Rusa imputada en la causa Rudnev relata malos tratos en su detención

NewsITe
Ksenia Tarakanova, ciudadana rusa imputada en la causa que investiga a Konstantin Rudnev por presunta trata de personas, denunció haber sufrido malos tratos durante su detención en San Carlos de Bariloche. En declaraciones al programa “Tiempo de Policiales”, por ATP Stream, relató que pasó “dos días esposada en una silla” y que junto a otras mujeres detenidas fue obligada a realizar tareas de limpieza en dependencias de la Policía Federal.
La mujer, que actualmente se encuentra en libertad pero con prohibición de salir del país, aseguró que su salud se vio afectada desde el inicio del procedimiento. “Tenía problemas de hipertensión y de corazón que se agravaron después de ser detenida”, afirmó al describir su paso por la comisaría de la calle Tiscornia, donde, según su versión, permaneció horas inmovilizada sin poder recostarse ni recibir la asistencia adecuada.
Tarakanova destacó que la barrera del idioma profundizó la sensación de vulnerabilidad. Sin dominar el castellano, necesitó traductores para explicar su situación. “Solo imaginen que sos turista, estás caminando y de repente, de la nada, la Policía te arranca del lugar sin explicar nada”, graficó. Aseguró que durante las primeras horas no pudo comunicarse ni con un abogado ni con un intérprete, y que nadie le explicó claramente de qué se la acusaba.
De acuerdo con su relato, al llegar al lugar de detención cuestionó la presencia de hombres a cargo de la custodia de mujeres, lo que habría derivado en un episodio de violencia física. Contó que fue empujada con fuerza dentro del calabozo y que un efectivo masculino se le acercó a los gritos y le mostró fotografías muy cerca del rostro. “No entiendo por qué tiene que acercarse un hombre tan cerca”, remarcó.
Denuncias por humillaciones, falta de traductor y secuelas personales
La imputada aseguró que durante el tiempo que estuvo arrestada sufrió golpes y situaciones que calificó como “humillantes”. Dijo que la hicieron limpiar la comisaría y que, en el momento de la detención, la empujaron contra una pared, provocándole un golpe en la cabeza. También señaló que, aun después de que se les comunicara una resolución judicial favorable para recuperar la libertad, la incertidumbre continuó por respuestas que interpretó como intimidatorias por parte del personal policial.
En el plano judicial, Tarakanova cuestionó el desarrollo de la causa y sostuvo que durante aproximadamente un año participó de audiencias en las que levantaba la mano para hablar, pero no se le concedía la palabra. Consideró esa situación como una vulneración de sus derechos de defensa y reclamó que no pudo explicar en forma directa su versión de los hechos ante la Justicia.
- Relató que pasó hasta dos días esposada a una silla en una dependencia policial.
- Denunció que no tuvo acceso inmediato a abogado ni a traductor en las primeras horas.
- Aseguró que fue obligada a limpiar la comisaría y que sufrió un golpe en la cabeza.
- Cuestionó que durante un año de audiencias casi no se le permitió hablar.
“A mí me da miedo cuando una autoridad se permite esto, porque si se permite esto, ¿qué más puede permitirse?”, expresó Tarakanova al referirse a los tratos recibidos.
Tarakanova afirmó que las consecuencias de la causa excedieron con creces el expediente judicial: sus proyectos personales se vieron alterados y una relación afectiva que planeaba formalizar se rompió por la repercusión pública del caso. Pese a ello, diferenció sus críticas hacia determinadas autoridades de su mirada sobre el país. Dijo que le “gusta” la Argentina y destacó la solidaridad que recibió de muchas personas, al tiempo que pidió que se investiguen los hechos denunciados y se garanticen los derechos de las personas extranjeras sometidas a procesos penales.

