El Gobierno admite fallas en la comunicación de su gestión

La Casa Rosada revisa su estrategia tras la Ley de Propiedad Privada

Casa Rosada y debate por la Ley de Propiedad Privada

NewsITe

El día después de la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado, el Gobierno nacional atraviesa un momento de autocrítica interna. Funcionarios y legisladores de La Libertad Avanza reconocen que la falta de claridad en la comunicación oficial y la polémica por el capítulo sobre venta de tierras terminaron dando la sensación de una gestión sin dinamismo, pese a que insisten en que la agenda de reformas sigue en marcha.

La norma, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, llegó al recinto tras 17 versiones y cuatro intentos, y debió ser modificada en su tramo más controvertido. Dentro del oficialismo señalan que en el debate público se “mezclaron dos discusiones” y que el proyecto terminó bautizado como “Ley de Tierras”, lo que alimentó resistencias políticas y sociales que no supieron contrarrestar.

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“No tuvimos buenos voceros. Primero vino Sturzenegger y después estuvo Patricia, pero no se terminó de entender nada sobre el proyecto”, admitió un legislador ante este medio, en referencia al rol de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en la defensa parlamentaria de la iniciativa. La crítica se suma al diagnóstico de que el gobierno libertario perdió capacidad de instalar su propia narrativa.

Tras la salida del ex vocero Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, la Casa Rosada intentó ordenar la comunicación con la designación de Adrián Ravier como portavoz presidencial. Sin embargo, algunos referentes de La Libertad Avanza consideran que su perfil no termina de ajustarse a las demandas de una administración que busca mostrarse disruptiva y en control del rumbo económico y político.

Reacomodamiento interno y presión electoral

En los pasillos oficiales se admite que el “reseteo” del Gabinete, lejos de ordenar el tablero, generó un período de descoordinación que se refleja en la gestión diaria. “Son errores muy solucionables, pero se nos acumulan los proyectos y cuanto más se acerca el calendario electoral, más se complejiza todo”, señaló una fuente del espacio, que menciona la agenda legislativa como prioridad absoluta para los próximos meses.

Dirigentes libertarios recuerdan con cierta nostalgia el primer tramo del gobierno, cuando, según describen, el oficialismo era “más audaz y disruptivo” y el asesor presidencial Santiago Caputo tenía mayor margen de acción en la estrategia comunicacional. Hoy, en cambio, la lectura predominante es que hay iniciativas consideradas valiosas que no logran ser explicadas con eficacia a la opinión pública.

El ascenso de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete forma parte de ese reordenamiento interno con el que la Casa Rosada intenta recuperar impulso político. No obstante, voces del oficialismo reconocen que el cambio aún no alcanza para imprimir a la administración la dinámica necesaria como para proyectar una imagen de pleno control de la agenda.

“Estamos en un buen momento, pero como estamos tan mal en lo comunicacional, el panorama parece completamente distinto”, graficó una fuente de La Libertad Avanza, resumiendo el clima que sobrevuela hoy en el oficialismo.

Mientras se acercan las definiciones electorales, el Ejecutivo insiste en que mantendrá “la libido puesta en la agenda de reformas”. La incógnita, admiten en privado, es si logrará alinear voceros, mensajes y tiempos políticos para que esa hoja de ruta deje de quedar opacada por los tropiezos comunicacionales.

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