Grossi advirtió que el ataque a Barakah pudo ser catastrófico

Grossi comparó el riesgo en Barakah con la situación en Zaporiyia

Rafael Grossi, director del OIEA, durante una visita a una central nuclear

NewsITe

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió que el ataque con dron del 17 de mayo contra la central nuclear de Barakah, en Emiratos Árabes Unidos, pudo haber provocado un “accidente radiológico muy grave”. El episodio encendió nuevas alarmas sobre la vulnerabilidad de las instalaciones nucleares civiles en un contexto internacional atravesado por conflictos armados y tensiones regionales.

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Grossi visitó recientemente la planta ubicada en la parte occidental de los Emiratos y, en declaraciones a Euronews, calificó el ataque —que según las autoridades emiratíes se habría originado en Irak— como un “acto extremadamente grave e irresponsable”. Subrayó que la sola decisión de apuntar contra infraestructura nuclear en operación implica un riesgo que trasciende fronteras y compromete la seguridad de países vecinos.

El jefe del OIEA explicó que la gravedad del hecho radica en que los reactores de Barakah se encuentran en funcionamiento, a diferencia de lo que ocurre en la central ucraniana de Zaporiyia, ocupada por tropas rusas desde marzo de 2022. En la planta emiratí, recordó, hay miles de toneladas de material nuclear que, ante un impacto directo o un daño severo en los sistemas de seguridad, podrían desencadenar una liberación masiva de radiación.

Barakah frente a Zaporiyia: similitudes y diferencias

La comparación con Zaporiyia aparece casi inevitable. Esa central, la más grande de Europa, permanece desde finales de 2022 con sus seis reactores en parada fría, una condición que reduce pero no elimina el riesgo. El OIEA mantiene desde septiembre de 2022 una misión permanente en el lugar para monitorear daños por bombardeos, cortes de electricidad y fallas en el suministro de agua de refrigeración.

Grossi recordó que, pese a la detención de los reactores ucranianos, los márgenes de seguridad se han ido erosionando con el paso del tiempo, debido a la inestabilidad militar en la zona y a las dificultades logísticas para el mantenimiento. Por eso, el organismo insiste en que un accidente nuclear en Zaporiyia sigue siendo una posibilidad que no puede descartarse.

En Barakah, en cambio, los reactores están en pleno funcionamiento. Para los expertos, esto implica que cualquier impacto que comprometa los sistemas de contención, refrigeración o alimentación eléctrica podría tener consecuencias inmediatas y de gran escala, tanto para la población local como para el ecosistema del Golfo Pérsico.

Violación del derecho internacional y respuesta de Emiratos

La preocupación del OIEA fue acompañada por fuertes críticas por parte de las autoridades reguladoras emiratíes. Hamad Alkaabi, vicepresidente del Consejo de Administración de la Autoridad Federal de Regulación Nuclear de Emiratos Árabes Unidos, calificó el ataque como una grave escalada y una flagrante violación del derecho internacional.

Alkaabi recordó que el derecho internacional humanitario, así como diversos tratados sobre seguridad y protección nuclear, prohíben de manera explícita los ataques contra instalaciones nucleares en operación. En ese sentido, sostuvo que apuntar contra una planta en funcionamiento es “inaceptable” y genera un precedente peligroso para la seguridad global.

  • El ataque se produjo el 17 de mayo y habría tenido origen en territorio iraquí.
  • La central de Barakah opera varios reactores, lo que incrementa el riesgo potencial.
  • Zaporiyia continúa bajo ocupación rusa, con los seis reactores en parada fría.
  • El OIEA exige que las centrales nucleares sean excluidas de cualquier conflicto armado.

Un sistema de respuesta rápida y la importancia de la mesura

Más allá de las advertencias, Grossi destacó el desempeño del operador de la planta, ENEC, y del regulador nacional emiratí. Según relató, ambos actuaron con rapidez y profesionalismo al activar de inmediato los procedimientos especiales previstos para emergencias de este tipo.

La aplicación rigurosa de estos protocolos permitió adoptar medidas de mitigación en tiempo récord, lo que redujo los riesgos operativos en la central. Para el titular del OIEA, este tipo de respuestas demuestra la importancia de contar con sistemas de seguridad robustos y entrenamientos permanentes del personal técnico.

“Lo que ha sido muy importante es la reacción rápida y extremadamente profesional del operador y del regulador nacional; activaron de inmediato los procedimientos especiales, lo que permitió aplicar medidas de mitigación”, destacó Grossi.

El funcionario también elogió la decisión de Emiratos Árabes Unidos de canalizar el incidente por vías diplomáticas y técnicas, elevando el caso al OIEA en lugar de optar por una respuesta militar. A su juicio, esa postura “mesurada” refleja un fuerte sentido de responsabilidad estatal y contribuye a reforzar la idea de que la seguridad nuclear debe mantenerse al margen de las disputas geopolíticas y de los conflictos armados.

El episodio reavivó el debate sobre la necesidad de blindar las instalaciones nucleares en todo el mundo frente a ataques deliberados, sabotajes o acciones bélicas, y volvió a poner al OIEA en el centro de la escena como garante del uso pacífico y seguro de la energía atómica.

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