Comenzó el juicio por la masacre de Barracas a dos años

El acusado se negó a declarar en el inicio del debate oral

Inicio del juicio por la masacre de Barracas

NewsITe

A dos años de la denominada masacre de Barracas, comenzó en la Ciudad de Buenos Aires el juicio oral contra Justo Fernando Barrientos, acusado de haber provocado el incendio que terminó con la vida de tres mujeres y dejó gravemente herida a una cuarta, en un hecho tipificado como lesbicidio múltiple. En la primera audiencia, realizada este lunes, el imputado decidió hacer uso de su derecho a no declarar.

El debate se desarrolla ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 5 porteño, integrado por los jueces Enrique Gamboa, Fátima Ángela Ruiz López y Adrián Pérez Lance. Desde las 9.30, las partes —Ministerio Público Fiscal, defensa y querellas— presentaron sus lineamientos de apertura y reconstruyeron ante el tribunal los hechos ocurridos entre la noche del 5 y la madrugada del 6 de mayo de 2024 en una vivienda del barrio de Barracas.

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Barrientos, detenido en el penal de Ezeiza, fue trasladado bajo custodia del Servicio Penitenciario Federal hasta los tribunales de Talcahuano 550. Sentado frente al tribunal, aportó sus datos personales —nacido en Tucumán en febrero de 1956, tercero de siete hermanos y radicado en la Capital Federal desde los 26 años—, pero luego optó por mantenerse en silencio, tras ser informado por los magistrados de que puede declarar más adelante, en cualquier instancia del juicio.

La audiencia fue transmitida en vivo a través del canal de YouTube del Poder Judicial, una decisión que busca garantizar la publicidad del proceso y el interés público que generó el caso, considerado emblemático en materia de violencia por motivos de género y orientación sexual. La difusión de las próximas audiencias también fue autorizada, a pedido de la abogada Luciana Sánchez, representante legal de Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente, y de su pareja fallecida, Andrea Amarante.

Una causa marcada como triple lesbicidio agravado

La acusación contra Barrientos está caratulada como “triple homicidio agravado por haber sido cometido por odio de género y por la orientación sexual de las damnificadas, con alevosía y ensañamiento, y por un medio idóneo para crear un peligro común, en concurso real con homicidio en grado de tentativa por idénticos motivos y agravantes”. Se trata de una de las imputaciones más graves previstas en el Código Penal, que contempla la pena de prisión perpetua.

Según la hipótesis de la fiscalía y los testimonios incorporados a la causa, al hombre se le atribuye haber arrojado una bomba molotov dentro de la habitación que compartían las cuatro mujeres. Tras el primer estallido y mientras las víctimas sufrían quemaduras severas, el agresor habría golpeado a una de ellas. Luego, cuando las jóvenes se dirigieron al sector de duchas para intentar aliviar las lesiones, el imputado las habría rociado nuevamente con fuego y atacado de forma directa a Andrea.

El contexto del ataque y los próximos pasos del juicio

Las víctimas fatales fueron identificadas como Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, quienes murieron días después a causa de las graves quemaduras. En tanto, Sofía Castro Riglos, de 49 años al momento del hecho, permaneció internada casi un mes en el Instituto del Quemado, donde recibió el alta el 3 de junio. Su testimonio se espera como uno de los momentos centrales del debate.

  • Las cuatro mujeres convivían en la misma habitación del inmueble incendiado en Barracas.
  • De acuerdo con declaraciones previas, Barrientos las hostigaba de manera constante y las descalificaba por su orientación sexual, refiriéndose a ellas de forma despectiva.
  • La causa es seguida de cerca por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTI+ que reclaman justicia y el reconocimiento pleno de los lesbicidios como forma extrema de violencia de género.
  • Para el viernes 22 de mayo está previsto que declaren dos policías que fueron los primeros en arribar al lugar del hecho.

Fuentes cercanas a la investigación destacaron que la transmisión del juicio “permite dimensionar la gravedad de los hechos y visibilizar la violencia lesbo-odiante que atraviesa a la sociedad”.

En las próximas audiencias, el tribunal escuchará a testigos, peritos y especialistas en violencia de género y diversidad sexual, antes de pasar a los alegatos finales. El veredicto será clave no solo para las familias de las víctimas y la sobreviviente, sino también para el debate público sobre los crímenes de odio y la respuesta del sistema judicial frente a estas violencias.

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