El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados comenzará a ser juzgado este lunes por el homicidio ocurrido en 2018. El tribunal prevé once audiencias y la declaración de unos 70 testigos.

Cristian “Pity” Álvarez comenzará a ser juzgado este lunes a las 10:30 por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido hace ocho años en Villa Lugano. El debate comenzará luego de que la Justicia rechazara un nuevo pedido de la defensa para suspender el proceso por el estado de salud mental del músico.
El Tribunal Oral en lo Criminal N° 29 desestimó el planteo tres días antes del inicio del juicio. El proceso ya había sido postergado en 2021 y suspendido en 2023 por la situación psíquica de Álvarez.
En esta oportunidad, el Cuerpo Médico Forense concluyó que el músico posee una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar el proceso. Los jueces también tuvieron en cuenta su actividad pública durante los últimos meses, que incluyó recitales, videos, entrevistas y otras apariciones.
Los magistrados Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro establecieron once audiencias de tres horas para adecuar el proceso a la situación del acusado. Durante la primera jornada está previsto que Álvarez declare.
El debate contará con unos 70 testigos. Entre ellos aparecen Agustina Inbernoz, quien acompañaba al músico durante la noche del crimen, y Carlos Ulises Stiempcich, amigo de la víctima y testigo presencial del hecho. También declarará el padre César Scicchitano Tagle, quien acompañó al músico durante su tratamiento y posterior regreso a la vida en libertad.
El fiscal general Sandro Abraldes estará a cargo de la acusación pública. Fernando Burlando representará a la querella y el defensor oficial Javier Aldo Marino ejercerá la defensa del músico.
La acusación contra Pity Álvarez
El crimen ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré, en Villa Lugano. Según el requerimiento de elevación a juicio, Cristian Maximiliano Díaz, conocido como “Gringo”, se cruzó con Álvarez y le recriminó que lo acusara de haberle robado pertenencias de una mochila.
La discusión escaló hasta que, según la acusación, el músico extrajo una pistola calibre .25 del bolsillo de su campera y efectuó cuatro disparos.
El primer proyectil impactó en el rostro de Díaz. La fiscalía sostiene que, cuando la víctima ya estaba gravemente herida, Álvarez realizó otros tres disparos que terminaron provocándole la muerte.
Para la acusación, el ataque tomó por sorpresa a Díaz y no le permitió defenderse. Álvarez también llegará al juicio acusado por portación ilegítima de arma de uso civil, ya que la fiscalía sostiene que llevaba ilegalmente la pistola antes del encuentro.
Después del crimen, la reconstrucción judicial señala que el músico escapó junto a una amiga en un Volkswagen Polo. Durante la huida, descartó el arma en una alcantarilla ubicada sobre la colectora Dellepiane Sur. Luego se dirigió a Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, para presenciar un recital de Ulises Bueno.
Álvarez se presentó al día siguiente, 13 de julio, en la Comisaría N° 52 de Villa Lugano acompañado por su entonces abogado. Antes de ingresar, habló con los medios y afirmó: “Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”.
La defensa y la hipótesis de legítima defensa
La fiscalía descartó la hipótesis de legítima defensa. Para sostener su posición, consideró las declaraciones de los testigos presenciales, el informe de la autopsia, las pericias balísticas y la conducta posterior del músico.
La acusación también valoró que Álvarez se deshiciera del arma y permaneciera prófugo hasta presentarse casi 24 horas después del crimen. Para el fiscal, ese comportamiento demuestra que comprendía la criminalidad de sus actos.
Durante la instrucción, Álvarez decidió no declarar ante el juez, aunque presentó un escrito que quedó incorporado al expediente. Allí sostuvo que aquella madrugada actuó en una situación de “confusión, locura y miedo”.
Además, negó haber tenido intención de matar a Díaz y aseguró que reaccionó convencido de que su vida corría peligro.
Pity Álvarez llegará al juicio después de permanecer casi cuatro años privado de su libertad por la causa. Tras su detención en julio de 2018, quedó alojado en el Programa Integral de Salud Mental Argentino (PRISMA), dentro del penal de Ezeiza.
En junio de 2022 obtuvo el arresto domiciliario. Meses después, el tribunal le retiró la tobillera electrónica cuando suspendió el proceso porque consideró que no se encontraba en condiciones psíquicas de afrontar el juicio.
“No voy a volver a ese lugar, porque el universo no quiere”
Desde fines de 2025, Álvarez retomó progresivamente su actividad sobre los escenarios con diferentes recitales. El músico tenía previsto presentarse este sábado en Tucumán, pero finalmente decidió suspender el espectáculo antes del comienzo del juicio.
“Decidí bajarla porque muchos amigos, mucha gente cercana a mí me dijo que a los jueces y al fiscal podría parecerles como que me estoy burlando de ellos, tocando dos días antes. Yo no creo lo mismo, pero tanta gente me lo dijo que, bueno, la gente manda y decidí eso. La vamos a pasar para septiembre”, explicó en un video publicado en su cuenta de Instagram.
En una reciente entrevista con la revista Rolling Stone, Álvarez aseguró que actualmente se siente “equilibrado” y se refirió a la posibilidad de regresar a prisión.
“No voy a volver a ese lugar, porque el universo no quiere… Yo ya pagué”, afirmó.
En caso de recibir una condena, Álvarez podría enfrentar una pena de entre 8 y 25 años de prisión por el delito de homicidio.

