El hombre de 39 años asesinó a un joven e hirió a varias personas en las afueras de París. La investigación reveló antecedentes penales, consumo de drogas y material vinculado al nazismo.

La investigación del atentado racista ocurrido el viernes 23 de octubre en Francia reveló nuevos detalles sobre el perfil de su presunto autor. Kevin T., de 39 años, abrió fuego desde un automóvil en las localidades de Trappes y La Verrière, cerca de París. El ataque provocó la muerte de un joven de 26 años y dejó varios heridos, entre ellos una niña que sufrió graves lesiones.
La víctima fatal fue identificada como Pengo Bossio Wangi, un deportista francés de origen congoleño. Según los investigadores, el agresor seleccionó a sus víctimas por su color de piel y utilizó una pistola ametralladora de calibre 9 milímetros para disparar desde su vehículo.
Durante la detención, la Policía encontró cargadores, un cuchillo, un puntero láser, gas pimienta, esposas y un brazalete policial dentro del automóvil. Posteriormente, los agentes allanaron su vivienda y descubrieron bombonas de gas conectadas a cables eléctricos y un temporizador, elementos que podrían haber sido utilizados para fabricar explosivos caseros.
Antecedentes penales y posibles vínculos con el extremismo
Los investigadores también encontraron en el domicilio un ejemplar de Mein Kampf, el libro de Adolf Hitler. Según testimonios recogidos por medios franceses, el sospechoso había experimentado un progresivo aislamiento social y adoptado discursos racistas durante los últimos años.
El hombre acumulaba cuatro condenas anteriores por delitos comunes y tenía antecedentes vinculados al consumo de sustancias. Los análisis realizados después de su detención detectaron cocaína y cannabis en su organismo. Además, recibía tratamiento psiquiátrico por esquizofrenia, aunque los peritajes recientes no encontraron signos de una descompensación psicótica aguda.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista investiga el ataque como asesinato e intento de asesinato vinculados al terrorismo, con el agravante de motivación racista. Aunque el sospechoso reconoció los disparos, rechazó que sus acciones estuvieran motivadas por el racismo.
El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó el episodio como un acto de terrorismo racista. Mientras tanto, la Justicia continúa examinando los elementos secuestrados y el entorno del acusado para determinar si actuó solo o contó con algún tipo de colaboración.

