el último tiempo se ha producido un crecimiento muy significativo en los pedidos de reparación de rejas que han sido barreteadas en episodios de robos.
“Todo el tiempo me solicitan trabajos de reparación. En la enorme mayoría de los casos se trata de gente que sufrió la rotura de la reja que protege la ventana o tal vez de la puerta. Hace un tiempo que viene sucediendo esto, en el macrocentro de la ciudad”, cuenta uno de los herreros consultados por este diario, quien tiene su taller en zona norte.
“Lo hablo con otros colegas que me dicen lo mismo. La cantidad de trabajos de reparación a veces me desborda. Es algo bueno para mí, claramente, pero no para la persona que se siente insegura y tiene miedo por su familia. Y no solo me llegan pedidos de reparación, sino también piden que se refuercen, agregando más barras horizontales a las verticales, o viceversa”, añadió.
También por estética
Un herrero de zona sur explica que este escenario no es nuevo pero sí creciente. “Es algo que viene pasando hace mucho. La realidad es que una reja no va a frenar un robo, pero es una barrera más que contribuye a disuadir un posible robo”.
Prácticamente el total de las viviendas ubicadas tanto en zona norte como en el sur y oeste de la ciudad tienen algún tipo de reja. Las más comunes cuestan hoy unos $180.000, aunque ello depende de la cantidad de cerraduras, tipo de material, forma, etc.
Según explican los herreros consultados, el gasto mínimo para sentirse “seguro” instalando rejas varía entre los $90.000 y los $250.000. No obstante, remarcan que cada trabajo es distinto y va a variar su precio dependiendo de lo que requiera el cliente.
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