Testimonios a 13 años de la tragedia que marcó a La Plata

NewsITe
A trece años de la inundación que golpeó a La Plata entre el 2 y el 3 de abril de 2013, los recuerdos siguen siendo una herida abierta para quienes la vivieron. Aquella tormenta histórica dejó 89 muertos, más de 300 heridos y miles de familias afectadas, en una ciudad que aún hoy arrastra las marcas materiales y emocionales de la catástrofe.
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En pocas horas cayeron cerca de 400 milímetros de agua, una cantidad extraordinaria que anegó calles, desbordó arroyos y ríos, y dejó a barrios enteros bajo el agua. Muchos vecinos no tuvieron tiempo de reaccionar ni de poner a resguardo sus pertenencias. Otros, directamente, lucharon por salvar su vida y la de sus seres queridos.
Pablo Lugano, cronista y vecino platense, recuerda que esa noche estaba festejando el cumpleaños del hijo de un amigo en un garage de la ciudad. Al principio, la lluvia no parecía distinta a otras tormentas, más aún en una zona considerada alta. Sin embargo, en cuestión de minutos, el agua comenzó a subir de forma alarmante y obligó a unas 20 personas a refugiarse en el primer piso de un edificio.
Vecinos solidarios y un miedo que no se borra
Desde esa altura vieron una escena que aún hoy los conmueve: una familia atrapada en un Peugeot 206 azul, con dos chicos pequeños. Sin conocerlos, les gritaron para que subieran a resguardarse. “Estuvimos todos juntos hasta la mañana siguiente”, rememora Lugano. Su propia casa, pese a estar en una zona alta, terminó con varios centímetros de agua y barro en el interior.
Con el descenso del agua llegó el golpe más duro: el panorama devastador de casas anegadas, muebles arruinados y pérdidas materiales irreparables. Muchas viviendas quedaron con problemas estructurales y de humedad que, según cuentan los vecinos, todavía hoy no se terminan de resolver porque el agua penetró hasta los cimientos.
En medio de ese escenario, la organización barrial y la solidaridad fueron claves. Vecinos que casi no se conocían comenzaron a compartir comida, ropa seca y herramientas para limpiar. Lugano recuerda especialmente a una mujer de 70 años que se negaba a abandonar el entrepiso donde guardaba “todos sus recuerdos”, una muestra del peso simbólico que tuvo la pérdida de objetos cargados de historia familiar.
Indignación con las autoridades y huellas imborrables
El drama humano se combinó con la bronca por lo que muchos consideraron una ausencia del Estado en plena emergencia. Uno de los episodios que generó mayor indignación fue el del entonces intendente Pablo Bruera, que difundió un mensaje dirigido a los vecinos asegurando que estaba trabajando para afrontar la crisis, mientras se encontraba de vacaciones en Brasil. Según relatan los vecinos, el jefe comunal regresó casi dos días después del pico de la inundación.
La locutora Verónica Albanese, nacida en La Plata y radicada actualmente en la Ciudad de Buenos Aires, también revive con angustia aquellas horas. Desde la distancia intentaba comunicarse con sus padres y amigos sin éxito, debido al colapso de las líneas telefónicas. Sus padres, dueños de un local comercial, alcanzaron a salvar parte de la mercadería, pero aun así sufrieron pérdidas y debieron recurrir durante semanas a enormes secadores para combatir la humedad persistente.
Entre los relatos más desgarradores aparece el de unos conocidos de su prima, que perdieron a su bebé cuando el agua se llevó el cochecito en medio de la evacuación. También hubo personas que pasaron hasta dos días encerradas en sus autos, rodeadas de agua, sin poder salir a comprar comida ni recibir asistencia.
“La inundación no duró tanto, pero el después fue el verdadero horror. Nada volvió a ser igual en la ciudad después de eso”, resume Verónica, al recordar recién pudo reencontrarse con sus padres un mes más tarde.
Hoy, a 13 años de la tragedia, los platenses siguen reclamando políticas de prevención, obras hidráulicas eficaces y una respuesta estatal a la altura de lo vivido. Mientras tanto, los testimonios de quienes pasaron por esa noche oscura mantienen viva la memoria de una catástrofe que marcó para siempre a La Plata.

