Recientemente se conocieron las disparidades correspondientes al tercer trimestre de 2025, de acuerdo con el informe oficial que analiza las desigualdades de género en el mercado de trabajo de la provincia de Buenos Aires sobre la base de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec para los seis aglomerados urbanos, entre los que se encuentra San Nicolás-Villa Constitución.

De la Redacción de EL NORTE
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La brecha de género en los ingresos de la ocupación principal de las y los trabajadores bonaerenses fue, en el tercer trimestre de 2025, de 31,5%. Esta diferencia se amplía entre las y los asalariadas/os informales (44,2%) y se reduce entre las/os formales (23,9%). De esta problemática da cuenta el informe de publicación trimestral «Brechas de género laborales y de ingresos», que analiza las desigualdades de género en el mercado de trabajo de la provincia de Buenos Aires. Se basa en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec para los seis aglomerados urbanos de la provincia, entre los que se encuentra San Nicolás-Villa Constitución. Recientemente se conocieron las disparidades correspondientes al tercer trimestre de 2025.
La menor participación de las mujeres en el mercado laboral y su menor acceso a empleos de calidad y a puestos de jerarquía respecto de sus pares varones generan desigualdades entre los ingresos de ambos grupos. Entre el tercer trimestre de 2024 y el tercero de 2025 se observa un aumento de la brecha de ingresos de 3,4 p. p., que es más pronunciado entre los/as trabajadores/as informales (+10,1 p. p.) que entre los/as formales (+2,7 p. p.). Se entiende por brecha de ingresos a la diferencia porcentual entre los ingresos promedio percibidos por varones y mujeres, respecto del ingreso promedio percibido por los varones.
SECTORES Y REMUNERACIONES
La existencia de un proceso de segregación horizontal es parte explicativa de las menores remuneraciones que perciben las mujeres en comparación con los varones. Por lo general, los sectores de actividad que cuentan con mayor participación femenina tienden a presentar remuneraciones más bajas. El ejemplo más claro es el del servicio doméstico, que concentra la mayor proporción de mujeres de todos los sectores (99,1%) y las remuneraciones horarias más bajas del mercado. El caso opuesto es el de los servicios sociales y de salud y el sector de la enseñanza, donde, a pesar de su alta feminización, las remuneraciones son más elevadas que la media. Esto se debe, probablemente, a que estos sectores presentan una incidencia de la informalidad muy inferior a la del servicio doméstico.
Las actividades más masculinizadas, en cambio, tienden a presentar ingresos horarios más elevados. Tal es el caso de las actividades primarias y los servicios financieros, que cuentan con baja participación de mujeres y, al mismo tiempo, se ubican entre los de mayores ingresos de la economía bonaerense. Así, las mujeres prevalecen entre las/os asalariadas/os de menores ingresos, especialmente aquellas que no tienen un empleo registrado: estas son más de cinco de cada diez. Por el contrario, en los grupos de mayores ingresos laborales de la población asalariada, la presencia de las mujeres disminuye y se incrementa la de los varones, especialmente la de aquellos que trabajan en ocupaciones formales, alcanzando a casi siete de cada diez.
INGRESOS NO LABORALES
Los ingresos no laborales (entre los que se encuentran las jubilaciones, pensiones y transferencias de ingreso condicionadas como la Asignación Universal por Hijo) representan una mayor proporción de los ingresos totales de la población de menores ingresos, fundamentalmente entre las mujeres. En el quintil de ingresos más bajos, los ingresos no laborales de ellas representaron casi dos tercios de sus ingresos totales, duplicando, además, el peso de este tipo de ingresos en comparación con los varones (64,3% versus 34,1%). En el quintil más alto, en cambio, el peso de los ingresos no laborales cae y la brecha de género se reduce: estos representaron 16,0% de los ingresos totales de las mujeres y 9,2% de los ingresos de los varones.
Al observar el ingreso total individual, que se compone de los ingresos laborales y no laborales de las personas, también se encuentra una brecha entre varones y mujeres. En el tercer trimestre de 2025 fue del 25,4%, un 3,2 p. p. más que en el mismo trimestre del año anterior. En el mismo trimestre, el 15,4% de las mujeres bonaerenses no tuvo ingresos propios de ningún tipo (laborales y no laborales). Esta cifra superó a la de los varones en 6,7 p. p. La existencia de estas desigualdades contribuye a que las mujeres se encuentren sobrerrepresentadas en los quintiles de ingresos más bajos: entre el 20% de la población con menores ingresos de la provincia de Buenos Aires, casi siete de cada diez personas son mujeres. En el extremo opuesto, se observa la tendencia inversa: entre el 20% de mayores ingresos, ellas son tres de cada diez.
“La forma en la que históricamente se ha organizado el trabajo en nuestra sociedad ha dado lugar a desigualdades estructurales que afectan el efectivo ejercicio de los derechos de las mujeres. En el mundo, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado recae mayoritariamente en ellas, limitando sus posibilidades de desarrollo y su autonomía económica. Las mujeres exhiben mayores obstáculos para participar en el mercado laboral en comparación con los varones y, a su vez, presentan tasas de empleo más bajas, mayores niveles de desocupación y condiciones laborales más precarias (jornadas reducidas, altos niveles de informalidad y menores salarios). Estas brechas de desigualdad estructural marcadas por el género hacen que los efectos de las crisis económicas y las políticas públicas implementadas afecten de manera desigual a mujeres y varones.
Si bien cada momento histórico es diferente, los estudios con perspectiva de género a nivel mundial han demostrado que en contextos de recesión, las desigualdades de género se incrementan. Como corazón productivo del país, las políticas implementadas por el Gobierno nacional inciden especialmente en la provincia de Buenos Aires, con efectos directos sobre su mercado laboral”, marcaron en el último informe desde el Gobierno bonaerense.
En el documento se presentan indicadores de elaboración propia sobre la base de los datos publicados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec para los seis aglomerados urbanos relevados en la provincia (Partidos del Gran Buenos Aires, Gran La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca-Cerri, San Nicolás-Villa Constitución y Viedma-Carmen de Patagones) y la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 del Indec para el Gran Buenos Aires.

