En agosto de 2017, en medio de una furia incontrolable, Guillermo Mesías apuñaló a su madre e hirió gravemente a su expareja. Tomó de rehén a su propia hija de 12 años, la lesionó y se atrincheró con ella en una vivienda de barrio Prado Español mientras intentaba incendiarla. Los vecinos lograron reducirlo y rescatar a la menor. En 2023 fue condenado a prisión perpetua. Hoy pasa sus días sin estudiar ni trabajar en el Pabellón 5 de la UP3.

De la redacción de EL NORTE
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El 23 de agosto de 2017 la ciudad entera se estremecía con la noticia. Un hombre había apuñalado a su madre hasta matarla y herido gravemente a su expareja, una numeraria de la policía local. Después lesionó a su hija de 12 años y se atrincheró con ella intentando incendiar la vivienda. El humo y los gritos alertaron a los vecinos del barrio Prado Español que, tras romper una ventana, lograron liberarla. Uno de ellos también fue herido por el hombre que se encontraba en medio de una imparable furia demencial.
Finalmente, pudo ser controlado por un grupo de personas que llegaron en auxilio y por oficiales de la policía convocados por un llamado al 911. Antes de que lo pudieran detener, el atacante se autoinfligió cortes en el cuerpo, presumiblemente intentando suicidarse.
Fue juzgado en marzo de 2023 y condenado a prisión perpetua. En principio estuvo alojado en la unidad Melchor Romero y finalmente trasladado a la UP3, donde pasa sus días sin estudiar ni trabajar en el Pabellón N.° 5, en el cual se alojan otros 65 internos.
En esa tarde de agosto, alrededor de las tres, Guillermo David Mesías, por entonces de 37 años, ingresó a la casa de su madre ubicada en zona norte, la encontró en el baño y la apuñaló. Luego se dirigió a una segunda casa, ubicada detrás de la primera, en la que vivían su exmujer y sus dos hijos. El hombre, que ya había tomado otro cuchillo en el camino, ingresó a la casa con la decisión de desatar una masacre. Había ido en busca de su expareja. En ese lugar estaba su hija de 12 años sola; le puso un cuchillo en el cuello, se encerró con ella en la casa y la prendió fuego.
Un hombre que trabajaba en los alrededores, con ayuda de otras personas, rompió las ventanas de la casa para frenar a Mesías y evitar que continuara con su escalada de violencia. Mesías enfurecido comenzó a lanzar puñaladas hacia todos lados. En esos largos segundos hirió a uno de los vecinos y a su propia hija.
Minutos después, llegó a la casa la expareja del agresor. Según los testimonios, apenas la vio, Mesías la empujó contra la pared y comenzó a apuñalarla, provocándole graves lesiones hasta que lograron detenerlo.
El hombre fue apresado y trasladado en un primer momento al Melchor Romero de La Plata y, finalmente, en diciembre de 2018, fue traído a la UP3, donde permanece desde entonces.
El juicio
En marzo de 2023, Guillermo David Mesías fue juzgado en el Tribunal Oral en lo Criminal N.° 1 y sentenciado a prisión perpetua por los delitos de “homicidio agravado por el vínculo y violencia de género respecto de su madre, homicidio agravado por el vínculo y violencia de género en grado de tentativa por el ataque a su expareja, lesiones leves agravadas por la agresión contra su hija y su vecino e incendio en concurso real”.
Conforme a la reconstrucción del hecho efectuada por el fiscal Patricio Múgica Díaz y que fue avalada por el tribunal, el trágico episodio se desató el 23 de agosto de 2017 alrededor de las tres de la tarde en Blas Pascal al 600 del barrio Prado Español. Ese día Guillermo Mesías ingresó a la casa de su madre, Mabel Guaglini, de 65 años, la interceptó en el baño y, sin mediar palabra, la apuñaló hasta matarla.
Luego, dejó el cuchillo que había utilizado debajo de la cabeza de la mujer y se dirigió a una casa contigua en la que vivían su expareja y los dos hijos que tenían en común. Allí estaba su hija de 12 años sola. La expareja de Mesías había salido a hacer compras y el hijo menor de ambos estaba en el colegio.
En función de lo relatado en la sentencia, el hombre, que ya había tomado otro cuchillo en el camino, ingresó a la casa, tomó a su hija, le puso el arma blanca en el cuello, se encerró en la vivienda y la prendió fuego. El humo y los gritos de la menor alertaron a los vecinos, quienes rompieron las ventanas para intentar frenar el accionar demencial del hombre. Cuando lograron ingresar, Mesías comenzó a lanzar puñaladas, logró herir a uno de los vecinos y a su propia hija, lesionándola en los brazos.
Minutos después entró a la casa Luciana. Cuando Mesías la vio, la empujó contra la pared y comenzó a apuñalarla hasta que las personas que fueron en auxilio lograron detenerlo. Alcanzó a herirla gravemente en el tórax y en el abdomen.
Finalmente, un grupo de vecinos junto con efectivos de la policía redujeron y capturaron a Mesías. Antes de que lo pudieran detener, el hombre se produjo cortes en el cuerpo. Por lo que tanto el agresor como su exmujer debieron ser internados en el Hospital San Felipe.
Se supo también durante el juicio que la joven se había mudado con sus dos hijos menores a la casa contigua donde vivía su suegra para protegerse ante las reiteradas amenazas recibidas por parte de Mesías. De acuerdo con el testimonio de allegados de Luciana, numeraria de la Policía Local y expareja del agresor, la víctima había tenido que mudarse con su suegra por sufrir violencia doméstica por parte de su pareja. Desde febrero de 2017 se encontraban separados e, incluso, tuvo perimetrales de restricción tras las reiteradas denuncias.

