Derrumbe en Parque Patricios: el calvario de una pareja

“Perdimos nuestras vidas”: el reclamo de vecinos del complejo Estación Buenos Aires

Derrumbe en el complejo Estación Buenos Aires, Parque Patricios

NewsITe

El derrumbe parcial del complejo habitacional Estación Buenos Aires, en el barrio porteño de Parque Patricios, sigue dejando al descubierto historias de angustia e incertidumbre. Fabiano Perotto y Giselle French, una pareja que vivía en el departamento 6° F del sector 2, aseguran que el siniestro “pareció un misil iraní” y resumen su situación con una frase que estremece: “Perdimos nuestras vidas”.

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El colapso de la loza del estacionamiento subterráneo, ocurrido durante la madrugada del 3 de marzo, destruyó vehículos, afectó la estructura del edificio y obligó a la evacuación de decenas de familias. Perotto, traductor y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), vivía allí con Giselle y con su hijo Lisandro, de 26 años, paciente psiquiátrico. Apenas tuvieron tiempo de salir con lo puesto y desde entonces dependen de la solidaridad familiar para tener un techo.

Giselle, gestora y estudiante de Escultura en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), recuerda el estruendo en plena madrugada, los vidrios estallando y la nube de polvo que invadió todo. “Parecía que un camión con acoplado se había caído encima”, relató, aún conmocionada, al describir una escena que asegura no poder sacarse de la cabeza.

Críticas a la respuesta oficial y a la constructora

Tras el derrumbe, la pareja cuestiona el operativo de asistencia. Denuncian que estuvieron alrededor de 12 horas esperando para que las autoridades definieran traslados y alojamiento. Señalan que inicialmente se instaló una sola carpa para cuatro cuerpos de edificios completos y que el refuerzo de la ayuda llegó tarde y fue insuficiente.

También apuntan contra Constructora Sudamericana S.A. (COSUD), firma responsable de la obra. Según relatan, una apoderada de la empresa se acercó al lugar y les pidió “tranquilidad” asegurando que se “iba a resolver todo”, pero las respuestas concretas nunca llegaron. Giselle cuestiona especialmente la calidad constructiva: paredes de durlock, baldosas que se despegaban y un garage que colapsó pese a tratarse de un complejo relativamente nuevo, desarrollado en el marco del Plan Procrear.

Desarraigo, familia y una vida que quedó en pausa

Hoy la pareja se aloja en la casa de un tío de Giselle, en el barrio de San Cristóbal. Allí también se reorganiza la rutina de su nieto de 6 años, diagnosticado con autismo. Giselle explica que un hotel no es una opción viable para él, por el ruido, el movimiento constante y el estrés que implicaría. “Menos mal que no estaban los chicos cuando pasó todo”, dice sobre su nieto y el hijo de su pareja, con quienes había preparado un cuarto especial en el departamento, con una pared pintada a modo de pizarrón para dibujar y estudiar.

La sensación de haber perdido no sólo bienes materiales, sino un proyecto de vida, atraviesa cada testimonio. “Te preparaste para estar bien, para tener tu casa y dejar de alquilar. Ahora tenés que volver atrás, empezar de cero, sin saber quién se va a hacer cargo”, resume la mujer, que reclama que se conozcan las causas del derrumbe y que haya responsables claros.

Burocracia, demoras y bronca con la Justicia

Una semana después del siniestro, la pareja intentó ingresar al departamento para rescatar pertenencias. Según relatan, la autorización dependía de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 31, que debía habilitar el acceso a la Policía. Fabiano denuncia un destrato permanente: versiones contradictorias entre la fiscalía y la comisaría, cambios de criterio y largas horas de espera al pie del edificio dañado.

Finalmente, pudo subir con una mochila y una bolsa, acompañado por un bombero que, por orden judicial, no estaba autorizado a ayudarlo a bajar los objetos. Sin ascensores en funcionamiento, tuvo que subir seis pisos por escalera en un edificio sin luz. “Está toda la comida podrida, es una tristeza enorme; no podés hacer nada”, contó al salir, conmovido por el estado en el que encontró su hogar.

Un barrio paralizado y el pedido de volver a la normalidad

El impacto del derrumbe también se siente en el entorno. Los accesos al complejo permanecen vallados y custodiados por efectivos de la Policía de la Ciudad, mientras que personal de Defensa Civil y Bomberos continúa trabajando en la zona. Comerciantes de Parque Patricios advierten una fuerte caída en las ventas y temen que la situación se prolongue durante meses.

Para la pareja y para los demás damnificados, el objetivo es claro: recuperar cuanto antes una vida similar a la que tenían antes del desastre. Reclaman peritajes transparentes, definiciones urbanísticas y soluciones habitacionales concretas. “Pedimos que nos arreglen la casa lo antes posible y que digan la verdad”, insisten, mientras intentan reconstruir su rutina en medio de la incertidumbre.

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