Día Mundial del Donante: una gota de sangre, cuatro vidas

Donar sangre: un gesto cotidiano que puede salvar hasta cuatro vidas

Jornada de donación de sangre en un centro de salud

NewsITe

Cada 14 de junio se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre, una fecha instaurada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para agradecer a quienes donan de manera voluntaria y recordar que la sangre no se compra ni se fabrica: solo puede obtenerse a través de la solidaridad de las personas.

La campaña 2026 impulsa el lema “Una gota de humanidad. Dona sangre. Salva vidas”, resaltando la dimensión humana de este acto. Una sola unidad donada se fracciona en glóbulos rojos, plaquetas y plasma, componentes que se destinan a pacientes oncológicos, personas accidentadas, cirugías complejas, trasplantes, partos con complicaciones y diversas enfermedades crónicas.

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Desde el Servicio de Hemoterapia del Hospital Británico, el Dr. Oscar Rabinovich (M.N. 52.542) remarca que “la sangre no puede producirse de forma artificial, no hay nada que la reemplace. Necesitamos que la sangre esté esperando al paciente, y no el paciente esperando a la sangre”. Cada donación, que insume apenas unos minutos, tiene el potencial de salvar hasta cuatro vidas.

Desafío en Argentina: pasar de la reposición a la donación voluntaria

De acuerdo con la OMS, los países de altos ingresos registran una tasa de 31,5 donaciones de sangre por cada 1.000 habitantes, mientras que en los de ingresos bajos la cifra desciende a apenas 5 donaciones por cada 1.000 personas. En nuestro país, el Ministerio de Salud de la Nación estima que bastaría con que entre el 3% y el 5% de la población done dos veces al año para cubrir la demanda de sangre de todo el sistema sanitario.

Sin embargo, en Argentina la mayoría de las extracciones todavía se realizan por reposición, es decir, cuando un familiar o amigo lo necesita. El objetivo de las campañas actuales es consolidar una cultura de donación voluntaria, habitual y desinteresada, que garantice disponibilidad durante todo el año y no solo frente a una urgencia.

La directora médica nacional de Ospedyc, Dra. María Valeria El Haj, subraya que “la donación voluntaria y habitual es el pilar de un sistema de salud seguro. No donamos para alguien en particular: donamos para que la sangre esté disponible cuando cualquiera de nosotros la necesite”.

Seguridad transfusional y nuevas estrategias para llegar a la comunidad

Los estándares internacionales coinciden en que las donaciones realizadas por personas voluntarias y repetidas en el tiempo son las más seguras. Desde el Servicio de Hemoterapia del Hospital Británico explican que el donante habitual “acude con plena conciencia de su estado de salud y por puro altruismo. Cuando la persona no está sometida a la presión de una urgencia, disminuye la posibilidad de ocultar factores de riesgo y se logra un stock de componentes sanguíneos estable y confiable”.

Para facilitar el acceso, se impulsan colectas en espacios fuera del hospital: empresas, instituciones educativas y organizaciones sociales que ceden sus instalaciones para montar puestos de extracción con las mismas normas de bioseguridad. Estas iniciativas permiten que quienes tienen jornadas laborales extensas puedan sumarse sin interrumpir su rutina.

La jefa del Departamento de Hemoterapia del Hospital de Clínicas de la UBA, Dra. Alejandra Vellicce (M.N. 96.668), recuerda que la sangre se necesita de forma permanente, tanto en emergencias como en tratamientos programados, y que el sistema debe poder contar con unidades disponibles en el momento en que el paciente las requiere.

Quiénes pueden donar sangre y qué tener en cuenta

En Argentina, pueden donar sangre las personas que cumplan con requisitos generales de salud y algunos criterios básicos de seguridad. Entre los principales puntos a considerar se encuentran:

  • Tener entre 18 y 65 años (mayores de esa edad pueden hacerlo con evaluación médica previa).
  • Pesar más de 50 kilos.
  • Presentarse en buen estado de salud, sin fiebre, gripe ni infecciones activas.
  • Concurrir con DNI u otro documento de identidad válido.
  • No estar en ayunas: se recomienda un desayuno liviano, evitando lácteos y comidas muy grasosas.
  • Haber descansado al menos 6 horas la noche anterior.
  • No haberse realizado tatuajes, piercings u otros procedimientos similares en los últimos 6 a 12 meses.
  • No haber atravesado cirugías o procedimientos invasivos recientes, lo cual se evalúa en la entrevista previa.

Entre una donación y otra deben pasar al menos ocho semanas. Los varones pueden donar hasta cuatro veces al año y las mujeres hasta tres. El uso de medicación no siempre impide donar: un profesional de la salud evalúa cada caso en forma confidencial para resguardar la seguridad del donante y del receptor.

Cómo es el procedimiento de donación paso a paso

El proceso completo de donación lleva alrededor de 45 minutos. Al llegar al centro de salud, la persona se registra con su DNI y completa un formulario con datos personales y antecedentes médicos. Luego se realiza una entrevista clínica y un examen rápido, que incluye control de presión arterial, temperatura y una pequeña muestra de sangre para determinar el grupo y factor y descartar contraindicaciones inmediatas.

Si todo está en orden, se procede a la extracción de aproximadamente 450 mililitros de sangre, utilizando siempre material estéril y descartable. Tras la donación, se ofrece un refrigerio y se aconseja hidratarse bien, evitar esfuerzos físicos intensos y no fumar en la primera hora. El organismo repone el volumen extraído en pocas horas y los glóbulos rojos se recuperan de manera gradual en las semanas siguientes.

“Es un gesto simple, seguro y profundamente solidario: con menos de una hora de nuestro tiempo podemos darle una oportunidad de vida a hasta cuatro personas”, coinciden los equipos de Hemoterapia consultados.

En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, los especialistas insisten en transformar la buena voluntad en un hábito sostenido. Convertir la donación en una práctica periódica y voluntaria es clave para que, cuando alguien necesite una transfusión, la sangre ya esté allí, esperando.

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