En la segunda jornada del proceso que investiga al cantante, su exsuegro lo complicó con su testimonio, mientras que Pity evitó hacer declaraciones.

En la que fue la segunda audiencia del juicio que investiga el fallecimiento de Cristian Díaz, del cual Pity Álvarez es el principal acusado, varios testigos claves prestaron su declaración mediante la cual reconstruyeron la noche del homicidio.
En el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 porteño se presentaron cuatro personas. Ellos fueron Verónica Román, Alejandro Pedroso, la pareja Agustina Inbernoz y el padre, Raúl Inbernoz. Por su parte, Carlos Stiempcich, amigo de la víctima, no pudo asistir por una urgencia odontológica.
Román es la última pareja de Díaz y madre de su segunda hija; Inbernoz, pareja de “Pity” al momento del crimen; Stiempcich era amigo de la víctima y testigo de la pelea; Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina; mientras que Pedroso era vecino del complejo Samoré que escuchó las detonaciones y observó parte de la secuencia posterior.
“Espero que se haga justicia por él. Lo que veo es que no hay arrepentimiento de lo que hizo, como que no le importa. Si tiene que pagar, que pague. Así como puede cantar y salir, también puede ir preso. A mi hija la dejó sin un padre. No le dio la posibilidad de entablar una relación con él”, declaró Verónica Román.
Sobre la relación con Álvarez, la mujer contó que estaba separada y hacía tiempo que no hablaba con Díaz antes de enterarse de su muerte. “Sé que era vecino porque vivía ahí. Nunca los vi con un trato frecuente”, reconoció sobre su vínculo.
La expareja de la Díaz precisó que su hija no lo veía por “cosas de pareja” y que no había ningún otro motivo para la distancia. El abogado defensor Javier Marino le preguntó si la víctima consumía drogas el tiempo que estuvieron juntos y la testigo lo negó: “No, cuando estaba conmigo no“.
En tanto, Inbernoz y Stiempcich (pese a su ausencia) son dos testigos claves para reconstruir los minutos anteriores y posteriores al homicidio ya que ambos estuvieron en el lugar de los hechos y sus testimonios forman parte de la prueba con la que la acusación buscará determinar cómo comenzó la pelea, qué ocurrió antes de que “Pity” sacara una pistola calibre .25 y qué sucedió después de los disparos.
Inbernoz declaró por Zoom desde California y aseguró no recordar con precisión lo ocurrido la noche del crimen de Cristian Díaz. Incluso, cuando durante la audiencia le leyeron partes de la declaración que había brindado durante la instrucción, respondió que no recordaba algunas de aquellas afirmaciones.
La pareja del cantante al momento del crimen declaró que no vio los disparos, pero que sí recuerda que Díaz fue a encarar a Pity Álvarez y a buscar pelea. También reconoció que descartó el arma homicida en una alcantarilla de la autopista Dellepiane y confirmó que después se dirigió junto a Pity al boliche Pinar de Rocha.
Pedroso, el vecino que escuchó los disparos, atestiguó que conocía a Pity Álvarez “del barrio” y que no conocía a Díaz ni a Román.
“No fui testigo presencial. Llegué muy tarde de trabajar, estaba por cenar con mi pareja. Escuchamos los tiros, abrimos la ventana y la persiana corrediza. Miramos para abajo y vimos el cuerpo sobre la vereda y una pareja. Había una chica que estaba retirándose”, respondió el testigo al fiscal Sandro Abraldes.
El vecino continuó: “Nos preguntamos: ‘¿Ese es el Pity?’. Por la forma de caminar pensamos que sí podía ser. Y enseguida lo confirmamos porque la chica gritó: ‘¿Qué hiciste, Cristian?’. Cuando escuchamos el nombre dijimos: ‘Es él’“. Pedroso precisó que escuchó tres disparos en una secuencia de dos y uno.
Marino le consultó por la relación del imputado con los vecinos y Pedroso detalló: “Sí, se le acercaban, por supuesto. Pero generalmente los vecinos no éramos tan cholulos. Hablábamos con él como con cualquier persona. Nunca imaginamos que podía llegar a hacer eso. Alguna que otra vez, mientras fui chofer lo llevé con mi auto a ensayar. Se portaba bien“.
El último en declarar fue el exsuegro del cantante y padrastro de Agustina, Prieto Inbernoz, y reconstruyó qué sucedió la noche del crimen cuando el Pity y su hijastra llegaron a Pinar de Rocha. “Me contó lo que había pasado y yo no le creí. Me dijo: ‘Maté a un chabón’. Seguimos caminando porque pensé que era una broma. Incluso vino una chica a sacarse una foto con él”, afirmó el testigo.
Al ser consultado sobre el estado del acusado en ese momento, Prieto describió: “Estaba como siempre, drogado“. El testigo también sumó qué le explicó su hijastra sobre el crimen minutos después: “Me contó que, cuando salieron de la casa, un muchacho abordó a Pity y empezó a apurarlo con muchos agravios. Según mi hijastra, eso duró bastante tiempo. Después se desencadenó todo. Me dijo que sacó el arma y disparó“.
Prieto seguía sin creer el homicidio y contó que, junto a la madre de Pity, regresó al barrio Samoré para verificar lo ocurrido y dio con la mancha de sangre que había dejado el cuerpo de Díaz. Según su testimonio, después volvió al auto y le dijo a la madre de Pity: “Me parece que es verdad”.
Prieto detalló qué hizo el Pity cuando se volvieron del boliche: “Estaba medio paranoico. Me dijo que se quería entregar en la comisaría de General Paz. Cuando llegamos a Caseros, no me voy a olvidar nunca, pasando el bingo me dijo: ‘Me bajo acá. Yo acá me arreglo, vos andate’. Hice una o dos cuadras más y lo dejé en una esquina”.

