Natacha Bellones, de 49 años, integra el plantel no docente de la UTN, aunque al momento de desaparecer se encontraba con carpeta médica y residía en Villa Ramallo. Su familia aseguraba que la mujer mostraba signos de alteración mental cuando abandonó su vivienda hace diez días. Testimonios recibidos la ubicaron primero en Luján y luego en Córdoba, donde terminaron encontrándola.

De la redacción de EL NORTE
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Natacha Virginia Bellones tiene 49 años y dos hijos que la buscan desesperadamente desde hace poco más de diez días, cuando abandonó su casa de Villa Ramallo para viajar a Buenos Aires. Trabajaba en la UTN, se desempeñaba como portera, aunque en este tiempo estaba con parte de enferma.
En su última comunicación relató que le habían robado todo, estaba sin celular, sin dinero e indocumentada. Sus allegados recibieron información de que durante los primeros días se encontraba en la localidad de Luján y luego habría intentado comunicarse desde Córdoba. Había dejado una carta dirigida a sus hijos Dylan y Julieta donde manifiesta sentirse muy triste. Aunque no tenía diagnóstico ni estaba medicada, sus familiares habían advertido signos de algún tipo de padecimiento psiquiátrico.
Julieta Bellones, hija de Natacha, en diálogo con EL NORTE manifestaba: “Mi mamá actualmente vive en Ramallo, ella es de San Nicolás. En los últimos días decía cosas extrañas, estaba como desvariando, me decía que sentía que la perseguían, que estaba mal, que no sabía para dónde disparar, que tenía miedo. Ella tiene un problema de salud mental que no estaba siendo tratado, ni estaba medicada todavía. Hace dos días me escribió una amiga de ella preocupada porque le había hablado desde Luján manifestando algunas incoherencias, como que estaba buscando algún médico que la opere porque sentía que tenía veneno en el cuerpo”, explicó Julieta angustiada. “Hasta ahí estaba en la zona de Buenos Aires, en Luján. Después no sabemos cómo viajó a Córdoba. Los datos siguientes que recibimos la ubicaban el 31 de diciembre en esa provincia; allí le pidió auxilio a una taxista para que le hablara a una amiga de ella que vive en Villa Carlos Paz.
Le contó que tenía mucho miedo, que la perseguían, que querían matarla y que le habían robado todo lo que tenía, incluso el celular. La amiga dudó al recibir un mensaje de una persona extraña en nombre de Natacha pidiendo que le transfiera dinero a una cuenta que no conocía para comprar un boleto de regreso. Creyó estar frente a una estafa, no reconoció la voz grabada de su amiga y no le prestó auxilio”, relató Julieta. “Cuando supo que mi mamá estaba desaparecida, inmediatamente se comunicó conmigo, pidió disculpas y me reenvió el audio donde reconocí su voz. Pude comunicarme después con la taxista. Me dijo que mi mamá estaba vestida con un jean claro y una remera blanca, y que se quedó muy preocupada cuando se fue porque la dejó llorando. Luego volvió y ya no la encontró, refería Julieta.
En el pedido de ayuda afirmaba “Ya van once días de estar desaparecida, hoy mi hermano encontró una carta que nos había escrito donde nos decía que se sentía muy triste. Estamos mal, desesperados. Nos han escrito de otros lugares, de Tucumán, de Mar del Plata, pero los datos no pudieron verificarse, el más verosímil hasta ahora es este que la ubica en Córdoba”.
Es justamente en Córdoba capital donde la encontraron. Se hallaba en una comisaría a la espera que la familia la retirara mientras el personal policial aguardaba la solicitud de retención por parte de un fiscal atento a las intenciones de la mujer de marcharse.
En San Nicolás, la denuncia había recaído en la Fiscalía Nº 15 a cargo del Dr. Jorge Leveratto.

