En la tarde del jueves, San Nicolás volvió a estar sumergida en otro hecho de violencia, en este caso, una persona que tiene problemas psiquiátricos, tuvo un ataque de ira contra un ciclista y una mujer.

De la redacción de EL NORTE
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Cerca de las 17:00 horas del jueves 21 de agosto, un joven de 35 años que circulaba en bicicleta por Guardia Nacional en su intersección con Belgrano frenó de golpe al ver que un sujeto no miró ni detuvo su marcha al cruzar la calle. Esta persona, no contenta con esta situación, pateó y golpeó con extremo salvajismo al joven ciclista en la cabeza, y en distintas partes del cuerpo. Milagrosamente, el ciclista fue rescatado por un amigo que lo vio mientras estaba tendido en el suelo recibiendo las patadas y puñetazos.
Luego de separarlos, el agresor que reaccionó repentinamente de manera agresiva, siguió con sus auriculares, campera de abrigo y short del club Regatas color blanco, caminando como si nada en dirección al centro. Mientras tanto, su primera víctima quedó a disposición de una ambulancia que llegó a asistirlo al lugar del hecho para trasladarlo al Hospital San Felipe.
Continuando con el atacante, él siguió su camino en dirección al centro, específicamente por calle Belgrano para luego desviar y seguir por Mitre donde tuvo su segundo ataque. En la esquina de Mitre y Urquiza, a eso de las 17:15, en estos tiempos de aires electorales, había una joven que estaba repartiendo folletos de un partido político la cual le ofreció uno de los volantes. No contento con el gesto, este victimario volvió a reaccionar y le pegó con agresividad en la mano, tirándole todos los papeles al suelo. Rápidamente sus compañeros lograron sacar al hombre y él, nuevamente siguió su camino sin ser interrumpido. La pasividad con la que siguió su rumbo descartaba toda sospecha de los ataques de ira que había cometido hace unos escasos segundos.
La historia detrás
Luego de una investigación, se pudo conocer quién era este sujeto que había tenido estos repentinos actos de violencia con personas que no conocía ni tenía un vínculo. Se trata de Daniel Á., una persona con tratamiento psiquiátrico. Lejos de una soledad familiar, como sucede en algunos casos, Daniel tiene una familia que lo controla y lo apoya desde chico, sin embargo, últimamente venía teniendo unas actitudes extrañas y la única manera de tenerlo calmo era dejándolo ir a caminar con música.
Personas de su entorno destacaron que no es una mala persona, que no suele tener estas actitudes. No obstante, últimamente lo estaban viendo raro, inclusive dicho por el mismo atacante días previos, dijo que se sentía extraño. “En estos últimos días estaba mirando al suelo, fijamente, desorientado, inmóvil”, contaron.
Por otra parte, allegados afirmaron que por mucho tiempo intentó buscar un lugar para internarlo, pero que ningún centro de salud de este tipo le quiso dar el lugar al tener una casa que lo pueda contener. Pero hoy, todo habría cambiado, ya que -sin confirmación oficial- habrían internado a Daniel Á. en la Clínica Santa Isabel.
Las víctimas
El ciclista de 35 años fue el que se llevó la peor parte de toda esta historia. Al haber recibido los fuertes golpes de este agresor en la cara y ser trasladado al nosocomio local, los médicos de guardia determinaron que hubo una deformación en la mandíbula como consecuencia de los golpes y hematomas externos en la zona trasera de la cabeza como también en una de sus orejas, la cual quedó inflamada y de color morado. Además, otras partes del cuerpo también quedó con moretones, pero no tan graves como los de la cabeza.
Por otro lado, la mujer que trabajaba repartiendo folletos políticos solo fue el amargo momento y la angustia de la situación violenta. No tuvo ningún tipo de herida de consideración, afirmaron sus compañeros.
Un episodio en 2019
Hace poco más de 5 años, en la intersección de calle España y Maipú, Daniel fue el foco de atención luego de un siniestro vial. En la tarde de aquel día, una colisión entre una moto marca Honda, en la que viajaba Daniel A. y un auto Audi fue el comienzo de un video viral. En aquella ocasión, como en cada accidente, la Policía Local se hizo presente, una mujer y un hombre arribaron al lugar. La mujer, la cual estaba tomándole los datos y recibió una fuerte cachetada de manera repentina de este, ella sin quedarse de brazos cruzados, se defendió y lo incentivó a que lo vuelva a hacer para llevarlo preso, sin embargo, al menos en el video, no volvió a suceder.
¿Desenlace?
Sin ánimos de que esta nota informativa se vuelva una columna de opinión, es bueno llegar a refrescar la memoria con casos similares de nuestro pasado. Del registro de los asesinatos más macabros de nuestra ciudad, a finales de 2021, Sergio Tissi fue el auto de uno de ellos. Con problemas de esquizofrenia registrados por sus familiares y médicos especializados que también le daba la espalda, en una de sus “caminatas” para despejar la mente, una tarde noche se tiñó de muerte.
En aquella noche, un chacarero que volvía de dejar a su mujer de una caminata de verano con su amiga, llegó a su rancho donde Tissi -sin conocerlo ni haberlo visto antes- estaba ahí parado. Sin mediar palabras, el joven con problemas de salud mental, atacó y asesinó en el acto al chacarero, para luego meterlo en su propia vivienda y desmembrarlo con sus propias manos.
Este caso, como otros, son un ejemplo de lo que hay que evitar, de la dimensión que debe tomar la familia -sin buscar responsabilizarlos por los actos de Daniel A.- como también todos los centros psiquiátricos de la ciudad y/o alrededores que se niegan a contener a un humano que necesita ayuda y que se mueve en la sociedad. La salud mental no es un tema por el que se tenga que rogar, tiene que tener un eficaz tratamiento el cual todos puedan acceder, por el bien del que lo padece y para el bien del que se desenvuelve en una sociedad que tienen que convivir junto a otras personas fuera de su entorno afectivo.

