Economía busca usar el FGS para destrabar hipotecas

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El Ministerio de Economía avanza en el diseño de un esquema para utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) con el objetivo de ampliar la oferta de créditos hipotecarios en la Argentina. La idea oficial apunta a atacar uno de los principales nudos del sistema financiero local: la falta de fondeo de largo plazo que permita otorgar préstamos para la vivienda a tasas y plazos razonables.
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Según explicó el ministro de Economía, Luis Caputo, el plan en estudio contempla que el FGS licite plazos fijos de mediano y largo plazo entre bancos públicos y privados. Con ese mecanismo, las entidades financieras accederían a liquidez estable por varios años y podrían transformar esos fondos en hipotecas destinadas a la compra de viviendas, sin depender exclusivamente de los depósitos tradicionales a 30 días.
Desde el Gobierno señalan que el problema central es el descalce entre el corto plazo de los depósitos y la duración de una hipoteca, que suele extenderse por dos o tres décadas. “El problema que enfrentan los bancos hoy es que las hipotecas son a muy largo plazo y el fondeo de ellos es a 30 días”, remarcó Caputo al describir el diagnóstico oficial. El rol del FGS sería justamente aportar ahorro de mayor plazo, alineado con su perfil de inversión previsional.
Cómo funcionaría el esquema de licitación
De acuerdo con los lineamientos preliminares, el FGS convocaría a licitaciones en las que los bancos ofrecerían tasas para captar esos plazos fijos especiales. Por ejemplo, para un plazo de dos años podrían plantear pagar UVA + 3% anual, mientras que para colocaciones a cinco años la tasa podría ubicarse en torno a UVA + 4%. En función de las propuestas, el Fondo asignaría los recursos buscando el mejor rendimiento y, al mismo tiempo, impulsando la generación de nuevos créditos hipotecarios.
La iniciativa fue conversada en reuniones entre Caputo, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y representantes del sistema financiero y del sector de la construcción. Desde el Gobierno remarcan que el FGS no comprará directamente hipotecas de particulares, una alternativa que fue analizada en el pasado. “El FGS no puede estar comprando hipotecas de personas humanas porque ese no es su trabajo”, aclaró el titular de Economía, marcando los límites legales y operativos del organismo.
Impacto en la construcción y límites del alivio a deudores
El nuevo esquema de fondeo se complementa con una flexibilización para que empresas desarrolladoras accedan a créditos en dólares destinados a proyectos inmobiliarios. Los constructores transmitieron al Ejecutivo que cuentan con tierras y una parte del capital necesario, pero les falta financiamiento adicional para poner en marcha las obras. “Mirá, tenemos la tierra, tenemos un 20% de capital; si consiguiéramos un 30% más nos largaríamos”, graficó Caputo sobre los planteos del sector.
La expectativa oficial es que, si se destraba el crédito, se reactive tanto la construcción de nuevas viviendas como la demanda de los compradores finales, en un contexto de fuerte caída de la actividad y altos niveles de informalidad en los contratos de alquiler. Un mercado hipotecario más profundo podría contribuir a recomponer el acceso a la vivienda propia y ofrecer una alternativa a quienes hoy no pueden salir del circuito de alquileres.
El uso del FGS como fuente de fondeo de largo plazo apunta a recrear un mercado hipotecario casi inexistente en los últimos años, sin comprometer la sustentabilidad del sistema previsional, destacan en el Palacio de Hacienda.
En paralelo, Caputo dejó claro que el Gobierno no prevé un esquema de subsidios para los deudores hipotecarios afectados por la aceleración inflacionaria de los últimos años. La estrategia oficial se concentra en generar nuevas líneas de crédito sostenibles en el tiempo y en mejorar las condiciones financieras para bancos y desarrolladores, con la mira puesta en una futura baja de la inflación que alivie el peso de las cuotas en moneda actualizada.

