Cruce en Catamarca: Jalil reivindica gestión y la oposición redobla críticas

Jalil habla de una provincia ordenada mientras crece la presión opositora

Raúl Jalil durante actividades oficiales en el interior de Catamarca

NewsITe

El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, volvió a defender su modelo de gestión al asegurar que conduce una provincia “ordenada” y “sin deudas”, en medio de un clima político cada vez más tenso. Sus declaraciones, realizadas durante una actividad oficial en Fiambalá, generaron una inmediata reacción de la oposición, que salió a cuestionar tanto la situación económica como la forma en que el oficialismo administra el poder en la provincia.

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El diputado provincial Tiago Puente, uno de los principales referentes opositores, apuntó directamente contra Jalil al acusarlo de acomodar sus decisiones “según su conveniencia política”. Los cuestionamientos se dan en el marco de los debates por incentivos fiscales, la reforma política, la obra pública y la proyección del oficialismo catamarqueño hacia 2027, cuando el actual gobernador finalice su segundo mandato y deba definir su futuro político.

Mientras el mandatario insiste en mostrar estabilidad financiera y continuidad institucional, desde la vereda de enfrente aseguran que el modelo catamarqueño está más orientado a sostener equilibrios internos y acuerdos de poder que a dar respuestas concretas a las demandas sociales. La discusión deja expuesta una grieta entre el relato oficial de “orden” y las críticas sobre concentración política y uso de los recursos públicos.

Obra pública, autonomía financiera y reclamos por prioridades

En paralelo a la disputa discursiva, Jalil encabezó una recorrida por obras en el interior provincial. Entre ellas destacó la intervención en el Puente La Puntilla, en Belén, presentada como una obra histórica para una estructura clave de la Ruta Provincial N° 46. El Gobierno provincial busca exhibir estos avances como muestra de gestión y planificación a largo plazo.

Otro punto central fue el anuncio sobre la ampliación del Hospital San Juan Bautista, que finalmente será financiada con fondos de la Provincia, luego de haber sido pensada originalmente con recursos nacionales. Desde la administración de Jalil interpretan este cambio como un símbolo de autonomía financiera y capacidad para sostener proyectos estratégicos aun sin el acompañamiento de la Nación.

Sin embargo, la oposición lee el mismo dato en sentido inverso: advierte que esa reprogramación evidencia la vulnerabilidad de Catamarca frente a los vaivenes nacionales y cuestiona que la Provincia deba absorber costos crecientes en un contexto económico complejo. Para Puente y otros dirigentes opositores, no alcanza con mostrar equilibrio fiscal y algunas obras puntuales si no se discute de fondo el modelo de gestión y la distribución del poder.

Escenario político de cara a 2027

El cruce entre las declaraciones de Jalil y las críticas opositoras se da en un momento en el que el oficialismo ya comienza a pensar en el reordenamiento político posterior a 2027. Aunque el gobernador evita precisar qué rol ocupará una vez que finalice su mandato, su alianza con figuras como Lucía Corpacci y Gustavo Saadi aparece como un factor clave en la construcción del próximo mapa de poder catamarqueño.

  • Un oficialismo que busca consolidar la idea de provincia ordenada y con cuentas equilibradas.
  • Una oposición que pone el foco en la concentración de decisiones y en la lógica de los acuerdos internos.

La disputa ya no se limita a los números fiscales o a la lista de obras inauguradas, sino que se centra en quién y cómo tomará las decisiones en la provincia en los próximos años.

Con este telón de fondo, cada aparición pública del gobernador y cada crítica opositora se leen como movimientos en una partida que excede la coyuntura y anticipa la discusión por el futuro político de Catamarca.

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