Caputo y la UIA analizaron la competitividad industrial
NewsITe
El ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo este martes una reunión con la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) en Buenos Aires, en un contexto de marcada disparidad dentro del entramado fabril. Mientras algunos rubros muestran una recuperación sostenida, otros continúan bajo fuerte presión por la caída de la demanda y los costos financieros.
Del encuentro participaron, por el lado del Gobierno, Caputo y el secretario de coordinación productiva, Pablo Lavigne. En representación del sector industrial asistió el presidente de la UIA, Martín Rappallini, acompañado por integrantes de la mesa directiva de la entidad fabril. La reunión se desarrolló en el Palacio de Hacienda y formó parte de la agenda de diálogo entre el Ejecutivo y las cámaras empresarias.
Uno de los ejes principales del intercambio fue el desarrollo del mercado de capitales como herramienta para abaratar el financiamiento de las empresas. Según trascendió, el Gobierno expuso su intención de profundizar las medidas orientadas a reducir el costo financiero y facilitar el acceso al crédito productivo, en especial para las pymes industriales, que suelen enfrentar las tasas más elevadas.
Además, se analizó la continuidad de la baja de impuestos nacionales para favorecer la competitividad de los bienes transables, es decir, aquellos que compiten en el comercio exterior. Desde la UIA plantearon que la presión tributaria sigue siendo un factor central que encarece la producción local frente a sus competidores internacionales.
Pedido a provincias y municipios y radiografía del sector
Los industriales insistieron en la necesidad de que provincias y municipios acompañen el esquema de reducción impositiva que impulsa la Nación. Señalaron que las tasas y gravámenes de los niveles subnacionales constituyen, en muchos casos, la porción más pesada de la carga fiscal a lo largo de la cadena productiva. Una baja coordinada, remarcan, sería clave para seguir reduciendo el denominado “costo argentino”.
La reunión se dio en un momento de fuerte heterogeneidad dentro de la industria. Sectores como energía y minería exhiben proyectos dinámicos y perspectivas de inversión, mientras que ramas como textil, calzado y manufacturas tradicionales aparecen entre las más golpeadas por la recesión y la caída del consumo interno.
De acuerdo con los últimos datos del INDEC, la producción industrial registró en marzo un incremento interanual cercano al 5%, cortando así una racha negativa de ocho meses consecutivos. Once de las dieciséis divisiones relevadas mostraron variaciones positivas, aunque desde el sector advierten que la mejora todavía es frágil y desigual.
Debate por un RIGI industrial y la competitividad
En paralelo, la UIA viene reclamando la creación de un régimen de incentivos específico para la industria, tras el anuncio oficial de un “Súper RIGI” orientado a sectores considerados no tradicionales. Rappallini planteó públicamente la conveniencia de un esquema que contemple las particularidades de la producción manufacturera, con beneficios claros para nuevas inversiones, generación de empleo y exportaciones con valor agregado.
Si bien el titular de la UIA valoró algunas de las medidas impulsadas por el Ejecutivo, advirtió que la industria nacional sigue compitiendo con “una estructura impositiva, laboral y financiera mucho más elevada” que la de otros países. En ese marco, los empresarios reclaman una agenda integral que combine estabilidad macroeconómica, alivio fiscal y reglas de juego previsibles para recuperar la competitividad de largo plazo.
“Las condiciones en las que produce el sector industrial argentino quitan competitividad”, señaló recientemente Rappallini, al reclamar reformas que permitan a las fábricas locales competir en igualdad de condiciones con sus pares del exterior.
Tras el encuentro, tanto en el Gobierno como en la UIA destacaron la importancia de sostener canales de diálogo. El desafío, coinciden, será traducir esas conversaciones en medidas concretas que permitan consolidar la incipiente mejora de algunos sectores y amortiguar el impacto de la crisis en los más rezagados de la industria argentina.


