Teherán se aferra a su programa nuclear y frustra el acuerdo

NewsITe
Buenos Aires, 13 de abril (NA) – Las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán celebradas en Islamabad, Pakistán, concluyeron sin acuerdo y dejaron en evidencia el principal escollo de la negociación: Teherán considera “existencial” para la supervivencia de su régimen mantener su programa nuclear y su red de aliados en la región.
Alex Crowther, coronel retirado del Ejército estadounidense y profesor de la Universidad de La Florida, analizó el trasfondo del fracaso en diálogo con radio Mitre. Según explicó, la administración de Donald Trump llegó a la mesa de negociación con la exigencia de desmantelar programas que Irán no está dispuesto a entregar, en particular el nuclear, los misiles y el entramado de organizaciones aliadas como Hezbolá.
Las reuniones en Islamabad, iniciadas el sábado y concluidas el domingo, marcaron el primer contacto directo de alto nivel entre ambos países en décadas, luego de un reciente alto el fuego de 15 días que puso freno, de manera temporaria, a la guerra que involucró a Estados Unidos, Israel e Irán. La expectativa internacional era que este canal diplomático permitiera avanzar hacia una tregua más estable.
Demandas cruzadas y una brecha imposible de cerrar
Crowther detalló que Irán presentó un pliego de 10 puntos mientras que la delegación enviada por Washington, encabezada por el vicepresidente JD Vance, llegó con 15 demandas. La distancia entre ambas posiciones, señaló, hizo “muy difícil” construir un texto común que satisficiera a las dos partes.
Vance resumió la situación en una breve conferencia de prensa al término del encuentro: “No pudimos llegar a una situación en la que los iraníes estuvieran dispuestos a aceptar nuestras condiciones”. Para Washington, el desmantelamiento del programa nuclear y límites claros al desarrollo de misiles son condiciones no negociables para aliviar sanciones y avanzar hacia un acuerdo de seguridad regional.
Teherán, en cambio, sostiene que su disuasión militar –incluidos misiles, red de milicias aliadas y desarrollo nuclear– es lo que garantiza la continuidad de la teocracia en el poder. “Las autoridades iraníes piensan que su red de representantes en el exterior como Hezbolá, así como su programa de misiles y su programa nuclear, son esenciales para la supervivencia de la teocracia en Teherán, y por eso no los negociarán”, remarcó Crowther.
El estrecho de Ormuz y la puja por la seguridad energética
Otro punto clave de las conversaciones fue la situación del estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una parte sustancial del petróleo que abastece al mundo. La Casa Blanca insiste en que esa vía marítima debe permanecer como área de navegación abierta para garantizar la estabilidad del mercado energético global.
“La libertad de navegación es una política esencial para los Estados Unidos”, recordó Crowther. En los últimos años, ese corredor fue escenario de incidentes, amenazas y ataques a buques comerciales que elevaron la tensión en Medio Oriente e impactaron en el precio del crudo. Para Washington, cualquier acuerdo con Irán debe incluir garantías explícitas sobre el tránsito seguro en esa zona.
La caída de esta ronda de diálogo en Islamabad vuelve a empañar el horizonte diplomático y alimenta la incertidumbre sobre el futuro del conflicto. Sin señales de flexibilidad respecto del programa nuclear iraní ni de las exigencias de Washington, los analistas coinciden en que el camino hacia una paz duradera seguirá empantanado.
“Trump quiere eliminar programas que los iraníes consideran existenciales para ellos, especialmente su programa nuclear”, sintetizó Alex Crowther.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la falta de avances concretos y la posibilidad de que el frágil alto el fuego se deteriore, reavivando una escalada de violencia en una región clave para la seguridad y la economía mundial.

