Consejos simples para pasar el otoño sin tantas alergias
NewsITe
Con la llegada del otoño en la Argentina, muchas personas empiezan a notar estornudos frecuentes, congestión nasal, picazón en los ojos y molestias respiratorias. Aunque suele asociarse más a la primavera, la alergia estacional también se intensifica en los meses frescos, cuando se combinan el polen de ciertas plantas, los ambientes cerrados, la humedad y los cambios bruscos de temperatura.
Especialistas en alergia y neumonología advierten que, si bien ante síntomas persistentes es clave la consulta médica, una serie de medidas domésticas sencillas puede ayudar a reducir la exposición a alérgenos y mejorar el día a día. Se trata de hábitos que no reemplazan el tratamiento profesional, pero sí pueden marcar una diferencia en la intensidad de las crisis.
Ventilación y control de la humedad en el hogar
El primer punto a tener en cuenta es la calidad del aire dentro de la casa. En otoño es habitual mantener puertas y ventanas cerradas por el frío, lo que favorece la acumulación de polvo, ácaros y moho. Por eso, los especialistas recomiendan abrir las ventanas al menos unos minutos por día, preferentemente a primera hora de la mañana o después de la lluvia, cuando la concentración de polen en el ambiente es menor.
La humedad también juega un rol central. Ambientes húmedos favorecen la aparición de hongos y moho, dos de los principales desencadenantes de alergias respiratorias. Para prevenirlos, se sugiere reparar filtraciones, ventilar especialmente baños y cocinas, usar deshumidificadores si fuera necesario y evitar secar ropa en habitaciones cerradas, una práctica muy común durante el otoño e invierno.
Higiene de la ropa de cama y superficies
Los ácaros del polvo se concentran en colchones, almohadas, frazadas y tapizados. Para disminuir su presencia, se recomienda lavar sábanas y fundas al menos una vez por semana con agua caliente, aspirar colchones y sillones con frecuencia y, cuando sea posible, optar por fundas antiácaros. También es conveniente evitar mantas o almohadones muy pesados que acumulen polvo.
A la hora de limpiar, el clásico plumero no es una buena opción, ya que levanta las partículas y las vuelve a dispersar por el ambiente. En su lugar, se aconseja usar paños húmedos o productos que atrapen el polvo. Las alfombras, cortinas gruesas y peluches son reservorio de alérgenos: lo ideal es reducir su cantidad o lavarlos periódicamente.
Lavados nasales y otras medidas de alivio
Los lavados nasales con solución fisiológica o salina son un recurso simple y económico que ayuda a despejar las vías respiratorias. Permiten arrastrar partículas irritantes, disminuir la congestión y aliviar la inflamación de la mucosa nasal. Se pueden realizar con soluciones industriales listas para usar o con preparados indicados por un profesional de la salud.
Además, fortalecer el sistema inmunológico resulta clave para enfrentar mejor los cambios de estación. Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras de temporada, dormir la cantidad de horas recomendada y realizar actividad física regular contribuyen a una mejor respuesta del organismo. La hidratación adecuada también favorece el buen funcionamiento de las vías respiratorias.
Cuándo consultar con un profesional
- Si la congestión, la picazón o la dificultad para respirar se vuelven permanentes.
- Si los síntomas se prolongan durante varias semanas sin mejoría.
- Si afectan el descanso nocturno, el rendimiento laboral o escolar.
- Si se presentan silbidos en el pecho o crisis respiratorias frecuentes.
Los remedios caseros pueden brindar alivio, pero no reemplazan el diagnóstico ni el seguimiento de un especialista, especialmente en personas con antecedentes de asma u otras enfermedades respiratorias.
Las estadísticas muestran que las alergias respiratorias vienen en aumento en todo el mundo y la Argentina no es la excepción. Incorporar hábitos de limpieza adecuados, ventilar los ambientes y controlar la humedad son pasos concretos para reducir la exposición a los alérgenos más comunes. Con pequeñas acciones cotidianas y la orientación profesional adecuada, es posible atravesar el otoño con menos molestias y mayor bienestar.


