Científicos advierten sobre la necesidad de conservar su hábitat ante el crecimiento de ejemplares en las playas argentinas.

Cada 23 de julio se celebra el Día Mundial de Ballenas y Delfines con el objetivo de fomentar su conservación, erradicar la caza y visibilizar la importancia que tienen para el equilibrio de los ecosistemas marinos. En los últimos años, estas especies comenzaron a aparecer con mayor frecuencia en la costa atlántica bonaerense, lo que genera entusiasmo, pero también desafíos de protección ambiental.
Desde Mar del Plata hasta Pinamar, muchas personas lograron observar ballenas a simple vista desde la playa. En los meses de invierno, estos mamíferos marinos se desplazan desde Brasil hacia Península Valdés para aparearse y tener crías. El aumento de estos avistajes se volvió viral en redes sociales, gracias a videos tomados con celulares o drones. “En la zona antes se veían individuos sueltos, pero en los últimos años es cada vez más frecuente ver grupos de animales”, explicó Agustina Mandiola, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET.
Los primeros registros en Mar del Plata datan de la década del ’70, cuando se observaba apenas una ballena por año. Desde la década del ’80, cuando la ballena franca fue protegida legalmente, los avistajes comenzaron a aumentar. “La cantidad de ejemplares ha llegado a su récord y hemos tenido 100 días con avistajes costeros en Mar del Plata”, señaló Mandiola.
La especialista remarcó que, aunque se registran conductas reproductivas como cópulas y presencia de cachorros, aún no se puede confirmar que hayan cambiado su ciclo reproductivo. “Gracias al uso de drones que nos permite acercarnos más, hemos comprobado comportamientos de cópula, pero no hay registros de nacimientos observables”, aclaró.
La especie que suele avistarse en la costa es la Ballena Franca Austral, reconocible por no tener aleta dorsal, por las callosidades en su cabeza que actúan como una huella digital y por su soplido en forma de “V”. En el Mar Argentino hay siete especies, pero esta es la más común cerca de la costa. Hoy, se estima que existen menos de 10.000 ejemplares de Ballena Franca Austral en todo el mundo.
Argentina declaró a esta especie Monumento Natural mediante la Ley 23.094 hace más de 30 años. También se encuentra listada en el Apéndice I de la CITES, lo que le otorga el máximo nivel de protección internacional.
Desde la Fundación Ecológica Pinamar compartieron una serie de recomendaciones para cuidar a estas especies y su entorno:
- Reducir el uso de plásticos y preferir materiales reutilizables.
- Apoyar prácticas pesqueras responsables.
- Participar en limpiezas de playas.
- Difundir el valor de conservar la vida marina.
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