El centro de detención volvió al centro de la escena tras la captura del ex mandatario venezolano, acusado por vínculos con el narcotráfico.

El Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn volvió a quedar en primer plano tras la detención de Nicolás Maduro, capturado el sábado por Estados Unidos bajo la acusación de tener vínculos con el narcotráfico. Se trata del mismo penal de máxima seguridad que alojó —y aún aloja— a detenidos de alto perfil, en un lugar que algunos reclusos describieron como “el infierno en la tierra”.
La presencia de Maduro suma un nuevo capítulo a la historia del MDC, una cárcel diseñada para aislar y controlar a detenidos considerados de riesgo elevado. El proceso judicial comenzó este lunes, mientras el presidente Donald Trump reiteró que Estados Unidos pretende volver a operar el petróleo de Venezuela.
Entre los presos más conocidos que pasaron por sus celdas figura Sean “Diddy” Combs, rapero y empresario detenido en una causa por tráfico y abuso sexual, sometido a un régimen de aislamiento estricto. También estuvo allí Ghislaine Maxwell, ex socia de Jeffrey Epstein, condenada por explotación y abuso de menores y vigilada de manera constante.
El penal también alojó a Joaquín “El Chapo” Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa, condenado a cadena perpetua por narcotráfico, quien permaneció casi totalmente aislado antes de su traslado definitivo a otra prisión de máxima seguridad. Más recientemente, Luigi Mangione, acusado del asesinato del director de United Healthcare, también quedó detenido en el MDC mientras avanza la investigación.
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Cómo es el Metropolitan Detention Center
El MDC de Brooklyn es un penal de máxima seguridad cuestionado por organismos de derechos humanos. Las celdas tienen aproximadamente 2 por 3 metros y cuentan con una cama de acero, un escritorio metálico y un inodoro con lavamanos incorporado. Los detenidos permanecen la mayor parte del tiempo en aislamiento y las duchas se programan tres veces por semana, siempre bajo supervisión.
Las visitas se limitan exclusivamente a encuentros legales, sin contacto físico. Las llamadas telefónicas son controladas y los presos solo disponen de una hora diaria fuera de la celda para recreación individual. La vigilancia es permanente, con monitoreo continuo para evitar incidentes o intentos de suicidio.
A lo largo de los años, distintas organizaciones denunciaron condiciones inhumanas y prácticas cercanas a la tortura. En ese contexto, el nombre de Nicolás Maduro se suma ahora a la lista de detenidos del Metropolitan Detention Center, un penal que arrastra una reputación temida y conocida a nivel mundial.

