El REM del Banco Central traza el escenario macro para 2026

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El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora mensualmente el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a marcar la cancha sobre lo que el mercado espera para la economía local. Consultoras, centros de investigación y bancos, locales y del exterior, ajustaron sus pronósticos para lo que resta de 2026 y delinearon un escenario de inflación todavía elevada pero estable, acompañada por un tipo de cambio algo más calmo que en la medición previa.
El informe correspondiente a septiembre se construyó en base a respuestas de 45 participantes —33 consultoras y centros de estudio y 12 entidades financieras— relevados durante los últimos tres días hábiles del mes. Sobre esa base, los analistas corrigieron levemente al alza la inflación de corto plazo y mantuvieron sin cambios el pronóstico de precios para todo 2026, al tiempo que proyectaron un dólar oficial más barato que lo estimado en agosto, menor dinamismo del PBI y un mercado laboral algo más tensionado.
En lo inmediato, las consultoras prevén que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre se ubique en torno al 1,9%, una décima por encima del cálculo difundido en el REM anterior. De confirmarse, implicaría un quiebre en la senda de desaceleración que venía mostrando la inflación minorista y dejaría el dato más cerca del 2% mensual. Para el conjunto de 2026, en cambio, el consenso del mercado se sostuvo: la suba de precios rondaría el 30% anual, lo que configura un escenario de nominalidad todavía alta, aunque muy por debajo de los picos inflacionarios recientes.
El IPC núcleo —que excluye componentes estacionales y regulados— se ubicaría en 1,8% para septiembre, también una décima por encima de la encuesta previa, con una proyección de 28% para todo 2026. La señal que lee el mercado es que el proceso desinflacionario seguiría, pero con cierta resistencia a bajar de niveles de dos dígitos altos.
Dólar más bajo, menos crecimiento y superávit externo récord
En materia cambiaria, el REM refleja un tipo de cambio nominal algo más apreciado respecto de lo previsto un mes atrás. Los participantes proyectan un dólar oficial en torno a los $1.545 para octubre y cercano a los $1.614 hacia fin de año, unos $20 y $15 menos, respectivamente, que en el relevamiento de agosto. De cumplirse estos valores, la variación interanual del tipo de cambio a diciembre de 2026 sería del 11,5% frente al cierre de 2025, por debajo de la inflación esperada y en línea con una política de “ancla cambiaria”.
El diagnóstico se completa con un crecimiento más moderado. Para el tercer trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) registraría una caída de 1% en términos desestacionalizados, para luego rebotar 1,8% en el último cuarto del año. Con esos números, el nivel de actividad del cierre de 2026 se ubicaría 1,5% por encima del promedio de 2025, una expansión modesta para una economía que arrastra varios años de estancamiento.
El mercado también prevé un deterioro en el frente laboral. La tasa de desocupación abierta subiría al 7,5% de la Población Económicamente Activa en el tercer trimestre y treparía al 7,7% en el cuarto, dos décimas por encima de lo que marcaba el REM anterior para cada período. Esta dinámica combina un repunte de la oferta de trabajo con un ritmo de creación de empleo que no termina de consolidarse.
Superávit comercial fuerte y cuentas públicas en terreno positivo
Uno de los puntos favorables del documento pasa por el sector externo. Para el intercambio de bienes, los analistas calculan exportaciones por US$ 101.200 millones en 2026, unos US$ 305 millones más que en la encuesta precedente, e importaciones por US$ 75.499 millones, es decir, US$ 362 millones menos. El resultado sería un superávit comercial de alrededor de US$ 25.701 millones, el más alto en varios años, apoyado en mayores ventas al mundo y en la persistencia de restricciones sobre las compras externas.
- Exportaciones previstas: US$ 101.200 millones en 2026.
- Importaciones estimadas: US$ 75.499 millones.
- Superávit comercial proyectado: US$ 25.701 millones.
En paralelo, la tasa mayorista de referencia para los bancos privados (TAMAR) se ubicaría en torno al 23,6% en octubre, una baja de 0,2 puntos porcentuales frente al REM anterior, equivalente a una tasa efectiva mensual cercana al 1,94%. Para 2026, el mercado ve una TAMAR de 23,5% anual, o una TEM del 1,93%, lo que supone un sendero de tasas reales moderadamente positivas si se concretan las metas de inflación.
El frente fiscal también muestra números en terreno positivo. Las consultoras y bancos que participan del relevamiento proyectan para 2026 un superávit primario del Sector Público Nacional no Financiero en torno a los $15 billones, aunque levemente por debajo de la proyección previa (unos $400.000 millones menos). Ningún encuestado espera que el saldo primario baje de los $9 billones, lo que indica un consenso en torno a la continuidad del ajuste de las cuentas públicas, clave para sostener el esquema cambiario y las metas de inflación.
El REM del BCRA perfila un 2026 con inflación aún alta pero más estable, crecimiento moderado, un dólar oficial corriendo por detrás de los precios y un superávit externo que se consolida como ancla de la macro.
En síntesis, el escenario que traza el mercado combina una inflación todavía lejos de niveles deseables, un tipo de cambio más contenido, un repunte acotado de la actividad, algo más de desempleo y cuentas externas y fiscales en orden. Un equilibrio frágil que dependerá, en buena medida, de la continuidad de las políticas de estabilización y de la reacción de la economía real durante los próximos meses.

