Mundial 2026: la ilusión sueca de repetir sus grandes campañas

NewsITe
Suecia se prepara para disputar su decimotercer Mundial de fútbol en la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026, con un objetivo claro: volver a ubicarse entre las mejores selecciones del planeta y, al menos, alcanzar los cuartos de final. El seleccionado escandinavo se ganó su lugar en la cita mundialista a través del repechaje europeo, dejando en el camino a Ucrania (3-1) y a Polonia (3-2), y compartirá el Grupo F junto a Países Bajos, Japón y Túnez.
La historia mundialista sueca está marcada por campañas memorables. Su mejor actuación se dio como local, en Suecia 1958, cuando alcanzó la final y cayó ante un Brasil poderoso liderado por un joven Pelé. Aquel subcampeonato se sumó a los terceros puestos de Brasil 1950 y Estados Unidos 1994, que consolidaron al país nórdico como una selección capaz de sorprender en las grandes citas.
El recorrido empezó temprano. En Italia 1934, en tiempos en que el formato era eliminación directa desde octavos de final, Suecia alcanzó los cuartos luego de ganarle 3-2 a la Selección argentina en el debut, pero fue eliminada por Alemania. Cuatro años más tarde, en Francia 1938, alcanzó un valioso cuarto puesto: avanzó de ronda sin jugar ante Austria, goleó 8-0 a Cuba y cayó en semifinales ante Hungría. En el duelo por el tercer puesto, Brasil la relegó al cuarto lugar.
Los podios históricos: 1950, 1958 y 1994
El primer gran podio sueco se dio en Brasil 1950. Allí, con un formato de liguilla final, Suecia fue líder de su zona en la primera fase por delante de Italia y Paraguay, y terminó tercera en la ronda decisiva detrás del campeón Uruguay y del local Brasil, pero por encima de España. Aquella campaña consolidó una generación que ya empezaba a ser respetada en Europa y el mundo.
El salto definitivo vino en el Mundial que organizó en 1958. Como anfitriona, la selección sueca dominó su grupo, dejó en el camino a la Unión Soviética en cuartos de final y a Alemania Federal en semifinales, para encontrarse con el Brasil de Pelé en la definición. Pese al 5-2 en contra, aquella final instaló a Suecia en la élite del fútbol mundial.
Décadas más tarde, en Estados Unidos 1994, el combinado escandinavo protagonizó otra actuación inolvidable. Compartió grupo con el posterior campeón Brasil, avanzó como escolta y dejó en el camino a Arabia Saudita en octavos y a Rumania en una dramática definición por penales en cuartos de final. Cayó otra vez ante Brasil en semifinales, pero se despidió con una goleada 4-0 frente a Bulgaria para asegurar el tercer puesto.
Clasificaciones, ausencias y regresos: la montaña rusa sueca
No todas fueron alegrías. Tras el subcampeonato de 1958, Suecia alternó buenas y malas actuaciones. En México 1970 quedó eliminada en fase de grupos pese a un triunfo sobre Uruguay; en Alemania 1974 avanzó a la segunda ronda pero no logró pelear por el título; y en Argentina 1978 se despidió temprano, sin poder superar la primera fase.
Luego llegaron las ausencias: no clasificó a España 1982 ni a México 1986, y si bien volvió en Italia 1990, perdió todos sus partidos de grupo. Tras el resurgir de 1994, volvió a quedar fuera de Francia 1998 y recuperó protagonismo en Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, aunque en ambos torneos fue eliminada en octavos de final, primero por Senegal y luego por el local alemán.
Después de otra ausencia en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, Suecia regresó con fuerza en Rusia 2018. Lideró un grupo complejo que incluía a Alemania, México y Corea del Sur, y logró romper el techo de los octavos al vencer a Suiza. Sin embargo, su camino se frenó en cuartos de final frente a Inglaterra. Esa participación es el antecedente más reciente de que el seleccionado escandinavo puede competir de igual a igual con las potencias.
El desafío 2026: un grupo exigente y la esperanza de un nuevo batacazo
Con la clasificación asegurada para el Mundial 2026, Suecia vuelve a ilusionarse con una actuación que la acerque a sus mejores épocas. El Grupo F asoma como una zona exigente: tendrá enfrente a Países Bajos, una de las potencias europeas con tradición y talento; a Japón, selección que viene en crecimiento sostenido y suele complicar a los rivales con su intensidad; y a Túnez, un clásico animador africano con experiencia mundialista.
En este contexto, el seleccionado escandinavo apuesta a su tradicional solidez táctica, el juego aéreo como arma histórica y una mezcla de experiencia e información analítica que hoy forma parte de la preparación de las selecciones europeas. Los antecedentes, con tres podios mundialistas y múltiples presencias en fases decisivas, alimentan la expectativa de los hinchas suecos de cara a una nueva cita global.
Con una rica historia mundialista y un grupo desafiante, Suecia buscará en 2026 recuperar el rol de revelación que la caracterizó en varias Copas del Mundo.
De cara al inicio del torneo, el desafío será transformar esa tradición en resultados concretos. Si logra superar la fase de grupos y reencontrarse con los cuartos de final, el equipo escandinavo podrá decir que está nuevamente a la altura de sus mejores capítulos en la historia de los Mundiales.

