La medida encaja en la estrategia de Washington para aumentar las inversiones en minerales críticos.

Estados Unidos ha apoyado financieramente un proyecto de tierras raras en Madagascar como parte de una estrategia para contrarrestar la influencia china en los proyectos minerales del continente africano.
La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), agencia independiente del Gobierno de EE.UU. para inversiones en el extranjero, se ha comprometido a aportar hasta 4,84 millones de dólares para una planta piloto y estudios medioambientales y sociales en el proyecto de tierras raras Ampasindava, según adelantó la semana pasada el presidente ejecutivo de Harena Rarwe Earths, propietaria y desarrolladora del proyecto valorado en 150 millones de dólares.
Un portavoz del Departamento de Estado comentó a Reuters que la estrategia de Washington en África busca incrementar las inversiones de EE.UU. en los sectores minerales que han sido dominados durante mucho tiempo por “inversiones opacas y depredadoras de nuestros adversarios”, y que “Madagascar encaja en esa estrategia”.
Ampasindava contiene neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, que se utilizan para fabricar imanes permanentes destinados a aviones de combate, misiles de guiado de precisión, vehículos eléctricos, aerogeneradores y aparatos electrónicos.
Harena prevé que el proyecto produzca unas 4.000 toneladas métricas de óxidos de tierras raras al año, incluidas 1.700 toneladas de materiales magnéticos de alto valor. La empresa está tramitando un permiso de explotación y tiene como objetivo comenzar la producción a mediados de 2028.
Las tierras raras son un grupo de 17 metales que, aunque se utilizan en pequeñas cantidades, son esenciales para la fabricación en los sectores mencionados.
China, el mayor productor mundial de estos materiales, amplió sus controles de exportación sobre varios de esos elementos críticos en los años recientes.

