San Isidro: 40 días de crisis por la línea 707

Crece el malestar en San Isidro por la falta de colectivos barriales

Vecinos de San Isidro afectados por la falta de colectivos urbanos

NewsITe

La crisis del transporte urbano en San Isidro cumple más de cuarenta días sin una solución concreta y mantiene en vilo a miles de usuarios que dependen del colectivo para moverse dentro del distrito. La caducidad de la línea 707 dejó a numerosos barrios con menos conectividad y expuso una fuerte disputa política entre el municipio y la provincia de Buenos Aires.

Fuentes consultadas señalan que, pese a los anuncios y conversaciones oficiales, todavía no se definió un esquema estable que reemplace el servicio caído. En ese contexto, la gestión del intendente Ramón Lanús enfrenta crecientes cuestionamientos por la falta de definiciones y por el impacto cotidiano que la situación tiene en vecinos, comercios y trabajadores.

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Desde el peronismo local acusaron al jefe comunal de “seguir mintiendo” respecto del estado de las negociaciones con el gobierno provincial y remarcaron que, a la fecha, no existe un acuerdo firmado que garantice la normalización del servicio. Sectores cercanos al possismo, en tanto, hablan de desidia y remarcan que la discusión política terminó postergando la respuesta a una necesidad básica.

Impacto en los vecinos y preocupación por la conectividad

La caída de la línea 707 afectó especialmente a quienes utilizan el colectivo para ir a trabajar, estudiar o acceder a centros de salud dentro del propio partido. Sin alternativas claras, muchos debieron recurrir a servicios de remís o aplicaciones de transporte, con un costo muy superior al del boleto de colectivo, mientras otros optaron por caminar largas distancias o combinar con trenes y otras líneas.

La postal diaria incluye paradas vacías, tiempos de viaje más largos y una sensación de incertidumbre que se consolida con el paso de las semanas. En barrios alejados de los principales corredores, la falta de una frecuencia regular se traduce en menos circulación comercial y más dificultades para sostener la rutina cotidiana.

Choferes en la mira: despidos, recontrataciones e incertidumbre laboral

La crisis también golpea de lleno a los trabajadores del sector. Choferes y personal de la ex línea 707 quedaron atrapados en un escenario de versiones cruzadas sobre despidos, posibles recontrataciones y eventuales pases a otras empresas prestatarias. La falta de un esquema definido genera preocupación sindical y temor a una pérdida de puestos de trabajo.

Referentes gremiales advierten que cualquier reordenamiento del sistema debe contemplar la continuidad laboral del personal, el mantenimiento de recorridos esenciales y condiciones de seguridad adecuadas. Mientras tanto, se multiplican las reuniones y gestiones para intentar destrabar el conflicto, pero aún sin cronograma firme para el retorno pleno del servicio.

Disputa política y reclamo social por una solución urgente

  • Más de 40 días sin resolución definitiva para la línea 707.
  • Cruces entre el intendente Ramón Lanús, el peronismo local y sectores possistas.
  • Vecinos con mayores costos y tiempos de viaje para trasladarse dentro del distrito.
  • Choferes en una situación laboral inestable y a la espera de definiciones.

La pregunta que sobrevuela en San Isidro es cuánto tiempo más deberán esperar los vecinos para recuperar un servicio básico que hoy está atrapado en una pelea política sin cierre.

En paralelo a la discusión sobre tasas, déficit y uso de espacios públicos, la falta de colectivos barriales se convirtió en un símbolo de la tensión entre las distintas fuerzas políticas del distrito. Con el malestar social en aumento, el desafío de las autoridades es avanzar en un acuerdo que garantice previsibilidad, calidad de servicio y una respuesta concreta a una necesidad elemental de movilidad urbana.

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