Día internacional de la celiaquía: advierten que “el costo de la alimentación es, en promedio, tres veces mayor” que una dieta convencional

La nutricionista María Belén Gómez, coordinadora del grupo Celíacos San Nicolás, destacó la importancia de reconocer síntomas que van más allá de lo digestivo y de fortalecer los cuidados en la alimentación diaria. También se refirió al impacto económico y a la necesidad de evitar la contaminación cruzada.

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De la Redacción de EL NORTE
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Cada 5 de mayo, la conmemoración del Día de la Celiaquía vuelve a poner en agenda los desafíos vinculados a esta condición. La nutricionista María Belén Gómez, coordinadora del grupo Celíacos San Nicolás, señala que uno de los principales puntos a trabajar es la detección, ya que muchas personas pueden convivir con celiaquía sin diagnóstico.

“Para encontrar la celiaquía hay que buscarla, porque muchas personas tienen manifestaciones extradigestivas”, explicó la profesional. Entre ellas mencionó problemas dermatológicos, anemias, pérdida de cabello o abortos espontáneos, lo que obliga a ampliar la mirada dentro del sistema de salud. En ese sentido, planteó la importancia de que distintas especialidades incorporen la sospecha clínica ante cuadros que no logran resolverse.

En niños, la detección también requiere una mirada más integral. “No son solamente el peso y la talla, sino un montón de manifestaciones que un niño puede estar expresando”, indicó. En esa línea, agregó que “hay cuestiones anímicas o del desarrollo cotidiano que también pueden ser señales”, por lo que consideró necesario prestar atención a síntomas que exceden lo estrictamente digestivo.

En cuanto al diagnóstico, manifestó que puede realizarse a través de estudios de laboratorio cuando existe sospecha, lo que permite avanzar de manera sencilla en la confirmación. Sin embargo, insistió en que el principal obstáculo sigue siendo la falta de búsqueda activa en distintos ámbitos de la salud.

Otro de los ejes que atraviesa la vida de las personas celíacas es el costo de la alimentación. Gómez estimó que sostener una dieta sin gluten puede resultar, “en promedio, hasta tres veces más caro” que una alimentación convencional. Si bien reconoció que en los últimos años se amplió la oferta de productos, advirtió que todavía es necesario avanzar para que esos alimentos sean más accesibles.

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En ese sentido, diferenció la dieta indicada por motivos médicos de las tendencias o modas alimentarias. “Comer sin gluten debe ser una indicación del equipo tratante, no una decisión basada en lo que se ve en redes”, advirtió. Además, aclaró que no todos los productos sin gluten son necesariamente saludables. “Muchas harinas son refinadas, sin fibra ni nutrientes”, subrayó, y recomendó optar por alternativas con mayor valor nutricional, aunque reconoció que implican otro costo.

La vida cotidiana conlleva, además, un cuidado permanente vinculado a la seguridad alimentaria. La especialista detalló que no alcanza con elegir alimentos sin gluten, sino que también es necesario evitar la contaminación cruzada durante su elaboración. Esto incluye desde los utensilios hasta ingredientes que pueden contener gluten oculto.

En ese marco, observó que hoy hay mayor disponibilidad de productos y más información, lo que facilita en parte la organización diaria, aunque todavía queda por fortalecer la concientización en distintos ámbitos sociales como escuelas, eventos o espacios gastronómicos.

El grupo Celíacos San Nicolás, que funciona desde 2010 y se organiza a través de WhatsApp, desarrolla actividades de acompañamiento y difusión para familias y personas con diagnóstico. Entre estas iniciativas se destacan encuentros inclusivos y espacios de apoyo que buscan facilitar la adaptación a una alimentación que debe sostenerse de manera estricta a lo largo del tiempo. Para más información, se puede contactar al 336 4207351.

Por otra parte, la profesional recordó que las personas celíacas cuentan con un subsidio a través de obras sociales y que, en el caso de quienes no acceden a esa cobertura, existe un programa de asistencia alimentaria que puede gestionarse a nivel local.

En ese contexto, desde el espacio resaltan la importancia de la información y la capacitación como herramientas centrales para acompañar a quienes tienen esta condición. “La única medicina que tiene el celíaco es comer sin gluten y sin contaminación cruzada”, concluyó Gómez, al remarcar que, con los cuidados adecuados, es posible sostener una buena calidad de vida.

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