COP28 bajo la lupa: el planeta se encamina a otro año récord de calor

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El Servicio de Cambio Climático de Copernicus, programa de la Unión Europea dedicado a monitorear el estado del clima global, advirtió que 2026 casi con seguridad superará nuevamente el umbral de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. De confirmarse esta proyección, será el segundo año en alcanzar ese registro, después de 2024, consolidando una tendencia de calentamiento acelerado que ya preocupa a la comunidad científica y a los gobiernos.
Según una predicción estadística elaborada por Copernicus, 2026 será probablemente el segundo año más cálido desde que existen registros instrumentales. El organismo europeo también estimó que hay alrededor de un 20% de probabilidades de que iguale o incluso supere la temperatura media global de 2024, año que hasta ahora ostenta el récord de calor. Estas cifras se apoyan en observaciones satelitales, mediciones en superficie y modelos climáticos de alta resolución.
El informe, al que tuvo acceso Noticias Argentinas, añade otro dato inquietante: el promedio de la temperatura mundial del cuatrienio 2023-2026 se ubicará por encima de los 1,5 °C respecto de la era preindustrial. Ese umbral fue fijado como objetivo central en el Acuerdo de París para reducir el riesgo de eventos climáticos extremos, aumento del nivel del mar, pérdida de biodiversidad y mayores impactos socioeconómicos, especialmente en regiones vulnerables como América Latina.
Octubre, otro mes que bate marcas históricas
En este contexto, Copernicus informó que octubre de 2026 fue el mes de octubre más cálido jamás registrado a escala global. La temperatura media del aire en superficie se ubicó 1,75 °C por encima de los valores preindustriales, lo que confirma un patrón de calentamiento persistente y generalizado en océanos y continentes.
Además, octubre se convirtió en el tercer mes consecutivo en el que la temperatura global supera el umbral de 1,5 °C. Aunque este valor aún no implica que el mundo haya sobrepasado de forma permanente ese límite —se trata de un promedio mensual y no de un promedio de varias décadas—, los especialistas alertan que funciona como una señal temprana de lo que podría convertirse en la nueva normalidad si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Qué implica para Argentina y el resto del mundo
- Mayor frecuencia e intensidad de olas de calor, con impacto sanitario en grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario y Córdoba.
- Alteraciones en los regímenes de lluvias, con períodos de sequía más prolongados alternados con lluvias torrenciales e inundaciones repentinas.
- Riesgos para la producción agropecuaria, clave para la economía argentina, por estrés hídrico, heladas tardías o tempranas y eventos extremos.
- Mayor presión sobre ecosistemas como humedales, bosques nativos y zonas costeras por el aumento del nivel del mar y la pérdida de biodiversidad.
“Cada décima de grado cuenta. Superar o acercarse repetidamente al límite de 1,5 °C aumenta la probabilidad de impactos irreversibles en los sistemas naturales y en nuestras sociedades”, advierten especialistas en cambio climático consultados por organismos internacionales.
Los nuevos datos de Copernicus se suman a una larga serie de récords que muestran que el calentamiento global ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que atraviesa la vida cotidiana: desde cortes de energía por temperaturas extremas hasta daños en la infraestructura y en la salud pública. En este escenario, los científicos insisten en que aún es posible limitar los daños si se aceleran las políticas de descarbonización, se protege la biodiversidad y se refuerzan las estrategias de adaptación a nivel local, nacional y global.

