Dónde descansará el Papa León XIV durante su visita al país

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La próxima visita oficial del papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, no solo movilizará multitudes en misas y actos públicos: también pondrá bajo la lupa al histórico Palacio Fernández Anchorena, la elegante residencia de Recoleta donde el Pontífice descansará y desarrollará parte de su agenda privada.
Ubicado en Avenida Alvear 1637, en pleno corazón de uno de los barrios más tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, el imponente edificio fue levantado entre 1907 y 1909 por encargo de Juan Antonio Fernández Torres y Rosa Irene de Anchorena Aguirre. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto francés Édouard Le Monnier, quien recreó el estilo de las mansiones francesas del período de Luis XV, un sello distintivo del esplendor de la aristocracia porteña de principios del siglo XX.
Su fachada con cúpula de pizarra, el vestíbulo elíptico, las columnas corintias y la monumental escalera de honor lo convirtieron rápidamente en una de las casonas más refinadas de la zona. Desde 1952 funciona allí la Nunciatura Apostólica, representación diplomática de la Santa Sede en la Argentina, amparada por las normas de inviolabilidad establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Un palacio con historia papal y estricta reserva
El paso de León XIV no será el primero de un pontífice por estos salones. Juan Pablo II ya había elegido el Palacio Fernández Anchorena para alojarse durante sus visitas de 1982 y 1987, en contextos políticos y sociales muy distintos, pero siempre con el mismo objetivo: contar con un espacio seguro, discreto y funcional para combinar descanso y trabajo.
De cara a la llegada del actual Papa, en las últimas semanas se desarrolló un plan de puesta en valor en sectores clave del edificio, incluyendo trabajos en la fachada y tareas de mantenimiento en la capilla interna. El objetivo fue garantizar no solo la seguridad, sino también la comodidad y la operatividad necesaria para el intenso cronograma previsto.
Durante las cuatro noches que permanecerá en la Nunciatura, León XIV alternará actos masivos y ceremonias litúrgicas con reuniones a puertas cerradas, sin transmisión oficial. Al tratarse de territorio diplomático del Vaticano, el palacio ofrece un ámbito de máxima reserva para encuentros con dirigentes políticos, sindicalistas, empresarios, referentes de movimientos sociales y miembros de la Iglesia, muchos de los cuales ya manifestaron su intención de solicitar audiencias.
La coordinación de esas reuniones informales estará en manos del nuncio apostólico Michael Wallace Banach, designado por León XIV en mayo pasado. Sin embargo, la confirmación final de cada audiencia dependerá estrictamente del entorno papal, que definirá prioridades y tiempos en función del ajustado cronograma de la visita.
Operativo especial de tránsito en la Ciudad de Buenos Aires
El dispositivo en torno al alojamiento papal se complementará con un fuerte operativo de seguridad y tránsito en diversos puntos estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires. En particular, se prevén cortes, desvíos y restricciones sobre la avenida Del Libertador y su área de influencia, por donde circulará la comitiva oficial en varios tramos de la agenda.
Para mitigar el impacto en la circulación diaria, el Gobierno porteño resolvió habilitar el uso gratuito de la autopista Illia y del Paseo del Bajo para vehículos livianos —motos, autos, camionetas y utilitarios en el caso del corredor vial del Bajo— durante los días de mayor actividad. La medida apunta a ofrecer alternativas ágiles de conexión norte-sur y reducir la congestión en la traza urbana.
Las autoridades recomiendan a vecinos y visitantes planificar con anticipación sus desplazamientos, utilizar aplicaciones de tránsito en tiempo real y, en lo posible, optar por el transporte público. De este modo, se busca compatibilizar la masiva presencia de fieles que se acercarán a ver al Pontífice con el funcionamiento cotidiano de la ciudad, mientras el histórico palacio de Recoleta vuelve a convertirse, por unos días, en centro neurálgico de la Iglesia católica en el país.

