El afán de muchos nicoleños con el proyecto de vida de tener un bebé, ante imposibilidades de salud, familias monomarentales o de diversidades de género, se ve limitado en la capacidad operativa que la ciudad brinda para la reproducción asistida. El Dr. Pablo Zárate (ginecólogo y obstetra) explicó que “el factor económico es un terreno donde el nivel de gastos es muy elevado”. Sin embargo, celebra en su experiencia que “los casos que lo logran generan una felicidad total”.

Carolina Mitriani
[email protected]
La medicina reproductiva crece a pasos agigantados, enfrentando los nuevos desafíos de la tecnología y encontrando también un fortalecimiento en su cuestión integral. El fin último, que es lograr la fecundación exitosa, se conjuga con la atención afectiva, entendiendo que el deseo de formar una familia y traer a un ser humano al mundo atraviesa las historias personales.
El doctor Pablo Zárate, ginecólogo y obstetra nicoleño (MP 62.736), detalló a EL NORTE que en San Nicolás las asistencias a profesionales “de este tema involucran aproximadamente un 10% de las consultas, de las cuales solo cerca del 7% necesita y requiere de atención de alta complejidad”. En esos casos, los especialistas toman la determinación de efectuar una derivación a centros especializados o al Hospital Centenario (Rosario).
Barreras
El doctor Zárate explicó que “son múltiples factores” los que afectan a una persona para requerir una asistencia en la fertilidad. En este sentido, es crucial lo que denominan en el sector como “la compatibilidad”. “No debes olvidar que se toma a la pareja como un todo. Se debe estudiar a los dos”, resaltó. En San Nicolás detectan que el factor masculino es de suma importancia a la hora de iniciar los estudios que detecten el abordaje a seguir, ya que hay preponderancia de trabajadores en el sector de Alto Horno de la industria siderúrgica. “Por el calor trae muchos problemas a nivel testicular”, reflejó el doctor, en función de la experiencia de las tareas en su consultorio. Por otra parte, “en la mujer está el problema ovárico” y también algo que suele pasarse por alto de manera habitual, sin asistir a la atención profesional, con “las infecciones recurrentes”.
Pasos hacia el sueño
Para comenzar el camino tras los intentos fallidos, señales que despiertan sospechas de infertilidad o por estudios a partir de antecedentes familiares, el Dr. Zárate plantea que “en una primera instancia se deben estudiar las causas”. Tras eso, de no representar cuestiones médicamente sencillas de identificar para resolver en primeras atenciones, “dadas las condiciones, si no se logra el objetivo, se debe pasar a estudiar con más complejidad”.
En San Nicolás, los centros primarios de salud reproductiva solo realizan una inducción de ovulación, estudios de compatibilidad como histerosalpingografía (una técnica radiológica usada en las exploraciones de la cavidad uterina y las trompas de Falopio. Esta prueba se suele realizar para detectar problemas de fertilidad en mujer) y videolaparoscopía para ver la permeabilidad tubárica y desobstruir las trompas, en caso de que este canal tan importante en la fecundación presente alguna característica que impida el objetivo. “Cada caso es individual”, destacó el ginecólogo, valorando que son múltiples los caminos en los que se pueden bifurcar las investigaciones según el caso que se presente a consultar.
Quienes no pueden avanzar a partir de lo que se ofrece a nivel local, los profesionales eligen derivar al Hospital Centenario de Rosario o al San Martín de La Plata. Es un tratamiento que requiere de un abordaje interdisciplinario; en términos generales, intervienen ginecología, psicología, hematología, diagnóstico por imagen, laboratorio y urología.
Salud integral
La situación que atraviesan las familias que desean crear una nueva vida, ya sea por asuntos de salud o por cuestiones biológicas en casos de parejas de las diversidades de género, no solo afecta desde los pasos corporales que deben atravesarse, con métodos muchas veces invasivos o reiterativos, sino también por el aspecto mental.
“En realidad es un gran padecimiento para las parejas, ya que la ansiedad juega malas pasadas. Necesitan fuerte contención en el aspecto psicológico”, resaltó el Dr. Zárate, marcando también que afecta el plano “económico, que es un terreno donde el nivel de gastos es muy elevado”.
El paso a paso en este camino hacia un bebé “genera gran ilusión, que va disminuyendo con los fracasos. Solo se pueden realizar tres ciclos, siendo cada uno con menor porcentaje de éxito”, repasó el especialista, por lo que considera esencial el fortalecimiento mental de la pareja para estar lista a esta posibilidad en el proceso. Sin embargo, destaca que en “los casos que lo logran generan una felicidad total”.
El tiempo que transcurre entre múltiples consultas crea “ansiedad desde el punto de vista de la pareja, debiendo realizar estudios en ambos. Es un proceso y una decisión muy importante”. Por otra parte, Zárate retrata que para el profesional no pasa como una consulta más de la lista de pacientes, sino que se “espera con ilusión el éxito, llevando la alegría al máximo en la pareja”.
Costos
En 2013 se promulgó la Ley 26.862, que establece que “toda persona mayor de edad, cualquiera sea su orientación sexual o estado civil, tenga obra social, prepaga o se atienda en el sistema público de salud, puede acceder de forma gratuita e igualitaria a las técnicas y procedimientos realizados con asistencia médica para lograr el embarazo”. Una serie de centros públicos de salud están abocados a este ámbito; en la provincia de Buenos Aires son el Hospital Interzonal Dr. José Penna (Bahía Blanca), Hospital Güemes (Morón) y el Hospital San Martín (La Plata).
En Argentina, un tratamiento privado en parámetros convencionales ronda los 2500 dólares; existe una diferencia sustancial respecto a otros puntos del mundo, donde el valor asciende a los 5000 y 7000 dólares. Esto supedita a los porcentuales de posibilidades de conseguir el objetivo y los tiempos de cada método, más o menos costosos por esos motivos.
Consultado sobre qué debe mejorar el Estado en la salud reproductiva, el Dr. Zárate valoró que “todo debería sumar para la curva de aprendizaje, involucrando a las entidades y a los servicios, dando como resultado tratar de llegar a toda la población”.

