A 103 años de Firpo-Dempsey: la pelea de apenas cuatro minutos que marcó para siempre al boxeo argentino

El 14 de septiembre de 1923, el argentino Miguel Ángel Firpo estuvo a segundos de destronar al campeón mundial de los pesos pesados en Nueva York. Lo arrojó fuera del ring con un derechazo, pero Dempsey regresó polémicamente y terminó ganando una pelea que cambió para siempre la historia del boxeo nacional.

firpo dempsey

Cada 14 de septiembre, Argentina celebra el Día del Boxeador en recuerdo de una pelea que, pese a terminar en derrota, convirtió a Luis Ángel Firpo en una de las grandes figuras del deporte nacional. Hace exactamente 103 años, el argentino enfrentó a Jack Dempsey por el título mundial de los pesos pesados en el Polo Grounds de Nueva York y protagonizó uno de los combates más recordados del siglo XX.

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Firpo, nacido en Junín, llegó hasta aquella oportunidad después de abrirse camino en Estados Unidos y se encontró frente a uno de los campeones más temidos de su época. La pelea duró apenas 3 minutos y 57 segundos, pero concentró nueve caídas y una escena que quedó grabada para siempre en la historia del boxeo.

El derechazo que sacó a Dempsey del ring

Dempsey derribó siete veces a Firpo durante un primer round feroz, pero el argentino consiguió mantenerse en combate. Entonces llegó la imagen que transformaría aquella pelea en leyenda: Firpo conectó un potente derechazo y lanzó al campeón directamente fuera del cuadrilátero.

Dempsey cayó sobre la primera fila del ringside, encima de la máquina de escribir del periodista Jack Lawrence, y no consiguió regresar al ring por sus propios medios. Varios periodistas lo ayudaron a reincorporarse mientras el cronometrador oficial llevaba adelante la cuenta.

El árbitro Johnny Gallagher, sin embargo, no tomó esa cuenta como válida y comenzó a contabilizar recién cuando Dempsey volvió al cuadrilátero. El estadounidense pudo continuar y, apenas 57 segundos después de comenzado el segundo round, derribó definitivamente a Firpo.

La actuación arbitral quedó bajo fuertes cuestionamientos. Dempsey también había golpeado al argentino en situaciones que posteriormente fueron señaladas como infracciones, mientras que las controversias de aquella noche terminaron contribuyendo a modificaciones reglamentarias, entre ellas la obligación de que el boxeador que consigue una caída se retire a un rincón neutral durante la cuenta.

Una pelea que Argentina siguió en las calles

A miles de kilómetros de Nueva York, Buenos Aires esperaba el resultado frente al Palacio Barolo. Una multitud se reunió en el centro porteño para seguir las señales preparadas para comunicar el desenlace y, cuando Dempsey salió despedido entre las cuerdas, los festejos comenzaron antes de que se conociera la continuidad del combate.

La expectativa tenía una particularidad: en aquel momento el boxeo todavía estaba prohibido en Buenos Aires. El impacto generado por la actuación de Firpo aceleró su reconocimiento. Así, el 28 de diciembre de 1923, poco más de tres meses después del combate, una ordenanza municipal habilitó oficialmente los espectáculos de boxeo.

Aquella noche terminó así trascendiendo ampliamente el resultado deportivo. Firpo perdió frente a Dempsey, pero su actuación impulsó definitivamente la popularidad de la disciplina en el país. Y al juninense, le otorgó un lugar central en su historia.

La imagen de Dempsey cayendo fuera del cuadrilátero también trascendió al boxeo. El artista estadounidense George Wesley Bellows inmortalizó la escena en su obra Dempsey and Firpo. Esta pintura, décadas después, fue observada el propio campeón estadounidense en el Museo Whitney de Arte Americano de Nueva York. La escena incluso llegó a Los Simpson: Matt Groening recreó la composición de Bellows en un episodio de la serie.

Firpo y Dempsey, además, dejaron atrás la rivalidad con el paso de los años y construyeron una relación amistosa. Durante una visita del estadounidense a la Argentina en 1954 volvieron a encontrarse. Bajo el auspicio de Perón, compartieron encuentros que demostraron que aquella brutal noche del Polo Grounds había quedado definitivamente en el pasado.

Más de un siglo después, el resultado ocupa un lugar secundario frente a la dimensión que alcanzó aquella pelea. Firpo no consiguió el campeonato mundial. Sin embargo, estuvo a segundos de derribar a uno de los grandes campeones de su tiempo y protagonizó una noche que cambió la relación de Argentina con el boxeo. Por eso, cada 14 de septiembre, su histórico combate con Dempsey vuelve a ser recordado con el Día del Boxeador argentino.

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