Prisión preventiva a argentino acusado de injuria racista en Brasil

Un turista argentino queda detenido en Brasil por un grave episodio de racismo

Ciudadano argentino detenido en Brasil por injuria racista

La Justicia de Brasil dictó la prisión preventiva para Eduardo Ignacio Murias, un arquitecto argentino de 63 años, acusado del delito de injuria racista en perjuicio de un niño de siete años. El hecho ocurrió en el estado de Minas Gerais y derivó en una fuerte condena social, además de la intervención judicial.

Murias, oriundo de Santiago del Estero, permanece alojado en el penal de Sao Joao del Rei. La causa se inició luego de la denuncia presentada por la madre del menor, quien advirtió que el hombre tomaba fotografías de su hijo y enviaba mensajes con contenido racial ofensivo a través de su teléfono celular.

El episodio tuvo lugar el domingo pasado a bordo de un tren turístico que une las localidades de Sao Joao del Rei y Tiradentes. Según consta en la denuncia, el argentino habría retratado al chico de manera disimulada mientras enviaba mensajes en los que hacía referencia a su color de piel de manera despectiva y sugería que podía «llevarlo como esclavo».

Ante la sospecha, la madre del niño alertó al personal del servicio turístico y a las autoridades. La Policía requisó el teléfono del acusado y constató la existencia de los mensajes, lo que reforzó la imputación por injuria racista, delito considerado grave en la legislación brasileña.

Un delito severamente penado en Brasil

En Brasil, la injuria racial y los delitos de racismo se encuentran entre las figuras más duramente sancionadas del Código Penal. La normativa contempla penas que pueden ir de los dos a los cinco años de prisión efectiva, además de multas económicas. En los últimos años, el país vecino endureció su política criminal en materia de discriminación, con el objetivo de desalentar este tipo de conductas y ofrecer mayor protección a las víctimas.

Fuentes judiciales brasileñas indicaron que la prisión preventiva busca garantizar el normal desarrollo de la investigación, prevenir posibles intentos de fuga y resguardar a la víctima y a su familia, en un contexto de alta sensibilidad social frente a los crímenes motivados por racismo.

El testimonio de la madre del niño

La madre del menor relató que fue su “instinto maternal” el que le permitió advertir que algo no estaba bien. Al notar la actitud del pasajero argentino y observar el uso que hacía del teléfono, decidió intervenir y pedir ayuda a quienes estaban a su alrededor.

“Cuando sucedió, mi instinto maternal se activó. Algunas personas me sujetaron dentro del tren, diciendo que no querían que perdiera los estribos”, contó en declaraciones al medio local g1. Aseguró además que su hijo atraviesa un momento de fuerte impacto emocional tras lo ocurrido.

  • El niño se encuentra muy asustado y avergonzado por la situación.
  • Según su madre, permanece callado, triste y con la sensación de estar acorralado.
  • La familia decidió mantener la denuncia “hasta el final” para que se haga justicia.

“Lo veo acorralado, presionado, con una mirada triste. Tenemos que ser fuertes y mantendremos la denuncia hasta el final”, expresó la madre del niño, quien considera que el caso podría incluso ir más allá del racismo y alertó sobre la posible vinculación con delitos de tráfico de menores.

Mientras avanza la investigación en Minas Gerais, el caso genera repercusión tanto en Brasil como en la Argentina y vuelve a poner en agenda la necesidad de combatir de manera firme y sostenida cualquier manifestación de racismo y discriminación.

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