La brecha de salud femenina implica que las mujeres pasan un 25% más de sus vidas con mala salud o discapacidades en comparación con los hombres, lo que se traduce en una pérdida global de 75 millones de años de vida. “Cerrar esta disparidad representa una gran oportunidad económica, con el potencial de impulsar la economía mundial en al menos 1 billón de dólares anuales para 2040”, considera el organismo internacional.

De la Redacción de EL NORTE
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Aunque las mujeres representan la mitad de la población mundial y son pilares fundamentales para el crecimiento económico y el bienestar social, su salud sigue rezagada frente a la de los varones. A pesar de tener una mayor longevidad, las mujeres viven más años con una salud deteriorada. El Foro Económico Mundial presentó estadísticas reveladoras que muestran la persistencia de esta brecha y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos para cerrarla.
“Aunque las mujeres tienden a vivir más que los hombres, pasan un 25% más de su vida con mala salud o discapacidad. Esto equivale a 75 millones de años de vida perdidos debido a la brecha de salud femenina, lo que deteriora el bienestar, reduce la participación laboral y acarrea graves consecuencias económicas. Entre los factores que contribuyen a estas pérdidas se encuentran las barreras en el acceso a la atención médica, la falta de datos sobre la salud de las mujeres y un modelo de referencia basado en la biología masculina; esto último provoca una menor comprensión de sus necesidades y, por ende, menos tratamientos específicos para ellas. Cerrar la brecha en los resultados de salud de las mujeres frente a los de los hombres podría impulsar la economía global en al menos 1 billón de dólares anuales para 2040. Esto se debe a que la salud está directamente relacionada con la prosperidad económica. Se ha demostrado que las mejoras en la salud femenina aumentan la participación laboral y la productividad”, expone.
A su vez, una inversión focalizada en esta área puede potenciar la resiliencia y el crecimiento a largo plazo, según el informe Women’s Health Investment Outlook 2026 del Foro Económico Mundial.
“Durante mucho tiempo, la salud masculina ha sido el modelo de referencia para la investigación y el desarrollo de productos. Este enfoque deja sistemáticamente de lado condiciones que afectan a las mujeres de forma única, diferente o desproporcionada, lo que provoca que áreas críticas carezcan de financiamiento, investigación y atención suficiente”, expresó Shyam Bishen, jefe del Centro de Salud y Asistencia Sanitaria del Foro Económico Mundial.
CAPITAL PRIVADO
Las disparidades de género en salud se ven agravadas por la limitada inversión en la salud de las mujeres y la escasez de productos y servicios adaptados a sus necesidades. Solo el 6% de los aproximadamente 2,9 billones de dólares del capital privado total en salud se destina a condiciones que afectan a las mujeres.
Incluso en este reducido porcentaje de inversión, la gran mayoría —el 90%— se asigna a solo tres áreas: cánceres femeninos, salud reproductiva y salud materna. Sin embargo, se descuidan en gran medida muchas otras condiciones que afectan a las mujeres de manera única o desproporcionada en comparación con los hombres.
Las condiciones exclusivas de las mujeres, como la endometriosis, la menopausia y el síndrome de ovario poliquístico —que afectan la vida de millones de personas en todo el mundo—, reciben menos del 2% del financiamiento privado en salud, según reveló el Women’s Health Investment Outlook. Y eso a pesar de que se encuentran entre las condiciones más debilitantes para las mujeres a nivel global.
“Atender estas áreas terapéuticas subfinanciadas en la salud femenina podría liberar una oportunidad de mercado de más de cien mil millones de dólares para 2030. Esto incluye enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, menopausia y mal de Alzheimer”, explican. Solo esas cuatro áreas podrían generar oportunidades de inversión de 100 000 millones de dólares o más en EE. UU., según una investigación de Boston Consulting Group.
ENSAYOS CLÍNICOS Y DIAGNÓSTICOS
A todo esto se suma que apenas el 5% de los ensayos clínicos reportan datos diferenciados por sexo. Sin este reporte específico, la evidencia médica permanece incompleta, ocultando cómo las respuestas a los tratamientos y los mecanismos físicos varían entre hombres y mujeres. Esta ‘brecha de datos’ significa que, a menudo, a las mujeres se les prescriben tratamientos basados en investigaciones que reflejan principalmente la biología masculina.
“Un análisis poblacional que abarcó dos décadas de datos de salud reveló que, en más de 700 enfermedades, las mujeres reciben un diagnóstico más tarde que los hombres, con un retraso promedio de cuatro años”, evidencian desde el Foro Económico y ejemplifican: “Los obstáculos en el diagnóstico siguen siendo una de las principales barreras para la equidad. Solo dos de cada diez mujeres reciben un diagnóstico correcto de menopausia la primera vez que buscan ayuda. Del mismo modo, condiciones como la endometriosis pueden tardar más de siete años en ser identificadas correctamente, lo que provoca años de dolor evitable y complicaciones de salud”.
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