La guerra en Medio Oriente podría empujar a 32 millones a la pobreza

El PNUD alerta por el impacto global de la escalada bélica

Consecuencias económicas globales de la guerra en Medio Oriente

NewsITe

La continuidad de la guerra en Medio Oriente no sólo agrava la crisis humanitaria en la región, sino que también amenaza con profundizar la pobreza en todo el planeta. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que, en el peor de los escenarios, hasta 32 millones de personas adicionales podrían caer en la pobreza como consecuencia de la escalada del conflicto.

El análisis, al que tuvo acceso Noticias Argentinas, se basa en simulaciones realizadas con el modelo Global Trade Analysis Project (GTAP). El estudio evalúa distintos escenarios, desde interrupciones de corta duración hasta choques prolongados de hasta ocho meses, y pone el foco en cómo el aumento de los costos de la energía y los alimentos se traslada especialmente a los países más vulnerables.

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Si bien los efectos más inmediatos se sienten en los países directamente involucrados en el conflicto y en aquellos altamente dependientes de la energía importada, el PNUD advierte que las consecuencias económicas se extienden a economías alejadas geográficamente, pero con escaso margen fiscal para amortiguar la suba de precios internacionales.

Alexander De Croo, administrador del PNUD, remarcó que un conflicto bélico “puede deshacer en semanas lo que los países han construido durante años”. Según el informe, la escalada en Medio Oriente recae de manera desproporcionada sobre las naciones con menores recursos, que se ven forzadas a elegir entre sostener subsidios y políticas para contener la inflación, o financiar áreas clave como salud, educación y empleo.

Países con menor margen fiscal, los más expuestos

El documento subraya que, en muchos Estados de ingreso medio y bajo, la crisis obliga a tomar “decisiones imposibles” entre estabilizar los precios hoy o preservar las inversiones sociales de largo plazo. De prolongarse la actual situación, la fase “aguda” del impacto económico daría paso a una fase “prolongada”, con riesgo de un aumento acelerado de la pobreza en los sectores más vulnerables.

El organismo plantea una serie de herramientas de política pública para mitigar los efectos de la guerra sobre los hogares más afectados. Entre ellas, se destacan las transferencias monetarias temporales y focalizadas, así como programas de protección social diseñados para sostener ingresos y asegurar el acceso a la canasta básica.

  • Transferencias directas: orientadas a los hogares pobres y vulnerables para compensar el aumento de precios de alimentos y energía.
  • Refuerzo de la protección social: ampliación de redes de contención, subsidios focalizados y programas de empleo.
  • Coordinación internacional: llamados a los países con mayor capacidad fiscal y a los organismos multilaterales a brindar apoyo financiero y técnico.

“Actuar con anticipación en materia de políticas es fundamental”, señala el informe del PNUD, que insiste en evitar un retroceso masivo en los avances de desarrollo logrados en las últimas décadas.

De acuerdo con el organismo, la comunidad internacional enfrenta el desafío de responder con rapidez para impedir que la guerra en Medio Oriente se traduzca en un nuevo salto de la desigualdad global y en un agravamiento de la crisis social en las economías más frágiles.

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