Éxodo hotelero en Cuba: cadenas se repliegan por sanciones

Las grandes cadenas redefinen su negocio en la isla

Vista de hotel en Cuba afectado por la retirada de cadenas internacionales

NewsITe

Cuba atraviesa uno de los capítulos más delicados de su historia turística reciente. En pocos días, algunas de las principales cadenas hoteleras extranjeras comenzaron a retirarse o a reducir de manera drástica su presencia en la isla, en un contexto de fuerte presión regulatoria desde Estados Unidos y de una crisis económica interna que golpea de lleno al sector.

La decisión se aceleró luego de que la administración de Donald Trump fijara como fecha límite el 5 de junio para que compañías extranjeras desvincularan sus operaciones del Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el poderoso holding controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Ese entramado concentra buena parte de los hoteles, comercios y servicios turísticos del país.

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Según pudo reconstruir la Agencia Noticias Argentinas, este cambio regulatorio impactó de manera directa sobre la operación diaria de decenas de establecimientos, en un momento en que el turismo internacional todavía no logra recomponerse tras la pandemia y en medio de problemas energéticos que derivan en apagones frecuentes y dificultades de abastecimiento.

Qué cadenas se van de Cuba y cuántos hoteles dejan

La primera señal la dio la española Iberostar, que a partir del 1° de junio dejó de gestionar y comercializar 12 de los 18 hoteles que tenía bajo su control en diferentes puntos del país. Entre los establecimientos afectados figura el Iberostar Selection La Habana, inaugurado este año y considerado el edificio más alto de Cuba, símbolo de la apuesta por el turismo de alto nivel.

A esa decisión se sumó el anuncio de Blue Diamond Resorts, de capitales canadienses, que informó el cese total e inmediato de sus operaciones en la isla. La firma manejaba 62 hoteles bajo distintas marcas y se ubicaba como el tercer mayor operador extranjero por cantidad de habitaciones disponibles en el mercado cubano.

  • Blue Diamond administraba marcas como Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance.
  • Iberostar mantendrá solo seis hoteles en destinos turísticos clave como La Habana, Varadero y Trinidad.

En paralelo, Meliá Hotels International, la principal operadora extranjera en Cuba, comunicó el final de la operación y comercialización de otros 15 hoteles, a través de su filial portuguesa Ilha Bela. La compañía aclaró que muchas de esas propiedades ya estaban cerradas o funcionaban con actividad muy limitada, y atribuyó el retiro a factores externos que exceden su capacidad de gestión.

Un modelo turístico bajo presión

El éxodo casi simultáneo de Iberostar, Blue Diamond y Meliá implica uno de los cambios más profundos en el mapa hotelero cubano en décadas. La isla había apostado fuertemente al turismo internacional como fuente de divisas, apoyándose en acuerdos con cadenas europeas y canadienses para modernizar la infraestructura y ampliar la oferta.

Sin embargo, la realidad dista del diseño original. Entre enero y abril de 2026, Cuba recibió 328.608 turistas internacionales, menos de la mitad que en el mismo período de 2025, según datos oficiales citados por medios especializados. La caída se explica por la combinación de restricciones de viaje, menor conectividad aérea, pérdida de poder adquisitivo en los mercados emisores y el deterioro de servicios básicos en destino.

Desde la Unión de Agencias de Viajes de España reconocen que vender Cuba “es cada vez más difícil” y que buena parte de los viajeros se inclina por alternativas del Caribe como Riviera Maya, Punta Cana o Cabo Verde, donde la infraestructura energética y logística ofrece mayor previsibilidad.

Para el gobierno cubano, el repliegue de socios internacionales llega en un momento crítico, en medio de sanciones estadounidenses reforzadas, escasez de combustible y tensiones sociales asociadas a los cortes de luz y al aumento del costo de vida. A corto plazo, la incógnita pasa por cómo se reacomodará la operación de los hoteles afectados y si el Estado podrá sostener la calidad de la oferta sin el know how y las redes comerciales de las grandes cadenas.

El futuro del turismo en Cuba, una de sus principales fuentes de ingresos, dependerá en buena medida de la capacidad del país para sortear las sanciones, recomponer su infraestructura y recuperar la confianza de los viajeros internacionales en un mercado caribeño cada vez más competitivo.

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