El asesino de la autopista de las lágrimas: la novia que lo delató

La ruta canadiense marcada por tres crímenes y una confesión clave

Retrato ilustrativo del asesino de la autopista de las lágrimas en Canadá

Entre 1981 y 1982, la ciudad de Prince George, en la Columbia Británica canadiense, fue escenario de una seguidilla de crímenes que más tarde quedarían asociados a la tristemente célebre “autopista de las lágrimas”. Detrás de tres brutales asesinatos estaba Edward Dennis Isaac, nacido en 1958, quien terminaría siendo identificado como asesino serial gracias a la confesión de su propia novia.

La llamada autopista de las lágrimas es un tramo de la Carretera 16, que une Prince Rupert con Prince George, y que se hizo conocida internacionalmente por la gran cantidad de mujeres —muchas de ellas indígenas— desaparecidas o asesinadas en las últimas décadas. En ese siniestro contexto, Isaac se convirtió en uno de los tres asesinos seriales vinculados a la zona, junto con Brian Peter Arp y Cody Legebokoff.

El primer crimen atribuido a Isaac se produjo el 10 de octubre de 1981. Aquella noche, Jean Mary Kovacs, de 36 años, fue expulsada de un bar de Prince George tras varias horas de consumo de alcohol. Tomó un taxi hasta un cruce de rutas en las afueras y le dijo al chofer que continuaría viaje haciendo autostop hacia Jasper o Edmonton, confiada en que llevaba un cuchillo para defenderse. Horas más tarde se cruzó con Isaac, quien le disparó cuatro veces con un arma calibre 22, la mutiló con un cuchillo y arrojó su cuerpo a una zanja cercana a un camino forestal en Purden Lake, a unos 40 kilómetros de la ciudad.

El cadáver fue hallado al día siguiente por un hombre que recolectaba leña. La dimensión del caso llevó a las autoridades a interrogar a unas 12.000 personas, de las cuales 1.000 fueron investigadas en profundidad y 300 quedaron como sospechosas. Sin embargo, pese al enorme despliegue, no hubo detenciones en ese momento.

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Otra víctima adolescente y un patrón de violencia extrema

Un mes más tarde, la madrugada del 14 de noviembre de 1981, desapareció Roswitha Fuchsbichler, de 13 años. La joven había salido de una fiesta para encontrarse con un hombre mayor en una estación de servicio. Al no presentarse él, dos hombres la acercaron en auto hasta la casa de esa persona. En algún momento, Roswitha dejó la vivienda con la intención de hacer autostop y fue entonces cuando se cruzó con Isaac.

Según reconstruyeron luego los investigadores, el asesino la estranguló, la apuñaló en el corazón y la desnudó. Luego mutiló sus genitales y abandonó el cuerpo en una zona boscosa detrás de la autopista Hart, a unos 20 kilómetros del lugar de la fiesta. Su desaparición fue denunciada ese mismo día a las 18.45 y recién una semana más tarde dos corredores hallaron el cuerpo.

Las pericias revelaron similitudes en el modus operandi respecto del caso Kovacs, lo que llevó a unificar las investigaciones. Sin embargo, nuevamente, no había pruebas suficientes para imputar a un sospechoso concreto.

El caso que rompió el silencio y la novia que lo entregó

El tercer crimen de Isaac ocurrió el 16 de agosto de 1982. La víctima fue Nina Marie Joseph, una adolescente de 15 años con la que el agresor mantuvo relaciones sexuales antes de estrangularla con el cordón de su saco. Después la desnudó, la apuñaló en varias oportunidades y pidió ayuda a su novia para deshacerse del cuerpo.

Ambos trasladaron el cadáver hasta el Parque Freeman, donde Isaac colocó el cuerpo de Nina con las piernas abiertas y atadas a dos árboles, en una escena de extrema crueldad. Antes de abandonar el lugar, amenazó a su pareja con hacerle lo mismo si la denunciaba ante la Policía. Ese miedo la mantuvo en silencio durante años.

Recién a fines de 1985, cuando se mudó de Prince George y sintió que ya no corría peligro directo, la ex novia decidió hablar. Se presentó ante las autoridades y relató con detalle lo que había visto y vivido junto a Isaac. Su testimonio fue el punto de inflexión de la investigación.

Juicio, confesiones y tres cadenas perpetuas

A partir de esa confesión, la Policía detuvo a Edward Dennis Isaac el 7 de febrero de 1986, inicialmente por el asesinato de Nina Marie Joseph. Ese mismo año, el acusado se declaró culpable. En agosto de 1986 fue imputado también por el homicidio de Roswitha Fuchsbichler y, tras ser evaluado como apto para ser juzgado por un psiquiatra, se declaró culpable en 1987, intentando presentarlo como homicidio involuntario.

Luego llegó el turno del caso de Jean Mary Kovacs. En la audiencia preliminar, testigos afirmaron que Isaac les había contado cómo él y su hermano Jim llevaron a la mujer a un camino apartado, donde la violaron, le dispararon y la mutilaron. Jim, sin embargo, no llegó a ser juzgado porque había sido asesinado años antes.

Finalmente, Isaac se declaró culpable de asesinato en segundo grado por la muerte de Kovacs. La Justicia canadiense lo condenó a tres cadenas perpetuas con posibilidad de acceder a libertad condicional después de 15 años, una pena que, sin embargo, no alcanza a borrar el impacto de sus crímenes en la memoria de las víctimas, sus familias y toda una región marcada por la violencia contra las mujeres.

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