Línea F del subte: dudas sobre el consorcio favorito

La licitación clave que tensiona la obra de la nueva Línea F

Licitación de la nueva Línea F del subte porteño

NewsITe

La definición de la licitación para la construcción de la futura Línea F del subte porteño entró en su tramo más sensible y ya se perfila como una de las decisiones de obra pública más relevantes para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que conduce Jorge Macri. El proceso, que tendría resolución en diciembre, mantiene bajo la lupa al consorcio integrado por la china CITIC, la también china Ranken y las firmas locales Supercemento, Panedile y Eleprint.

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La Línea F forma parte del plan de ampliación de la red de subterráneos y se presenta como una obra estratégica para descomprimir otras líneas, mejorar la conectividad entre el sur y el norte de la Ciudad y reforzar la infraestructura de transporte de cara a los próximos años. Por eso, en los equipos técnicos del Ejecutivo porteño crece el análisis de las credenciales y antecedentes de cada oferente antes de avanzar con la adjudicación.

En el caso del consorcio chino-argentino, las dudas se centran en la experiencia específica en obras subterráneas. Según la documentación que circula en ámbitos oficiales, ninguna de las empresas locales asociadas —Supercemento, Panedile y Eleprint— tendría antecedentes comprobados en la construcción de subtes en el país. En consecuencia, el peso técnico del proyecto recaería, en los papeles, en Ranken, una compañía estatal de la provincia china de Shandong que ha desarrollado trabajos únicamente dentro de China.

El otro socio internacional fuerte, CITIC Construction, aportaría principalmente músculo financiero y capacidad de gestión de proyectos de gran escala, pero no aparece como el actor central en términos de ingeniería aplicada al trazado y a la obra subterránea. Esta combinación de roles genera interrogantes en la administración porteña, que debe balancear la necesidad de financiamiento con la exigencia de experiencia específica y cumplimiento de estándares internacionales de seguridad.

Antecedentes regionales que encienden alertas

Las reservas internas no se explican solo por la falta de recorrido local en subterráneos. En el Gobierno de la Ciudad se observan además los antecedentes recientes de empresas chinas en grandes obras de infraestructura en la región, varios de ellos atravesados por rescisión de contratos, demoras significativas o problemas de ejecución.

  • En Chile, el Metro de Santiago decidió rescindir de forma anticipada un contrato vinculado a la Línea 7, luego de una serie de incumplimientos que incluyeron la paralización de una máquina tuneladora, clave para avanzar en la excavación.
  • En Bolivia, se registraron cancelaciones de contratos por deficiencias en la ejecución de obras donde tuvo participación China Railway, otro gigante del sector.
  • En Perú, se investigan desde 2018 presuntos incumplimientos millonarios en el marco de un esquema conocido como el “club del dragón”, que habría involucrado a constructoras chinas en prácticas irregulares.
  • En Ecuador, la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair quedó bajo escrutinio tras detectarse fisuras estructurales que derivaron en una disputa internacional con la empresa responsable.

La decisión sobre la Línea F no solo definirá el futuro de la red de subtes de la Ciudad, sino que también enviará una señal sobre el tipo de socios internacionales que el gobierno porteño está dispuesto a elegir para su agenda de infraestructura de cara a 2027.

En este contexto, el pliego de la Línea F pasó a ser una prueba política y técnica para la gestión de Jorge Macri. De un lado, la presión por avanzar con una obra largamente proyectada y clave para la movilidad urbana; del otro, la necesidad de blindar el proceso licitatorio frente a eventuales conflictos futuros y garantizar que el consorcio adjudicatario cuente con la capacidad real para ejecutar una obra compleja, de alto impacto social y económico.

Mientras se aguarda la definición oficial, el caso se seguirá de cerca tanto en el ámbito político como en el sector de la construcción, que ve en la Línea F un termómetro de cómo se ordenará la inversión en infraestructura estratégica en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en los próximos años.

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