“Cocina para adolescentes”: una madre que conecta en redes

Cocinar para desconectarse de las pantallas

NewsITe

En Vicente López, una pequeña cocina familiar se transformó en escenario de una experiencia que combina recetas fáciles, crianza y redes sociales. María de la Paz, conocida como Pachi en Instagram (@pdepachi), encontró en la propuesta “cocina para adolescentes” una forma concreta de compartir tiempo de calidad con sus hijos y, al mismo tiempo, llegar a miles de familias que buscan ideas prácticas para comer mejor sin depender tanto del delivery.

La iniciativa nació casi por necesidad. Durante unas vacaciones de verano en 2024, sin demasiada tecnología a mano, su hijo mayor –de entonces 14 años– insistía con pedir el celular. Una frase de su marido fue el disparador: “Ponelo a cocinar”. Esa sugerencia derivó en una revisión personal, una noche de insomnio y la creación de un concepto sencillo pero potente: enseñar a adolescentes a prepararse sus propias comidas de manera segura, económica y con lo que hay en casa.

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Pachi ya tenía experiencia en redes. En 2022 había abierto su cuenta para mostrar recetas y los productos de su emprendimiento de venta de cacerolas, ollas y sartenes de aluminio fundido de una marca argentina reconocida. Pero el giro llegó cuando decidió sumar a sus hijos frente a cámara. El objetivo era doble: alejarlos un rato de las pantallas pasivas y ayudar a otros chicos que, por horarios laborales de sus padres, pasan muchas horas solos en casa y necesitan recursos básicos para cocinar.

Recetas simples para chicos, jóvenes y adultos

La primera grabación de la sección “cocina para adolescentes” fue con pancakes. El resultado técnico no la dejó del todo conforme, pero sirvió como entrenamiento. Poco después, un tostado casero preparado con una masa tipo panqueque, jamón y queso se viralizó y confirmó que la fórmula tenía llegada más allá de los compañeros de colegio de sus hijos.

Hoy, la propuesta incluye recetas fáciles, rápidas y con pocos pasos, pensadas para que no resulten riesgosas para quienes recién se animan a la cocina. Evitan frituras y maniobras complejas con agua hirviendo, y priorizan preparaciones que realmente se consumen en la casa de Pachi semana a semana. La idea es mostrar que organizar las comidas diarias es posible aun en espacios reducidos y sin gran cantidad de utensilios.

  • El foco está puesto en platos simples, rendidores y adaptables a distintos gustos.
  • Se utilizan pocos elementos de cocina, pensando en hogares con cocinas chicas.
  • Se busca que los adolescentes ganen autonomía sin perder de vista la seguridad.

Con el tiempo, el público se amplió: lo que empezó para adolescentes también terminó siendo una guía práctica para jóvenes que viven solos, parejas y familias que buscan alternativas caseras para resolver el menú diario sin gastar de más.

La exposición en redes y la adolescencia en primer plano

El crecimiento del proyecto trajo otra conversación necesaria: la exposición de los hijos en redes sociales. Cuando Feli, el mayor, cumplió 16 años, le dijo a su madre que le daba vergüenza seguir apareciendo en los videos. Pachi respetó su decisión sin dudar y permitió que se retirara del primer plano, cediendo el lugar a Martín, de 12 años, que recién inicia la secundaria y se muestra mucho más desinhibido frente a la cámara.

La diferencia de personalidades dentro de la misma familia sirvió para poner en palabras algo que muchas madres y padres viven puertas adentro. Hay chicos que disfrutan de mostrarse y otros que prefieren mantenerse al margen. En ese sentido, Pachi destaca la importancia de escuchar y habilitar los tiempos de cada uno, incluso cuando los proyectos en redes funcionan y generan reconocimiento.

“Arrancó como algo para hacer con mi hijo, para entretenerlo y sacarlo de las pantallas, pero de repente creció mucho más de lo que me esperé”, reflexionó Pachi, que hoy recibe principalmente el apoyo de otros padres y madres que se ven reflejados en su día a día.

La exposición también la obligó a lidiar con comentarios desubicados sobre la apariencia de Martín, en especial por llevar el pelo largo. Aunque él no tiene redes y no lee esos mensajes, su madre habló con él sobre la posibilidad de cambiar su imagen o frenar las grabaciones. La respuesta del chico fue contundente: quiere seguir cocinando y no piensa modificar su estilo por el qué dirán.

Para Pachi, el mayor valor de “cocina para adolescentes” no pasa por los números de seguidores ni por la idea de “fama”, sino por la oportunidad de conectarse con sus hijos desde un lugar distinto. Entre ollas, tostados virales y cocinas pequeñas, se abren conversaciones profundas sobre identidad, límites y vínculos familiares que, en muchos hogares, todavía cuesta iniciar.

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