EE.UU. y Arabia Saudita avanzan en un histórico pacto nuclear civil

Acuerdo estratégico para un programa nuclear civil saudita

Autoridades de EE.UU. y Arabia Saudita sellan acuerdo nuclear civil

NewsITe

Estados Unidos y Arabia Saudita sellaron un acuerdo de cooperación nuclear civil que marca un nuevo capítulo en la alianza entre Washington y Riad. El entendimiento, firmado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro de Energía saudita, príncipe Abdulaziz bin Salman, habilita la participación de empresas norteamericanas en el desarrollo de un programa nuclear con fines pacíficos en el reino.

Según informó el Departamento de Energía de EE.UU., el pacto se encuadra en los denominados acuerdos de cooperación nuclear pacífica e incluye un esquema de salvaguardias destinado a garantizar el uso exclusivamente civil de la tecnología. La iniciativa apunta a impulsar la capacidad energética saudita y podría convertirse en una asociación valuada en miles de millones de dólares.

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Fuentes citadas por medios estadounidenses como The Wall Street Journal indicaron que el convenio tendría una duración inicial de 30 años y abriría la puerta a que compañías de Estados Unidos participen en el diseño, la construcción y la operación de instalaciones nucleares en Arabia Saudita. El objetivo oficial es diversificar la matriz energética del país, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y acompañar el crecimiento de sectores intensivos en consumo eléctrico, como los centros de datos y la inteligencia artificial.

Garantías de no proliferación y rol del Congreso

Desde Washington remarcan que el acuerdo no contempla el desarrollo de armas nucleares, sino que se limita a proyectos civiles para generación de energía y otras aplicaciones pacíficas. “Estos acuerdos reflejan el compromiso compartido de nuestras dos naciones de fortalecer las relaciones comerciales, brindar prosperidad y seguridad a nuestros aliados”, sostuvo Wright en un comunicado oficial.

El funcionario subrayó además que el marco firmado mantiene “los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación”, apoyado en la tecnología y el know-how de científicos estadounidenses. En línea con la legislación de 1954, el entendimiento deberá ser ahora revisado por el Congreso de Estados Unidos, que tiene la facultad de aprobarlo, objetarlo o exigir condiciones adicionales.

Uranio enriquecido y participación empresaria

Entre los aspectos sensibles del acuerdo aparece la posibilidad de que se enriquezca uranio en territorio saudita. De acuerdo con versiones difundidas por la cadena CBS News, esa actividad solo se habilitaría bajo estrictos controles, a cargo de una empresa contratada, y luego de completar un extenso estudio técnico y de seguridad. El programa, recalcan ambas partes, es de carácter civil y está orientado al suministro de energía para la red eléctrica y proyectos de alto consumo energético.

Una de las firmas que se perfila como actor central es Westinghouse Electric Company, tradicional fabricante de reactores nucleares en Estados Unidos. Su director ejecutivo, Dan Sumner, celebró el anuncio al considerarlo “un paso histórico que fortalece la seguridad energética, amplía las oportunidades para la industria y los trabajadores estadounidenses e impulsa un importante crecimiento económico a largo plazo y beneficios para la inversión en ambos países”.

Antecedentes en la región y proyección geopolítica

Arabia Saudita no será el primer país del Golfo en avanzar hacia la energía nuclear civil. En 2009, la administración de Barack Obama firmó un acuerdo similar con Emiratos Árabes Unidos para el desarrollo de centrales nucleares bajo fuertes controles de no proliferación. Ese precedente es citado como modelo para combinar expansión energética con compromisos internacionales en materia de seguridad.

La cooperación nuclear con Riad se enmarca en una estrategia más amplia de Estados Unidos para mantener influencia en Medio Oriente frente al avance de otros actores globales, como China y Rusia, también interesados en proveer tecnología energética. Al mismo tiempo, el programa nuclear saudita se articula con los planes de modernización económica del reino, que busca usar sus recursos petroleros para financiar una transición hacia fuentes más diversificadas y de mayor valor agregado.

El Departamento de Energía de EE.UU. insiste en que el acuerdo con Arabia Saudita se sostiene sobre compromisos “firmes e inquebrantables” con la no proliferación nuclear y el uso exclusivamente pacífico de la tecnología.

La revisión legislativa en Washington y la implementación concreta de los proyectos definirán el alcance real de esta cooperación, que ya se perfila como uno de los movimientos más relevantes en el mapa energético y geopolítico de los próximos años.

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