Brasil explora soluciones basadas en la naturaleza frente a las lluvias extremas

NewsITe
Ante un escenario de lluvias cada vez más intensas y frecuentes, Brasil avanza en el debate sobre cómo enfrentar de manera más eficaz las inundaciones y otros eventos climáticos extremos. Inspirado en la experiencia china de las llamadas “ciudades esponja”, el país analiza ahora el concepto de “cuenca esponja”, una estrategia que propone gestionar el agua a escala territorial y no solo dentro de los límites urbanos.
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La iniciativa, a la que accedió la agencia Noticias Argentinas, cobra especial relevancia luego de una serie de inundaciones de gran magnitud registradas en distintos estados brasileños en los últimos años. En un contexto marcado por el cambio climático y la mayor recurrencia de tormentas severas, especialistas sostienen que ya no alcanza con obras de drenaje tradicionales y defensas en las ciudades.
Según explica la paisajista urbana Cecília Herzog, integrante de la Red de Especialistas en Conservación de la Naturaleza, el desafío es considerar a la cuenca hidrográfica como una unidad integral de planificación. “El agua no respeta nuestras decisiones políticas, convenciones o fronteras. El límite de la naturaleza es otro, con sus propios procesos y flujos”, subrayó en declaraciones a la agencia Xinhua.
El concepto de “cuenca esponja” amplía la lógica de las “ciudades esponja” promovidas en China por el arquitecto Yu Kongjian desde comienzos de este siglo. Mientras el modelo urbano busca absorber, retener y reutilizar el agua de lluvia mediante soluciones basadas en la naturaleza, la nueva propuesta traslada esa mirada al conjunto de la cuenca, desde las nacientes hasta la desembocadura de los ríos.
Cómo funciona el modelo de cuenca esponja
En la práctica, las intervenciones contemplan la protección de las nacientes, la recuperación de bosques en márgenes de ríos y la preservación de humedales y áreas naturales que actúan como esponjas. El objetivo es ralentizar el flujo del agua, reducir el escurrimiento superficial y retardar la llegada de grandes volúmenes a las zonas densamente pobladas.
Para Juliana Ribeiro, especialista en soluciones basadas en la naturaleza y gerente de la Fundación Grupo Boticário, muchas de las inundaciones que golpean a las ciudades tienen su origen aguas arriba. “El exceso de lluvia que causa problemas en las ciudades muchas veces no cayó directamente allí. El agua se va acumulando a lo largo de la cuenca hidrográfica y llega a través de los ríos”, explicó.
- Protección de nacientes y restauración de bosques ribereños.
- Creación de parques urbanos inundables, jardines de lluvia y plazas húmedas.
- Preservación de humedales y áreas de amortiguación naturales.
- Planificación territorial a escala de cuenca, más allá de los límites municipales.
“Es necesario pensar cómo transformar paisajes extremadamente vulnerables en paisajes más resilientes, creando soluciones junto con el conocimiento local”, sostuvo la especialista Cecília Herzog.
De las ciudades esponja a las cuencas resilientes
Las especialistas remarcan que la adopción del modelo no implica abandonar las obras de infraestructura urbana, sino complementarlas con estrategias que trabajen junto a los procesos naturales del agua. Parques lineales, plazas capaces de almacenar temporalmente el excedente pluvial y jardines de lluvia aparecen como parte del menú de medidas dentro de las ciudades.
La experiencia china de las “ciudades esponja”, aplicada para mejorar la absorción y gestión de las aguas pluviales en áreas urbanas, se convierte así en una referencia para Brasil. El desafío, coinciden las expertas, es adaptar esas soluciones a la diversidad ambiental y social de cada territorio, evitando copiar modelos de manera automática.
Con el aumento de los eventos extremos y el impacto económico y social de las inundaciones, el debate sobre las “cuencas esponja” abre una oportunidad para revisar la forma en que se planifican las obras hídricas. Más que luchar contra el agua, el enfoque propone aprender a convivir con ella, restaurando ecosistemas y fortaleciendo la resiliencia de las poblaciones frente al cambio climático.

